El sábado 4 de octubre del año pasado, el Juzgado de Violencia de Género dio lugar a una orden de allanamiento en un domicilio de la calle Lamadrid de la capital jujeña, donde Kinderman tenía su comercio dedicado al diseño y decoración de interiores.
Allí procedieron al secuestro de distintos aparatos tecnológicos y otros elementos de interés para la causa, pero llamativamente el sujeto no se encontraba y los investigadores sospechan que podría haber sido informado sobre el registro domiciliario ordenado por el magistrado.
El inculpado se hizo presente en la Seccional días después, manifestando desconocer cuál era el motivo de comparecencia ante los requerimientos judiciales y quedó inmediatamente detenido. Lo llamativo de este procedimiento, es que Kinderman se hizo presente sin sus pertenencias ni su identificación, manifestando haber perdido su teléfono celular. En el momento que el hombre era detenido, manifestó a los efectivos policiales que es un hombre muy poderoso, que mantiene estrecho vínculo con funcionarios y con fiscales y que no entregaría su celular a nadie.
Es por eso que como primera medida, el fiscal a cargo de la investigación, Javier Sánchez Serantes solicitó que se analicen las cuentas de las redes sociales del inculpado y de su nube de acceso, para establecer qué contenía en su dispositivo, que se deshizo antes de entregarse a la Justicia.