En Calilegua se realizó el II Encuentro Regional del Bambú en Jujuy, que organizó la Fundación Cimbra y reunió a actores de comunidades, funcionarios y especialistas en torno a un eje de promoción de la utilización de esa caña que impulsa la Ong Joaquín Trillo, integrante de Cimbra, que presentó la experiencia de la cooperativa y planteó la necesidad de consolidar una red de trabajo que permita transformarla en un recurso productivo estratégico para la región.
Trillo explicó que la cooperativa se consolidó en 2020 con un enfoque socioambiental y con el tiempo. Desde 2021 trabaja en la promoción del uso del bambú y actualmente cuenta con un vivero en Caimancito, desarrollado junto con instituciones y la Unju. Proponen generar una cadena de valor que abarque desde la plantación y el manejo sostenible de los bambusales hasta el curado, el acopio, la artesanía, la carpintería y, progresivamente, la construcción y la industrialización.
"Trabajar solos en el ámbito del bambú no alcanza", planteó Trillo, y destacó que la actividad puede potenciarse mediante redes que integren a productores, artesanos, comunidades, instituciones, municipios y empresas. En esa línea Cimbra impulsa la iniciativa "Rizoma Bambú", orientada a consolidar una oferta y una demanda regional y a promover una bioeconomía basada en este recurso y el manejo adecuado de los bambusales. Explicó que una mata puede demorar entre tres y cinco años en consolidarse y que, a partir de allí, las cañas alcanzan su madurez para distintos usos.
La extracción selectiva permite mantener saludable el bambusal, favorecer su renovación y evitar que el corte indiscriminado perjudique el recurso.
Otro aspecto fue el potencial del bambú como solución basada en la naturaleza. Trillo mencionó sus aplicaciones para controlar la erosión hídrica y eólica, generar barreras contra el viento, brindar sombra y aportar biomasa, además de su utilización histórica en construcciones de comunidades campesinas e indígenas de la región. Por ello buscan ampliar la disponibilidad de materia prima mediante viveros, capacitación y acompañamiento a productores. "La idea es que el bambú se propague en la región para que esté disponible", dijo, y explicó que actualmente muchos artesanos tienen dificultades para conseguir caña y que es necesario construir una lógica de oferta y demanda.
La propuesta apunta, finalmente, a cerrar un ciclo productivo en el que los distintos usos del bambú permitan generar valor y aprovechar sus residuos para producir biomasa, carbón o biochar. "La idea es que cada cual puede ocupar un nicho y entre todos focalizar esta bioeconomía", dijo Trillo.
En tanto Luis Álvarez, uno de los anfitriones de Cimbra, presentó las experiencias desarrolladas en torno al aprovechamiento del bambú y planteó la necesidad de fortalecer una actividad que, según explicó, tiene potencial para generar nuevas oportunidades productivas en la región.
Álvarez, carpintero de oficio y vinculado al proyecto desde 2014, destacó la diversidad de especies presentes en el territorio y explicó que algunas requieren condiciones particulares de humedad para desarrollarse y explicó en la región se relevaron 24 especies introducidas, aunque el registro podría alcanzar 30 variedades al incorporar otras identificadas por Cimbra. Son 16 especies introducidas por la empresa Ledesma y 4 autóctonas, y 4 introducidas por Cimbra, Dendrocalamus Asper (bambu gigante) Phyllostachys Edulis (bambu Moso, el bambú de mayor producción en china) Bambusa Oldhami y Bambusa Textilis, de uso para fabricación de muebles y ornamental.
Expuso sobre la necesidad de generar una cadena productiva que integre a artesanos, carpinteros, constructores, productores, empresas, municipios y universidades. "Tenemos que trabajar todos juntos", dijo y consideró que el desarrollo del bambú puede generar beneficios económicos y nuevas actividades en torno al recurso. También se abordó la necesidad de avanzar en el tratamiento y curado de las cañas para mejorar su calidad y durabilidad, algo clave tanto para la artesanía, la carpintería y futuras aplicaciones en construcción.
Planteó además ampliar los usos tradicionales del bambú y avanzar hacia productos de mayor valor agregado, como pisos, vigas, columnas y otros componentes para la arquitectura. "Lo estamos viendo como un material subvaluado", dijo y destacó que en otros países se utiliza en aeropuertos, comercios, teatros y otras construcciones.
Entiende que el desarrollo de la actividad también requiere ordenar el acceso al recurso, generar espacios de acopio y avanzar en sistemas de certificación que permitan garantizar la calidad y procedencia de las cañas. Propuso una articulación entre municipios, universidades, empresas, comunidades y cooperativas. Con Cimbra apuntan a impulsar la investigación, capacitación e innovación y avanzar, a largo plazo, hacia la industrialización y el uso del bambú en proyectos de infraestructura y compras públicas.
Para la conservación
Cecilia Iriarte y Natalia Peña, integrantes del área de Gestión Territorial, Conservación y Uso Público del Parque Nacional Calilegua, expusieron sobre la importancia de incorporar la zona de amortiguamiento a las estrategias de conservación y analizar el manejo de los bambusales existentes.
Plantearon la necesidad de superar la concepción tradicional de que la conservación se limita a los territorios comprendidos dentro de los parques nacionales. "No se trata solo de mirar el parque de sus puertas hacia dentro, sino mirar también de las puertas hacia afuera", explicaron al remarcar que la flora y la fauna no reconocen límites administrativos.
En tanto, Viviana Alejandra López, encargada de Protección Civil de la Municipalidad de El Talar, presentó el "Proyecto Integral de Mitigación Hídrica y Valoración Socioproductiva en las márgenes del Río San Francisco", una iniciativa que propone utilizar el bambú como barrera natural para proteger la calidad de las inundaciones y al mismo tiempo, generar nuevas alternativas productivas. También expusieron su experiencia en construcción de pequeños y grandes proyectos con utilización del bambú, Jorge Dragone y Carlos Argarañaz.
Cabe recordar que el II Encuentro Regional del Bambú contó con la coordinación de Luciana Rodríguez, directora de Turismo de la Municipalidad de Calilegua, y reunió a referentes vinculados con la producción, el ambiente, la conservación y el desarrollo territorial. Por Cimbra participaron Joaquín Trillo y Luis Álvarez, quienes abordaron las posibilidades del bambú desde la producción, el manejo sostenible, y la generación de nuevas oportunidades para las comunidades de la región.
Artesanías y talleres para usar el recurso natural
Durante el II Encuentro Regional del Bambú también se conocieron experiencias de quienes comenzaron a incorporar esa caña como alternativa productiva, inclusive desde las artesanías. Gustavo Alejo Karuma, mborubicha de la comunidad Cuapé Yayembuate, destacó el trabajo que Cimbra viene desarrollando desde hace dos meses en Calilegua, con talleres orientados a la fabricación de muebles y otras estructuras.
Según explicó, actualmente participan unas 20 personas, principalmente jóvenes, que aprenden a reconocer las especies aptas para la cosecha, realizar el curado y transformar la caña en muebles, armarios y estructuras como quinchos. "Tienen la posibilidad de aprender y hacer su propio mueble", explicó.
También participó Silvia Patricia Mendoza, artesana independiente de Yuto, quien realizó un taller anual de trabajo con caña bambú junto a Cimbra. La artesana elabora lámparas, llamadores de ángeles, portalápices, yerberos y jarras, combinando el bambú con otros elementos naturales. Mendoza explicó que comercializa sus producciones principalmente en exposiciones y valoró el aprendizaje de técnicas y el uso de herramientas necesarias para trabajar la caña.