El secreto está en no perder la capacidad de asombro, en evolucionar la mirada y en vivir en armonía con la creación en toda la extensión de la palabra. Es lo que abre el sentido de estar en comunidad con los animales y con las plantas, entre los cerros, junto a los ríos.
Y es desde esa perspectiva muy vinculada con la cosmovisión andina, que la granja "Sumaj Kawsay" intenta rescatar la conciencia de lo ancestral con la naturaleza que forma el mundo.
Así es que desde una hectárea de Pachamama, se brinda este espacio lleno de vida y energías reunidas para cohabitar en un mismo lugar.
A través de un sincero respeto por las demás criaturas y a fin de promover su valoración y rescate, es que distintos animales se encuentran en "Sumaj Kawsay", un espacio que se tiene cinco años de historia.
"Entendemos la educación como una herramienta fundamental para aportar al cambio profundo que necesita esta sociedad, para que sea otra y, en eso, obviamente, no podemos escapar a nuestra cultura ancestral. La intención de esta propuesta educativa es rescatarnos desde ahí y compartir cómo cuidamos y valoramos a los animales", destacó Miguel Ramos, coordinador de la granja que inspira a las nuevas generaciones a preservar especies.
La ternura de ovejas, la curiosidad de los conejos, la calma en los caballos, la majestuosidad en los pavos reales y criollos, los divertidos gansos, las bonitas gallinas, los coloridos peces y los hermosos patos se aprecian a simple vista en el predio donde la naturaleza es única.
Gracias a las visitas de niños y adolescentes de diferentes instituciones educativas que abrazan la premisa de respetar la vida animal, el aprendizaje es superlativo.
"La visita es una caminata guiada por los diferentes espacios, en donde hablamos de los animales, por ejemplo, de los corderitos, de cómo los alimentamos, de las vacunas o bien para los conejos y para cada uno de los ejemplares, junto a todo lo que significa sostener la granja", explicó Ramos.
A partir de una experiencia natural, los estudiantes pueden observar los ejemplares de diferentes especies en la granja estableciendo una conexión especial con energía única y compartida entre ellos y la tierra.
"En la caminata guiada les compartimos saberes propios de la vida en una granja, todos los que fuimos adquiriendo en este proceso que vamos haciendo respecto a las características de los animales. Vamos hacia el espacio de los cobayos y hablamos de lo que el animal nos comparte y de la relación directa con nuestra cultura andina, la producción de la lana o lo que tiene que ver con el abono que producen las ovejas", indicó.
Lo genuino de cada animal como patos, gansos, pavos criollos y pavos reales es que pueden convivir en un predio donde habita la armonía. Y es que por esta reserva natural transitan los zorros y comadrejas que son parte del entorno.
Desde la granja "Sumaj Kawsay" proponen que se fortalezca una conciencia ecológica, un rescate y un revalorizar la cultura a través de la interconexión con los animales, seres que forman parte del todo con la Pachamama.
A modo de bienvenida, un cartel en el inicio del camino afirma "Ama sua, Ama llulla y Ama quella", que es la forma de saludar o principios básicos de la filosofía andina para recordar a los abuelos, que significa "no robes, no mientas, no seas perezoso" y corresponden a los consejos que les explican a los niños y adolescentes a modo de enseñanzas y que les sirva para la vida.
"Les decimos a los chicos que estudien y que se ganen la vida de manera honesta, que cada día nos enseñan los animales, las plantas y la Tierra, que es lo que nos rodea a todos como seres humanos", expresó Ramos como una reflexión final sobre lo que implica trabajar con entusiasmo, en un espacio que incentiva a la dedicación y al esfuerzo.