NORA RUIZ ESPECIAL PARA EL TRIBUNO DE JUJUY
El inicio de una zafra azucarera lejos de ser un hecho rutinario, es un acontecimiento cargado de simbolismo, el punto de partida de meses de trabajo intenso, coordinación y compromiso colectivo que moviliza a toda la región y sostiene el empleo de miles de familias. En ese espíritu de esperanza y comunión, y con una misa de acción de gracias, el Ingenio Río Grande de La Mendieta abrió nuevamente sus puertas para poner en marcha sus maquinarias en fábrica y dar inicio a la cosecha en el campo.
Este nuevo ciclo productivo no solo marca un hito en el calendario económico de Jujuy, sino que consolida una trayectoria histórica. Se trata de la zafra número 40 que encabeza el actual directorio de conducción junto a Ricardo Sánchez Riera en su rol de administrador general, una labor compartida de forma ininterrumpida desde el año 1987.
El presidente del directorio, Hugo Jorge, luego de agradecer a productores cañeros, dirigentes gremiales, trabajadores y autoridades provinciales y municipales de San Pedro y La Esperanza, definió a cada zafra como "un acto de fe en la capacidad creadora del hombre que trabaja, produce y forja el futuro". Además, transmitió total seguridad de que se molerá la totalidad de la caña disponible para abastecer los mercados internos y externos, detallando que gracias a una renovación programada y gradual de los cultivos, la producción de este año se proyecta levemente superior a la del ciclo anterior.
Detrás de la celebración, el análisis técnico del administrador del ingenio, Ricardo Sánchez Riera, aportó una mirada sumamente realista sobre el complejo "ecosistema" en el que se mueve la actividad, fuertemente condicionado por el clima y la macroeconomía. Sánchez Riera repasó las dificultades de la zafra pasada, donde los precios del azúcar en el mercado interno sufrieron un fuerte estancamiento frente a costos de insumos que crecieron a un ritmo muy superior. Asimismo, expuso el retraso en los valores regulados del alcohol y el enorme esfuerzo de exportación realizado en 2025 (superando las 600.000 toneladas de azúcar equivalente) a pesar de precios internacionales no rentables.
Para este ciclo 2026, el administrador encendió las alarmas sobre dos obstáculos inmediatos: el factor climático por las lluvias tardías que complejizan las condiciones del suelo para el ingreso de las cosechadoras y la crisis energética. En ese sentido, denunció la falta de provisión de gas, acentuada al límite por problemas de transporte del fluido que aún no han sido solucionados y que "ponen en jaque a la industria del NOA".
Ante este escenario, destacó la trascendencia de las inversiones constantes que este año incluyeron una minuciosa reparación a fondo de las maquinarias de la fábrica, la adquisición de drones de última tecnología para la aplicación eficiente de herbicidas en los campos y la obtención de la prestigiosa certificación internacional de seguridad alimentaria FSSC 22000, un logro que posiciona al Ingenio ante los clientes más exigentes del mundo.
Presente en el acto, el vicegobernador Alberto Bernis habló del proyecto de ley que debate el Congreso de la Nación para incrementar el porcentaje de bioetanol en los combustibles. "Se podría pedir que salga por decreto hasta tanto que se sancione la ley. Eso ayudaría bastante al sector". Sánchez Riera coincidió plenamente en este punto, subrayando la urgente necesidad de contar con un marco normativo favorable para alentar una producción que hoy representa el 25% del azúcar equivalente nacional y aporta de manera directa al mejoramiento ambiental.
Respecto a la crisis del gas, Bernis dijo que "los ingenios deben resistir haciendo frente a los costos hasta que logren autoabastecerse energéticamente mediante el uso del bagazo en sus propias calderas". Mencionó que desde el Parlamento del Norte Grande en Tucumán se viene impulsando un pedido urgente de medidas fiscales, haciendo hincapié en la baja de impuestos nacionales y el recorte de aportes patronales.
La madurez gremial
La gran noticia que coronó la jornada fue la firma y el anuncio del acuerdo salarial y de condiciones de trabajo alcanzado entre la empresa y el Sindicato de Obreros y el Centro de Empleados del Azúcar.
La firma del convenio desactivó de inmediato las medidas de fuerza que se habían anunciado para el inicio de la temporada, garantizando un marco de estabilidad indispensable para la producción. Desde el sector gremial se expresaron con notable madurez y compromiso social. "Llegamos a un acuerdo. Ahora lo que queda es trabajar y producir, porque la verdad es que nosotros vivimos de lo que se produce. Lo nuestro es el azúcar y hay que producir azúcar", dijo el dirigente Ángel Ledesma. Destacó, además, la valiosa dinámica de diálogo fructífero que mantienen de forma directa con los directores e inversores de la empresa: "Este acuerdo va a permitir que se pueda producir de forma tranquila, certera, sin tanta incertidumbre, lo cual redunda en beneficios de la empresa y, por supuesto, de los trabajadores también".
A pesar de los vientos complejos de la economía, el Ingenio Río Grande inició su zafra demostrando que el progreso es posible cuando se conjuga la inversión privada, el apoyo de las políticas públicas y el esfuerzo cotidiano de los trabajadores.
Como lo resumió de forma impecable Sánchez Riera al cerrar su alocución ante la comunidad: "Este acto no celebra solamente el inicio de una nueva zafra, sino el trabajo compartido, la fe en el futuro y la fuerza colectiva que nos mueve". La Mendieta ya huele a caña madura y a molienda; en marcha está la producción, custodiada por la paz social y el compromiso de su gente.