Cuando el calendario del tiempo anunciaba que el segundo mes de otoño extendía sus brazos para pintar de dorado el paisaje jujeño, la localidad de Perico era cuna del nacimiento de quien estaba destinado a ser el primer sacerdote ordenado en Jujuy y el guía espiritual por casi cuarenta años de la feligresía de San Pedro: Monseñor Sixto Villoldo, a quien con el corazón agradecido el pueblo sampedreño recuerda hoy en el aniversario de su natalicio.
Llegado a San Pedro un 7 de marzo de 1956, su obra fue magnánima. En el aspecto social, trabajó en la conformación de Cáritas, la primera de la Diócesis, donde esperaba a niños y ancianos con un cálido mate cocido con leche y esas galletas que dejaban satisfechas las pancitas de los más pequeños. Creó el grupo de los Boys Scouts, la Banda de Música Juvenil y la Liga de Padres, sostén de la "Casa del Niño que Trabaja", un espacio que dignificó a canillitas y lustrabotas enseñándoles un oficio para la vida.
Monseñor, quien en 1960 fue nombrado Camarero Secreto de su Santidad por el Papa Juan XXIII en Roma, fundó once capillas y concluyó el actual templo parroquial. En una histórica entrevista concedida a Grito Verde, recordaba su ordenación el 1° de diciembre de 1946 y su profunda entrega al pueblo.
El 11 de noviembre de 1995, las campanas del templo anunciaron su partida terrenal con un tañido que impregnó todo San Pedro de una profunda tristeza. Hoy, a 104 años de su nacimiento, sus restos descansan al pie del altar del Sagrado Corazón en la Iglesia San Pedro de Río Negro. En este día, la comunidad mantiene vivo su recuerdo, su siembra de amor, fe y dignidad sigue multiplicándose en el corazón de la gente.