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Hoy se celebra el Día de San Pantaleón, patrono de médicos y enfermos

Lunes, 27 de julio de 2026 08:33

Este lunes 27 de julio la Iglesia Católica recuerda a San Pantaleón, médico mártir del siglo III y uno de los santos más invocados por quienes padecen enfermedades y por quienes ejercen el arte de curar.

Nacido a fines del siglo III en Nicomedia (actual Turquía), su nombre en griego significa “el que se compadece de todos”. Hijo de madre cristiana, en su juventud se apartó de la fe y se entregó a la vida pagana. Llegó a convertirse en un médico prestigioso hasta que un cristiano llamado Hermolaos lo acercó nuevamente a la Iglesia y le habló de “la curación que proviene de lo más alto”.

Poco a poco Pantaleón se entregó al servicio de Cristo y comenzó a atender a sus pacientes en nombre del Señor. Durante la persecución desatada por el emperador Diocleciano, regaló todos sus bienes a los necesitados. Médicos envidiosos lo delataron y fue detenido junto a Hermolaos y otros cristianos.

El emperador intentó salvarlo en secreto y le pidió que renunciara a su fe. Pantaleón se negó y, para demostrar la verdad de su creencia, curó milagrosamente a un paralítico. Fue condenado a muerte. Según la tradición, intentaron matarlo de seis formas distintas —con fuego, plomo fundido, ahogamiento, fieras, la rueda y la espada—, pero resultó ileso. Finalmente fue decapitado el 27 de julio a inicios del siglo IV, cuando tenía 29 años. Se cuenta que el árbol junto al cual ocurrió el martirio floreció de inmediato.

San Pantaleón es uno de los catorce santos auxiliadores y forma parte de los santos anárgiros (aquellos que curaban sin cobrar). Reliquias de su sangre se conservan en Constantinopla (Turquía), Ravello (Italia) y el Real Monasterio de la Encarnación, en Madrid. En este último lugar, custodiado por las religiosas Agustinas Recoletas, se produce el conocido milagro de la licuefacción: la sangre, que permanece sólida casi todo el año, se vuelve líquida cerca de la fiesta litúrgica del santo. En esa fecha las monjas abren las puertas del monasterio para que los fieles puedan contemplar el fenómeno.

Cada 27 de julio, la comunidad católica renueva su devoción a este médico mártir que dedicó su vida y su muerte a aliviar el sufrimiento ajeno.

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