En medio del fervor por el Mundial, los ajustados y sufridos triunfos de la Selección Argentina en cada partido no solo refuerzan el sentido de pertenencia a sus ciudadanos y la simpatía y apoyo de los países vecinos, sino que además está dejando una huella muy valiosa en esta generación.
La psicóloga infantil María Laura Lezaeta, en diálogo con El Tribuno de Jujuy, hizo un análisis de la otra cara de este certamen, de la trascendencia de actitudes y reacciones que a simple vista pasan desapercibidas pero que están inculcando valores clave en los niños que trascienden el fútbol como "el compañerismo, el respeto y la perseverancia".
En este sentido, la también cofundadora de Juegología, destacó cómo estas enseñanzas refuerzan el lugar que ocupan los vínculos en la vida cotidiana, el valor de la familia, y la importancia de saber que se puede contar con un otro para el lograr metas y objetivos.
Sobre el sentido de pertenencia enfatizó en que los jugadores argentinos "siempre hablan desde el 'nosotros' reflejando el compañerismo que hay entre ellos. Nadie quiere sobresalir por encima del grupo, demostrándose respeto. Esa idea de que el equipo está antes que las individualidades es una enseñanza enorme para los chicos".
"No han perdido algo muy importante que es que nadie llega solo a un logro. En cada entrevista que dan los jugadores lo primero que hacen es agradecer a sus familias por el apoyo recibido y por la posibilidad que les dieron para poder cumplir con sus sueños", explicó Lezaeta destacando la importancia de los lazos familiares en el crecimiento.
En este contexto, la especialista afirmó que el fútbol es una oportunidad para conversar con los chicos sobre cuestiones mucho más profundas que un resultado deportivo. "Nuestro cerebro es un órgano social. No está preparado solamente para sobrevivir, sino también para vincularse con otros. Todos necesitamos sentirnos escuchados, valorados y acompañados", explicó.
Para Lezaeta, otro de los conceptos que está dejando esta Selección es el de la confianza, aunque no entendida como una seguridad absoluta. "La confianza aparece justamente en las dificultades, cuando uno decide seguir creyendo aun cuando las cosas no salen. La confianza se construye porque antes alguien alentó o entendió a la persona".
Sobre esto, destacó que ese mismo concepto puede trasladarse a la escuela o a cualquier otro ámbito por lo que propuso que las familias hablen con los chicos sobre quiénes forman "su equipo de la vida", ese docente, amigo o familiar al que recurren cuando necesitan ayuda.
El valor de equivocarse
Otro valor que la psicóloga destacó de este Mundial es la perseverancia. "No podemos pensar que el camino hacia una meta es perfecto. Siempre hay errores, tropiezos y malos momentos. Incluso los mejores jugadores como Messi erran penales. Y eso también enseña", destacó.
Aseguró que muchas veces los chicos creen que una mala nota o un error define quiénes son y "eso no es así, un examen no determina el valor de un niño. Puede haber tenido solo un mal día. Equivocarse forma parte del aprendizaje."
En ese proceso, dijo que el rol de los adultos resulta decisivo. "Somos quienes tenemos que poner en palabras estas enseñanzas, ayudarlos a entender que pueden volver a intentarlo y que un error nunca es una sentencia."
Con la ilusión intacta de todo un país para este domingo, Lezaeta también invitó a pensar cómo acompañar a los chicos si el resultado no fuera el esperado.
"Lo primero es validar lo que sienten. Si están frustrados o enojados, está bien. No hay que minimizar esas emociones". "Podemos ayudarlos a recordar todo lo que disfrutamos durante el Mundial, todo lo que este equipo consiguió para llegar hasta acá. Y si llegaran a perder, seguramente veremos a los jugadores abrazarse, sostenerse entre ellos. Esa también sería una gran enseñanza".
Y como una enseñanza para chicos y adultos invitó a pensar en que: "Ellos entrenan para jugar al fútbol. Nosotros podemos tomar todo eso como un entrenamiento para la vida. No darnos por vencidos, creer en nosotros aun cuando las cosas vienen mal y entender que una derrota nunca define quiénes somos, sino que forma parte del camino".