Con una amabilidad natural y una sonrisa noble, Natalia Machaca compartió su experiencia al pertenecer a un emprendimiento especial que nació cuatro años atrás en Lozano, en Yala. Junto a cuatro mujeres que trabaja en una mini fábrica creada después de aprender en un curso de capacitación para elaborar dulces artesanales. "Pusimos 30.000 pesos cada una -capital semilla- para comenzar con la idea de darle un valor agregado a la fruta nativa de la zona", expresó Machaca, describiendo que el producto final no tiene químicos, ni conservantes. Fundar la cooperativa Buenaventura con el grupo de jóvenes fue una unión que dio lugar a una evolución donde se abrió una huerta agroecológica y, luego, a una de sus ramas que es la fábrica de dulces Delicias del Viejo Rancho. "Gracias a la cooperativa, se dictó un curso. Éramos diez personas, de las que quedamos cinco con las que armamos el emprendimiento", explicó.
"Con el impulso de concretar nuevos desafíos, pasaron a un nuevo nivel. Además de resolver algunos problemas de la sala de producción, realizan un trabajo comunitario que consiste en hacer el cerramiento de una de las partes en la galería, con una técnica de bioconstrucción que es quincha; se hicieron dos mingas, una de revoque y otra de aparejamiento para el revoque grueso y luego el fino. Todo con barro, pasto y botellas, reciclado con lo que juntamos las cinco y así trabajamos para empezar a pensar más, en grande", detalló esta mujer que, movilizada por la labor artesanal, es parte del grupo creador de su propio espacio para seguir adelante.
Este es el modelo de trabajo correspondiendo al movimiento campesino, que reúne y comparte comunitariamente. "Aprendemos constantemente. Fuimos a Buenos Aires y conocimos una cooperativa de trescientas mujeres albañiles y estaban construyendo un barrio", dijo. La inquietud de construir este espacio, nació para otorgar un lugar ideal en el proceso de la producción de dulces y mermeladas.
Su voluntad radica en aprovechar toda fruta que crezca en la zona y, lo primero que resultó fue hacer exquisitas dulzuras. "Fue empezar en diciembre con la ciruela y el durazno. Después, la naturaleza nos fue llevando, por ejemplo, teníamos un poco de frutilla y otro poco de chilto y fue como magia crear nuevos sabores", dijo. La innovación con productos que no hay en el mercado, fue sorpresiva para el paladar del sur. Por ello, es que gracias a los encuentros y a los contactos; fue posible llevar las mermeladas a otros espacios como Buenos Aires y Mendoza.
El objetivo de este año es obtener una sala de producción habilitada, para la que están trabajando y que el año que viene se sigan expandiendo los sabores de tierra jujeña. "Con este emprendimiento se genera trabajo, también invitamos a las escuelas, al público en general a que conozcan la producción y vean que podemos ayudar a la gente a través del cooperativismo", dijo Machaca, orgullosa de continuar perfeccionando la labor que su abuela y su madre le enseñaron en su infancia cuando asistía a la Escuela Primaria 235 "Provincia de Chubut". "Ellas hacían pero para la casa, yo les agradezco porque hoy es mi oportunidad de surgir con la fruta que tenemos", enfatizó la emprendedora que -previo a este presente- vendía desayunos criollos a la vera de la ruta, cerca del mirador de León. El primer plato del día constaba de mermelada de mango con queso de cabra, junto con la infusión a elección y buena aceptación de los visitantes. Fue una muestra de lo que se puede hacer a partir de lo que se tiene. Y es que en su familia, el concepto de trabajo se forjó desde que tiene uso de razón. "Mis padres me inculcaron que por más poquito que sea, hay que hacer algo y salir adelante", reveló.
Es que en su juventud, fue común a la que tiene gran cantidad de jóvenes yaleñas que es trabajar en casas de familia para subsistir. "Al principio era empleada doméstica, mientras estudiaba en el Bachillerato Provincial 24, me rebuscaba el sustento", comentó quien a la par, se encuentra estudiando abogacía. "Tuve la inquietud de ir progresando, trabajar y vender para poder manejar mis tiempos", reveló feliz la jujeña que en el año 2023, comenzó a formarse en el nivel universitario para en un futuro ayudar y asesorar a la gente.