Con el objetivo de diversificar la producción y fortalecer la adaptación al cambio climático, la Agencia de Extensión Rural Hornillo del Inta impulsa en la Quebrada de Humahuaca una jornada técnica para promover nuevas variedades de ajo y mejorar las oportunidades productivas y comerciales de los agricultores locales. Hoy se realizará la jornada técnica "Producción diversificada de variedades de ajo. Quebrada de Humahuaca", que se desarrollará hoy junto a su par Juan José Agüero.
La actividad se realizará hoy de 9 a 12 en la sede de la AER Hornillos, ubicada sobre la Ruta Nacional Nº 9, kilómetro 1763, en la localidad de Hornillos, Maimará, y estará centrada en el abordaje de distintas variedades de ajo y su potencial productivo en la región.
Durante la jornada se prevé una descripción participativa, entre agricultores y técnicos, del sistema productivo actual del cultivo en la Quebrada, contemplando superficie, época de cosecha, precios, niveles de rentabilidad, perspectivas y posibilidades de mejora. También se realizará un repaso de los puntos críticos de la producción en la parcela de la agencia, el trazado de estrategias orientadas a resolver problemáticas y aprovechar oportunidades detectadas.
También se presentarán los objetivos de la Red de Cultivares de Ajo del Inta, y la descripción de las distintas variedades evaluadas, con resultados correspondientes a la última campaña y ciclos anteriores.
"La idea es que tenemos como objetivo promocionar la diversidad de variedades de ajo para amortiguar el impacto del cambio climático y del mercado. Para que tenga una idea, hay diversidad de grupos de ajos en el país: rosado, morado, violeta, blancos tempranos, blancos tardíos, colorado y castaño", explicó Galián.
Precisó que desde la Agencia de Extensión Rural del Inta en Hornillos están multiplicando 11 variedades de ajo, entre ellas morado, blanco, colorado y castaño. Planteó que con el cambio climático, las lluvias son imprevisibles y las temperaturas también varían, por lo que aseguró que falta agua, pese a que el ajo es un cultivo de otoño-invierno que se cosecha en primavera. "Puede haber algunas modificaciones en el clima y eso es lo que hace que muchas veces el cultivo no produzca como corresponde. Entonces, teniendo diversidad de variedades, el productor puede contar con opciones para lograr una mejor producción y mejorar su inserción en el mercado", explicó.
Galián, ingeniero en recursos naturales, explicó en relación a la variable del mercado que contar con solo dos variedades genera una producción muy concentrada en el tiempo, pero entiende que si se tuvieran tres, cuatro o cinco variedades, podría lograrse una producción escalonada. "Por ejemplo, poner ajos morados, blancos con distintas variedades, luego los colorados y después un castaño. Entonces puedo ofrecer al mercado distintos tipos de ajos para su venta, porque muchas veces hay momentos en que no se vende, y si se tiene la oportunidad de contar con ese ajo en ese momento, se puede comercializar. Esa es un poco la idea", dijo.
Actualmente, en Jujuy se comercializa mayormente ajo morado, conocido como "ajo chino", de producción rápida y ciclo corto, siendo el primero en salir. Destacó que desde el Inta, hace cinco años, vienen promocionando el ajo blanco e incorporando nuevas variedades.
Luego sigue el ajo colorado, de un período de crecimiento más largo, que suele utilizarse como reserva. "Eso porque primero viene el morado, algunos hacen blanco en menor medida y otros hacen colorado, que lo dejan como reserva en sus catres para secar. Y nosotros queremos instalar nuevas variedades de ajo blanco, tanto temprano como tardío, y también ajos colorados, también tempranos y tardíos", explicó.
Sostuvo que actualmente asisten a unos 15 productores, aunque la idea es ampliar ese número, por lo que trabajan en una nueva etapa de promoción que inicia con la capacitación en la Agencia de Extensión Rural La Posta de Hornillos.
"La intención es que la gente conozca, vamos a mostrar las variedades, que puedan reconocerlas y hablar de sus características, rendimientos y períodos de siembra y cosecha", afirmó Galián.
Sobre el uso, explicó que en la cocina gourmet los ajos blancos son más suaves, al igual que el morado, por lo que se utilizan más en ensaladas y preparaciones suaves, incluso para consumo en crudo. En tanto, los colorados son más intensos y se emplean para carnes y platos con mayor potencia de sabor.
En relación a las propiedades, sostuvo que los ajos blancos son más blandos, por lo que se los elige para ensaladas, mientras que los colorados son más duros y se utilizan como reserva entre los productores, ya que se conservan durante más tiempo. "Por eso el colorado es más maduro, tiene un mayor período de poscosecha", agregó.
Jujuy no abastece a la provincia
En cuanto al mercado jujeño y los hábitos de consumo en torno al ajo, el referente de la Experimental de Inta Hornillos, David Galián explicó que la Quebrada es la principal zona productora de la provincia y su producción está orientada a abastecer el mercado local. Galián dio un panorama general y explicó que Mendoza es el principal productor de ajo del país, con el 90% de la superficie y cerca del 70% de su producción destinada a la exportación. En este contexto, aunque Jujuy produce, no logra cubrir toda la demanda, por lo que también se abastece del ajo mendocino.
En Jujuy, la Quebrada de Humahuaca es la mayor zona productora por sus condiciones de clima y suelo, ya que el ajo necesita frío para brotar, se siembra en otoño, atraviesa el invierno y se cosecha en primavera.
Es el segundo cultivo principal de la región quebradeña, por lo que se busca ampliar su desarrollo. El referente del Inta en Hornillos, planteó que, pese a ello, el cambio climático elevó las temperaturas en algunas zonas, por lo que el cultivo, que antes se concentraba en Maimará, se está desplazando hacia Huacalera, Uquía y sectores más altos de Humahuaca.
Debido a que es un cultivo de invierno, en esa época no hay otras producciones, por lo que los productores que realizan hortalizas apenas cosechan el ajo comienzan con verduras de hoja, sin destinar el 100% de la superficie a este cultivo. “Los dientes de ajo son una producción agámica, es decir, asexual, como la papa. De la cabeza siempre se sugiere utilizar calibres mayores a seis u ocho; cuanto más grande la cabeza, mayor es la probabilidad de una buena producción”, detalló el ingeniero. Sostuvo que el cultivo dura entre seis y nueve meses, según la variedad, siendo los más rápidos los morados y el más lento el castaño.
Al respecto, explicó que el ajo es un cultivo al que no le debe faltar agua y que es muy susceptible a las malezas. Además, requiere fertilización en tres momentos del desarrollo, según la etapa fenológica de la planta, mediante aplicaciones nitrogenadas.