Gran consternación generó ayer la triste noticia del fallecimiento del veterano de guerra de Malvinas, Alfredo Oropeza. Sus restos serán velados hasta las 11 de hoy en la Casa de la Cultura, sita en avenida Del Congreso esquina Chubut, de Palpalá, para luego recibir cristiana sepultura en el Cementerio del parque de la ciudad siderúrgica.
Nacido en la palpaleñísima Mina "9 de octubre", durante el conflicto bélico con Gran Bretaña, Oropeza formaba parte del Grupo de Artillería Antiaéreo 601 "Teniente General Pablo Riccheri", de Mar del Plata.
Combatió en la Isla Soledad y cuando promediaban las hostilidades debió ser trasladado de urgencia al continente por un cuadro de hepatitis, producto del consumo de agua en mal estado y la falta de alimentación adecuada.
Providencialmente, Oropeza pudo hablar con el cabo Ángel Fidel Quispe (fallecido en la guerra el 13 de junio de 1982) -era su amigo y vecino de Palpalá- quien promovió el traslado a Comodoro Rivadavia donde recibió la atención médica necesaria.
Como muchos veteranos de guerra, Oropeza no podía hablar de su experiencia en el conflicto bélico porque le ganaba la emoción incluso en la intimidad del hogar. Su esposa María Ester Gómez y su hijo Exequiel coincidieron anoche al señalar a nuestro diario que en "la casa no se hablaba de Malvinas". En contadas ocasiones abordó con ellos el tema, pero de forma muy superficial.
Oropeza vio morir a varios de sus amigos en la guerra y esa dolorosa experiencia lo acompañó siempre.
Recibía atención psicológica en Córdoba, pero durante la pandemia falleció el médico que lo atendía y no tuvo la fortaleza de iniciar un tratamiento aquí, en la provincia, por el estrés que le generaba el hecho de volver a contar lo que había vivido en las islas. Su esposa, María Ester Gómez, relató que desde ese momento su salud comenzó a deteriorarse.
Alfredo Oropeza realizó sus estudios primarios en la escuela de la Mina "9 de octubre"; los secundarios, en la Escuela de Minas, con muy buenas calificaciones; y la formación militar en la Escuela de Suboficiales del Ejército "Sargento Cabral".
Casado con María Ester Gómez, tuvo cuatro hijos: Ángel, Exequiel, Tatiana e Ignacio.
Abanderado de la Asociación de Excombatientes de Malvinas "2 de Mayo", de Palpalá, desfilaba en todos los actos a los que era convocado. Era frecuente verlo en la Biblioteca Digital y Museo "Héroes de Malvinas" de la ciudad siderúrgica, colaborando con la recepción de delegaciones escolares y otros visitantes que asistían al espacio de memoria de la gesta de 1982.
También acompañó, desde siempre, las gestiones que los veteranos de guerra de la provincia encararon a lo largo de los años para obtener el reconocimiento por la actuación en defensa de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas.
Siempre dispuesto, era el asador oficial del grupo de veteranos de guerra de Palpalá. Muy amable y respetuoso, Oropeza supo ganarse la estima de quienes tuvieron la dicha de conocerlo.