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“Fue sentirme competitivo en el mercado”

Carrazana, visitó Jujuy y contó el contraste entre la experiencia minera argentina y su actual vida profesional en Australia.
Lunes, 21 de septiembre de 2026 00:00
JESÚS ELÍAS CARRAZANA EN PERTH

Jesús Elías Carrazana es ingeniero industrial y egresado de la Escuela de Minas de la Universidad Nacional de Jujuy. Hace más de tres años decidió emigrar a Australia para buscar una experiencia profesional en el exterior. Hoy trabaja en el área de contratos y comercial de una empresa vinculada con grandes compañías mineras y petroleras, gracias a su experiencia en mineras de varias provincias.

Antes de emigrar, trabajó durante cuatro años en distintas empresas mineras de la región, Mina Pirquitas, Eramine en Salta, Río Tinto en Catamarca y un proyecto relacionado con geomembranas para Sales de Jujuy e YPF. Esa experiencia fue decisiva para dar el salto.

"Siempre tuve esa intención de hacer una experiencia del exterior", explicó y recordó que no se trató de una decisión improvisada. Su recorrido laboral ya lo había puesto en contacto con profesionales de distintas nacionalidades y con empresas que reportaban a sus casas matrices en Estados Unidos, Francia y Australia. "Ese mercado argentino para el profesional argentino es tan positivo para involucrarse con distintas personas, de distintas nacionalidades, distintas disciplinas", dijo.

Esa dinámica le permitió conocer normas, procedimientos y formas de trabajo internacionales. "Tuve gerente francés en Eramine" y también estuvo involucrado en reportes hacia las casas matrices de las compañías en las que trabajó, trató de aplicar también desde las casas matrices desde Argentina.

La oportunidad llegó con una Working Holiday Visa, y Carrazana con 26 años llegó a Australia luego de apenas cinco días después de recibir una oferta laboral.

Comenzó como senior contract administrator, vinculado a la administración y contratación de obras. Trabajó inicialmente en Perth, y luego pasó por Queensland, donde se desempeñó en una mina de oro. En el último año volvió a Perth y se incorporó a una empresa que trabaja con distintos clientes, entre ellos río Tinto, Chevron y Exxon, donde se desempeña en el área de contratación de obras, dentro del sector comercial.

CARRAZANA | POSANDO EN MELBOURNE, AUSTRALIA, DONDE VIVIÓ.

Detrás de lo conseguido hubo un proceso que incluyó desafíos, adaptación y aprendizaje. Uno de los primeros obstáculos fue el idioma ya que si bien Carrazana había estudiado inglés, al llegar descubrió que el inglés australiano tenía sus propias particularidades. "Fue el primer desafío que tuve", dijo y explico que el acento, los modismos y las palabras utilizadas cotidianamente eran diferentes. "Al haber tenido esta oportunidad en esta empresa de litio en río Tinto, tuve muchísimo acompañamiento y mis compañeros, la verdad que me ayudaron un montón", contó.

El jujeño se encontró con una sociedad multicultural, un entorno laboral de australianos, migrantes asiáticos y europeos, además de un manager irlandés pero eso le permitió ejercitar rápidamente el idioma y comprender mejor la cultura local.

También hubo diferencias culturales. "Ellos arrancan el día muy temprano y también se termina como a las 5", contó y relató que muchos comienzan la jornada haciendo deporte, van a trabajar y terminan temprano la actividad laboral. "Tienen bastante balance en cuanto a los horarios y el balance de vida en cuanto a trabajo y vida social y personal", describió.

Carrazana explicó que los australianos son más cuidadosos con las distancias personales y el contacto físico, mientras que los argentinos suelen ser más cercanos y expresivos. "Nosotros somos mucho más cálidos, mucho más del abrazo, del contacto físico y demás", comparó, aclarando que no se trata de una cuestión mejor o peor, sino de culturas diferentes. "La comida argentina tiene una calidad, un sabor premium, por así decirlo", afirmó, aunque suelen tener una dieta mediterránea.

Su nueva vida también le permitió conocer otros lugares. Desde Perth viajó por distintas ciudades australianas a través de su trabajo a las oficinas de Sydney, Melbourne, y prácticamente toda Australia. Y por su cercanía geográfica, recorrió países del sudeste asiático como Indonesia, Tailandia, Malasia y Singapur. "Comparado con otros, son muchísimo más baratos y tienen una facilidad de poder viajar", destacó.

Pero uno de los aspectos que más valoró de su experiencia fue haber podido continuar desarrollando la profesión para la que se formó ya que en su caso, poder validar su título y acreditar su experiencia laboral argentina, fue fundamental. "Ese es el gran valor de poder haber revalidado mi título, de que se ha reconocido en Australia, de pasar ese proceso y también de la empresa de haber confiado en mí", sostuvo.

El proceso incluyó la homologación y revalidación del título, un examen de inglés y la acreditación de su trayectoria profesional. Además, la empresa para la que trabajaba decidió sponsorearlo ante el Gobierno australiano e iniciar el proceso para su residencia.

Carrazana destacó que para acreditar su experiencia fueron importantes las referencias de sus antiguos empleadores argentinos. "Muchas de estas mineras que tenemos acá en Jujuy, en la Argentina, en la zona norte, son de talla y tienen una relevancia a nivel internacional grande", afirmó. Para él, esa presencia internacional también abre oportunidades para los profesionales y proveedores de la región.

Su experiencia también le permitió comprobar que la formación y el recorrido profesional obtenidos en Jujuy y en otras provincias argentinas pueden tener valor en mercados altamente competitivos. En Australia comparte entrevistas y espacios laborales con ingenieros provenientes de India, China, Singapur, Europa y otros lugares del mundo.

"Sentirme competitivo en el mercado" fue para él, uno de los resultados más significativos de ese camino y detrás de esa posibilidad destacó que hubo cuatro años de experiencia previa y muchas personas que contribuyeron a su formación en Argentina.

Instó a estudiantes identificar y trabajar en sus debilidades

Ahora, Jesús Carrazana recomendó a estudiantes y profesionales observar primero qué capacidades tienen y cuáles necesitan desarrollar. “Lo clave siempre es fijarse lo que uno tiene hoy”, explicó. A partir de allí, propuso identificar las habilidades que hacen falta, establecer prioridades y trabajar sobre ellas. Inglés, comunicación o análisis financiero pueden ser algunas de esas herramientas.

Explicó que su historia estuvo lejos de ser lineal ya que hubo entrevistas en las que recibió un “no” y momentos de incertidumbre pero aprendió a transformar esas dificultades en impulso.

“Yo por lo que me enseñaron mis papás siempre lo negativo lo utilizo como combustible y no un miedo que me paraliza o me limita”, dijo. Destacó que la experiencia argentina también es valorada en Australia, resolver problemas frente a escenarios cambiantes. “Algo que a los australianos les gusta mucho, y me destacan a mí como un profesional argentino, es esa cultura argentina de la incertidumbre, la de resolver problemas, de enfrentar muchísimas dificultades”, contó.

Para él, haber crecido y trabajado en un contexto atravesado por cambios económicos y laborales le enseñó a reaccionar frente a situaciones inesperadas.

“Esa cultura de buscar resolver y de enfrentar al problema y de buscarle la vuelta” se convirtió, con el tiempo, en una herramienta profesional. Después de más de tres años en Australia, con una carrera que continúa creciendo y un proceso de residencia ya encaminado, Jesús Carrazana volvió por un mes a Jujuy, se reencontró con su familia, sus amigos de la infancia, compañeros de la facultad, profesores y colegas de las empresas donde comenzó su trayectoria.

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