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Hugo Krasnobroda
En diálogo con FM Sol, de El Tribuno de Jujuy, el exembajador argentino en España, Ricardo Alfonsín, calificó ayer como "una vergüenza y un papelón internacional" la visita oficial del presidente Javier Milei a Madrid, criticando con dureza el impacto de su gira sobre la imagen institucional del país.
El diplomático profundizó sobre las consecuencias de los agravios cruzados, "el incumplimiento de los protocolos diplomáticos básicos y el delicado escenario que atraviesa la cultura democrática" bajo la actual administración nacional.
Al analizar los pormenores del paso de Milei por España y su tenso vínculo con las autoridades de ese país, Alfonsín señaló que el mandatario demostró una "total falta de tacto político" y una "preocupante indiferencia" hacia los intereses de la Nación en el exterior. En ese sentido, sostuvo que "fue una falta de respeto institucional y una muestra absoluta de desconocimiento de las reglas diplomáticas más elementales", advirtiendo que los agravios vertidos contra el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, y los ataques sistemáticos hacia la prensa extranjera "no hacen más que aislar a la Argentina de los foros internacionales estratégicos". Pese al "bochorno diplomático", el exembajador rescató que los ciudadanos españoles y europeos "logran distinguir entre las polémicas actitudes del Presidente argentino y el sentir democrático de la sociedad".
Profundizando en el plano interno, el referente político alertó sobre la "naturalización de la violencia discursiva y la degradación del debate público en la Argentina". Cuestionó que desde la cúpula del poder se promueva permanentemente la "descalificación hacia opositores, periodistas e instituciones", señalando que "se intenta imponer un clima de intolerancia que daña profundamente los consensos básicos sobre los cuales se cimentó nuestra democracia". Asimismo, lanzó duras críticas hacia los sectores dialoguistas y la llamada "oposición amigable", a quienes acusó de "connivencia y silencio cómplice". "Hay dirigentes y partidos tradicionales que callan o convalidan estos excesos por especulación electoral, olvidándose de que los principios republicanos no se negocian", concluyó.