PUBLICIDAD

Efecto Papageno: cuanto más se habla, más se puede prevenir

Marcos Vanzini, directivo de Escenarios Saludables, advirtió que en el país "la situación está desbordada".
Viernes, 28 de agosto de 2026 00:00
En el canal de Youtube: Escenarios Saludables hay charlas de variados profesionales de la salud mental sobre prevención.

En 2025, Argentina registró 5.209 suicidios, un 22,6% más que el año anterior. La tasa alcanzó los 11,8 casos cada 100.000 habitantes, el nivel más alto de la serie analizada y el tercero más elevado de Sudamérica. Desde 2017, cuando se contabilizaron 3.304 casos, el incremento acumulado llegó al 57,7%, según un informe del Observatorio de Política Criminal (OPC) con registros del Sistema Nacional de Información Criminal (Snic) del Ministerio de Seguridad Nacional.

El suicidio se convirtió en la principal causa de muerte violenta entre adolescentes y jóvenes, y los especialistas ubican especialmente a la franja de 15 a 29 años entre los grupos de mayor vulnerabilidad.

Para Marcos Vanzini, directivo de la Asociación Civil Escenarios Saludables, dedicada a la formación comunitaria en prevención del suicidio y a la comunicación responsable de esta problemática, no se trata de un fenómeno repentino. "Este aumento, si bien es muy pronunciado en 2025, ya viene desde hace algunos años atrás", dijo.

"En 2024 habíamos llegado a un número nunca antes arribado, que era más de 4 mil casos, y ahora desde 2024 a 2025 casi mil casos más por año. Es una cifra muy grande. No hay una tendencia a la baja, todo lo contrario", advirtió.

MARCOS VANZINI

Según su lectura, el escenario actual combina un deterioro de la salud mental con recursos insuficientes para atender la demanda. "Los recursos con los que la población puede contar son cada vez más escasos, los pocos que hay están saturados. Es una situación extremadamente grave", sostuvo.

En esta línea, Vanzini aclaró que la crisis económica, el desempleo, las deudas o el juego pueden convertirse en factores agravantes, pero no explican por sí solos una conducta suicida. "Cuando una persona piensa en quitarse la vida, esa persona está sufriendo. No es que está sufriendo por ese último hecho puntual que le está pasando, sino que ya viene con una historia de dolor no compartido, no elaborado, y las circunstancias actuales suman un nuevo dolor a eso", explicó.

Hablar para prevenir

Consultado sobre qué mito considera necesario desarmar, Vanzini cuestionó la idea, todavía sostenida, de que hablar sobre suicidio puede provocar un "efecto contagio" o incentivar a otras personas.

"Es todo lo contrario. Inclusive el hecho de hablar del suicidio para prevenirlo tiene, desde el punto de vista de la suicidología, un nombre que es el efecto Papageno: cuanto más se habla, más se puede prevenir", explicó.

El concepto del efecto Papageno refiere al potencial preventivo de una comunicación responsable que muestre alternativas al suicidio, historias de superación, búsqueda de ayuda y posibilidades de atravesar una crisis. No se trata simplemente de hablar más, sino de hablar bien poniendo el foco en la posibilidad de pedir ayuda. Para Vanzini, esa diferencia resulta fundamental en un momento en el que las cifras generan preocupación y el tema adquiere mayor presencia pública.

El también licenciado en Teología recomendó prestar atención a cambios bruscos de conducta que se mantengan en el tiempo como aislamiento progresivo, alteraciones del sueño o la alimentación, descuido personal o modificaciones persistentes en el rendimiento escolar.

"No es tanto qué decir, sino qué hacer, cómo actuar, cómo estar con el otro de una forma cercana, que compadezca el dolor del otro, que acompañe", señaló.

El especialista consideró que esta mirada resulta especialmente importante entre los jóvenes, que necesitan espacios donde puedan hablar sin sentirse juzgados. Comentó que en las charlas que dan en escuelas el momento de las preguntas anónimas son muy aprovechadas ya suelen multiplicarse al ofrecerles un espacio genuino de escucha.

Preparar a la comunidad

Mientras el acceso a psicólogos y psiquiatras continúa siendo insuficiente en distintos puntos del país, el especialista plantea fortalecer también las redes comunitarias.

"Una persona con ideación suicida necesita consultar con un psicólogo o con un psiquiatra. Nosotros lo que hacemos es formar a la comunidad para que la persona que no puede llegar inmediatamente a un profesional pueda tener acciones que sostengan y acompañen ese dolor hasta que pueda hacerlo", explicó.

La falta de profesionales y las dificultades de acceso son especialmente importantes en zonas alejadas. Vanzini recordó la experiencia de Escenarios Saludables en Monte Quemado, Santiago del Estero, donde el psicólogo más cercano se encontraba a unos 400 kilómetros. Durante tres años, la organización acompañó a la comunidad y trabajó en su formación.

"Hoy por hoy el suicidio de jóvenes es mínimo, porque hay una comunidad que, bien o mal, a los tumbos, ha tomado conciencia y actúa frente al dolor de los otros", dijo.

Dijo que en Jujuy las distancias también pueden convertirse en una barrera concreta para acceder a atención profesional, por eso insistió en la necesidad de combinar asistencia especializada con redes de acompañamiento comunitario.

"No es tanto qué decir, sino qué hacer, cómo actuar, cómo estar con el otro de una forma cercana, que compadezca el dolor, que acompañe", señaló.

Dada la gravedad de las cifras de 2025, consultado sobre lo que observa durante este año Vanzini fue contundente: "La sensación que tenemos en este momento es que está todo desbordado".

Así, de cara al 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, Escenarios Saludables estableció el lema: "El acto más profundo de sanar es hablar, el acto más profundo de ayudar es escuchar".

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Últimas noticias

PUBLICIDAD