Este 20 de mayo se conmemora el Día Mundial de las Abejas, una fecha establecida por las Naciones Unidas para concientizar sobre el peligro que corren estos insectos y el impacto directo que su desaparición tiene sobre la vida humana. Bajo el lema de este año "Juntos con las abejas por las personas y el planeta - Una asociación que nos sostiene a todos", la campaña global busca visibilizar que estos polinizadores no solo sostienen la biodiversidad, sino que resultan fundamentales para la economía rural y la seguridad alimentaria frente a la crisis climática actual.
La elección de la fecha es un homenaje al nacimiento de Anton Janša, un pionero esloveno del siglo dieciocho que transformó la apicultura con el diseño de colmenas modernas. A propuesta de Eslovenia, la ONU oficializó el día en 2017 para recordar que la protección de estos insectos es una necesidad biológica. Más allá de producir miel, la función clave de las abejas es la polinización. De hecho, los datos oficiales indican que el 40% de los nutrientes que consume la humanidad y casi el 90% de la vitamina C global provienen de cultivos que dependen directamente de este proceso.
El retroceso en las poblaciones de abejas no responde a un proceso natural, sino a consecuencias de la actividad humana. El uso intensivo de pesticidas y agroquímicos, la deforestación, el avance de la agricultura industrial y los efectos del cambio climático, que alteran los ciclos de floración, son los principales factores que destruyen sus hábitats. Los expertos advierten que revertir este escenario exige una transformación profunda en los modelos de producción agropecuaria.
Para este año, la conmemoración se unió de forma estratégica con las iniciativas de la ONU dedicadas a los pastizales y a las mujeres agricultoras. Esta alianza busca rescatar el trabajo de las comunidades rurales, los pastores y los jóvenes apicultores. La integración de los conocimientos tradicionales con las prácticas ecológicas modernas se presenta como el único camino viable para frenar la pérdida de biodiversidad, fortalecer las economías locales y asegurar el futuro de los sistemas que nos alimentan.