Las noticias sobre violentos fenómenos naturales en distintas partes del mundo no dejan de sorprender. Olas de calor, excesivas lluvias, terremotos y colapsos glaciares ponen en riesgo la vida de cientos de personas.
Por eso hoy la atención está puesta en el clima, en los pronósticos y en las advertencias meteorológicas para mantener prevenida a la población y en alerta ante posibles desastres naturales.
Como es habitual, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emite un pronóstico climático trimestral que prevé la probabilidad de ocurrencia de precipitaciones y temperaturas. Así, el último informe para el período septiembre - octubre - noviembre indica que en Jujuy se esperan temperaturas por encima de lo normal y precipitaciones inferiores a la media esperada.
El reporte detalla que, sobre todo en el norte de la Argentina, las temperaturas podrían presentarse más altas que las registradas durante los mismos trimestres de años anteriores. Sin embargo, la entidad oficial recomienda mantenerse actualizado con los pronósticos en las escalas diaria y semanal.
En cuanto a las precipitaciones para toda la región del NOA y sudoeste la Patagonia se prevé que sean iguales o inferiores a las normales. Pero tampoco descartan la ocurrencia de eventos localmente más intensos que lo habitual.
Por ejemplo, "si para una región determinada el pronóstico estacional prevé las mayores chances de precipitación en la categoría inferior, NO es indicativo que no pueda haber eventos de lluvia o inclusive que alguno de ellos pueda ser localmente intenso", advierte el informe.
Y por tanto recomienda también consultar el pronóstico para informarse sobre los eventos meteorológicos de alto impacto que no pueden ser previstos en la escala estacional y consultar el sistema de alerta temprana.
El SMN aclara en una nota destacada que ante este tipo de pronósticos extendidos se debe tener en cuenta que las previsiones climáticas se refieren a condiciones medias durante el período analizado y no contemplan aquellas singularidades de los eventos de escala subestacional, como por ejemplo intensidad de sistemas frontales, olas de calor o de frío, bloqueos atmosféricos u otros condicionantes del lima que producen aumento o disminución de la precipitación y la temperatura, todos ellos de corta duración.
Las advertencias y aclaraciones cobran cada vez más valor como herramientas para prevenir daños y fatalidades en medio de un momento de la vida marcado por graves consecuencias ante distintos fenómenos.
Estas anomalías sin precedentes hacen que pronósticos globales midan los riesgos climáticos a escala mundial haciendo uso de modelos científicos sofisticados que, para este momento, proyectan temperaturas oceánicas hasta 3,5° C por encima del promedio en el Pacífico ecuatorial, un impulso que podría desencadenar uno de los eventos climáticos más extremos jamás registrados.
De acuerdo a los últimos informes globales, el ciclo climático natural llamado El Niño podría alcanzar una anomalía de temperatura nunca antes reportada desde que existen registros modernos y que, de confirmarse, convertiría a este episodio en el más intenso de la serie histórica.
El informe señala que la región Niño 3.4 ya superó 80 días consecutivos con temperaturas récord, lo que refuerza la expectativa de un evento extraordinario.
La nueva actualización, difundida el 19 de agosto, incorpora promedios de modelos climáticos que coinciden en señalar una intensificación del calentamiento hasta el mes de octubre, con la anomalía máxima sosteniéndose entre noviembre y enero.
El Niño en Sudamérica
Especialistas advierten que las proyecciones para la primavera y el verano 2026 - 2027 ya activaron alertas tempranas para Sudamérica. En Argentina las áreas más expuestas serán el noreste y el centro-este del país, con foco en Buenos Aires y la región del Litoral. Se conoció que los productores agropecuarios ya evalúan estrategias para minimizar pérdidas y adaptar los cultivos a los cambios forzados por la saturación hídrica.
Por ello, las autoridades nacionales y provinciales monitorean los modelos meteorológicos y planifican acciones para mitigar los daños en infraestructura y servicios esenciales.
El Niño es un ciclo climático natural definido por temperaturas del agua superiores al promedio en el Pacífico ecuatorial, lo que altera la atmósfera y produce efectos encadenados sobre los patrones climáticos globales. Un evento intenso de El Niño incrementa la probabilidad de lluvias inusuales, olas de calor, sequías e inundaciones en distintas partes del mundo.