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La historia detrás de la fiesta patronal que cada 16 de julio moviliza a toda la provincia

Cada 16 de julio, la ciudad de El Carmen revive la llegada de su imagen patronal, traída desde Perú en 1753. La devoción, se extiende durante todo el mes con procesiones, peregrinaciones náuticas y actividades culturales.

Jueves, 16 de julio de 2026 08:28

La devoción a la Virgen del Carmen tiene su raíz en el Monte Carmelo, en Israel, donde según la tradición bíblica el profeta Elías defendió la fe en un único Dios verdadero frente a los cultos paganos de la región. Inspirados en su figura, distintos ermitaños que habitaban esas laderas dieron origen, hacia el siglo XII, a la orden contemplativa de los Carmelitas, que construyó allí el primer templo dedicado a María.

De esa orden surgieron algunas de las grandes figuras de la Iglesia Católica, como Teresa de Ávila y Juan de la Cruz. Y fue precisamente un superior carmelita, San Simón Stock, quien según la tradición recibió una aparición mariana el 16 de julio de 1251 en Cambridge, momento en que le fue entregado el escapulario del Carmen, la prenda que con el tiempo se transformó en el símbolo distintivo de esta advocación. De ese episodio proviene la fecha en la que, siglos después, se sigue celebrando su fiesta en todo el mundo.

Con el correr del tiempo, la Virgen del Carmen quedó asociada también a la protección de quienes navegan: es conocida como "Estrella del Mar" y patrona de marineros, pescadores y navegantes, título que en Argentina se completa con su designación como patrona de las Fuerzas Armadas desde 1901.

La llegada de la imagen a Jujuy

La historia de la devoción en suelo jujeño tiene un protagonista concreto: Bernardo Espinosa de los Monteros, quien se instaló en las tierras heredadas por su esposa, María Francisca Martínez de Iriarte, en la zona conocida entonces como Perico del Carmen. Según registran distintas fuentes locales, la imagen de la Virgen fue traída desde Perú y llegó a la ciudad de El Carmen el 16 de julio de 1753, tallada en madera y solicitada expresamente por Espinosa de los Monteros para nombrarla patrona de sus tierras.

Ese hecho fundacional marcó para siempre la identidad de la localidad: El Carmen es uno de los pocos pueblos de la provincia que no tiene una fecha de fundación propiamente dicha, sino que considera su origen ligado a la llegada de la imagen. Con los años, el oratorio privado de la familia se convirtió en un espacio público de culto, hasta que el 22 de junio de 1792 la familia Espinosa de los Monteros donó el Oratorio al pueblo.

De la parroquia a la coronación pontificia

La devoción siguió creciendo durante el siglo XIX. En 1848 se erigió formalmente la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, cuyo primer párroco, el padre Justo P. Bárcena, fundó ese mismo año la Cofradía dedicada a la Virgen. Más de un siglo después, el 16 de julio de 1957, la imagen legada por Espinosa de los Monteros fue coronada en un acto encabezado por el entonces obispo de Jujuy, monseñor Víctor Enrique Mühn, con la bendición del papa Pío XII, un hito que consolidó su estatus como patrona indiscutida de la comunidad.

Un mes entero dedicado a la fe

A diferencia de otras localidades donde la festividad se limita a una jornada, en El Carmen la celebración se extiende durante todo julio. Los festejos comienzan el 1 de julio, día en que la imagen es entronizada para su veneración, y se prolongan hasta el 31, cuando la Virgen regresa a su camarín parroquial hasta el año siguiente, bajo el lema que identifica a la comunidad: "En julio la fe vive en El Carmen".

Durante ese período se suceden actos litúrgicos, culturales y deportivos, además de ferias de artesanos vallistos y la tradicional Fiesta Provincial del Buñuelo, que atrae visitantes de distintos puntos de la provincia. En los días previos al 16, se realiza además una peregrinación náutica por los diques La Ciénaga y Las Maderas, en la que los fieles acompañan a la imagen a bordo de catamaranes y lanchas, mientras gauchos a caballo la escoltan en un recorrido de varios kilómetros hasta la parroquia local.

El punto culminante llega el propio 16 de julio, cuando tras la misa central la imagen es llevada en procesión por las calles de la ciudad.

Una devoción que trasciende lo religioso

Para los vecinos de El Carmen, la fiesta patronal excede lo estrictamente litúrgico: es también una instancia de encuentro familiar, identidad regional y transmisión de tradiciones entre generaciones, que cada año convoca a promesantes y turistas de toda la provincia y del país.

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