Con la vibra altamente positiva y la sensibilidad propia de una artista de la imagen y el diseño, Sabrina Aguirre se abre su paso entre México y Estados Unidos, para desplegar su imaginación que poco tiene que ver con lo estructural. Ahondar en la vida de esta jujeña es sumergirse en el mundo de una especialista en lo original, con la perspectiva de que, brindarse íntegramente y apostar por sus sueños, sea la premisa. La joven se decidió a viajar desde que era una niña, por lo que el instalarse en otro país era un desafío que tenía que concretar para llegar a ese anhelo tan querido.
El año 2019 sería inolvidable en su vida porque tendría la posibilidad de descubrir ese otro lugar que deseaba sin saberlo. Y el viaje hacia Estados Unidos y México se hizo posible para que -ante sus ojos- se diera paso todo un universo de posibilidades que la llevarían a repensar su futuro. "Viajar me abrió la mente y después volví a Jujuy donde me puse a diseñar a full, a trabajar mucho. Así es que reuní dinero para volver y alcanzar mi sueño", expresó Sabrina Aguirre sobre su experiencia como actual residente en la ciudad azteca.
Las emociones la abrazaron desde un primer momento al conocer lugares inmensos y todos distintos, sin olvidar su conexión con las raíces que palpitan en ella por su tierra natal. "Siento un profundo vínculo con mis raíces aunque he tenido fuertes choques culturales cuando llegué a los lugares donde he vivido. Y es muy loco cómo se desarrollan las distintas sociedades, siento que he entendido y he respetado cada cultura donde he estado", aseguró Aguirre quien estudió en la Escuela Normal Superior "Juan Ignacio Gorriti" e hizo su formación profesional en la carrera de Diseño de indumentaria y textil en la Universidad de Buenos Aires - UBA en la facultad de Arquitectura de Diseño y Urbanismo. "Para mí es un privilegio vivir de lo que amo, tengo mi marca 'Aguirrrre' desde hace siete años y soy muy feliz creando", resaltó.
Es desde la autenticidad y la pureza que su mente la lleva por caminos que se abren para evolucionar. "Mi inspiración es mi cotidianidad porque todas mis colecciones están inspiradas en mi provincia, en Latinoamérica, por ejemplo; las personas que me rodean, de mi mente paso todo a lo físico, a lo material y sobre todo que se pueda reciclar", reveló la jujeña que tiene una meta y es que sus prendas se reciclen para no contaminar desde su labor.
Encuentra un poder más que extraordinario en dejar un mensaje profundo detrás de cada pieza para ofrecerlo a la posteridad.
En experimentar y salir de lo convencional se enfoca para destacar su tarea a la hora de mostrarse al mundo. Sus prendas conforman un todo que unifica estilo, color y formas en colecciones que atrapan las miradas más esquivas. "De los lugares que me inspiran, son los paisajes urbanos como la ciudad de México porque es una mezcla de Buenos Aires y Jujuy porque es enorme, muy moderna, muy cosmopolita. A lado de un edificio enorme, todo espejado hay un carrito de una señora vendiendo tacos, lo que me recuerda a Jujuy", comentó la joven que también disfruta de otro tipo de urbe. "Los Cabos siento que te da un paz diferente a lo que puede dar la ciudad porque cuando voy, todo es más lento, más tranquilo. Como estoy acostumbrada a ciudades donde todo es más a full, a producir, producir y producir; que llegar a paraísos como éste te cambia la perspectiva. De pronto es relajarte, es decir, esto es la calma y estar tranquila", indicó.
Fiel a la energía de la Pachamama, la diseñadora captó la idiosincrasia mexicana y la percibe como respetuosa de las culturas ancestrales de otros países, incluido el nuestro. "Aquí todavía se hablan muchísimos idiomas de pueblos originarios, los colonizadores les dijeron 'dialectos' para hacer de menos a los lugares colonizados. Aquí se hablan muchísimas lenguas nativas, siento que eso es muy valioso y que así debería ser en todos lados. El respeto, la revolución y la protesta me inspiran", explicó.
El concepto que elige para crear en Nueva York, es la posibilidad de hacer de todo. «Veo que hay oportunidades muy latentes y conocer a gente de todo el mundo porque se da todo. Que haya una comunicación entre New York y México hace que se abran más puertas", contó.
Vivir lejos de la tierra donde nació conlleva algo muy significativo para la jujeña que recuerda permanentemente su origen; tanto como extrañar a sus seres queridos, a sus amigos, a la calma que se respira en suelo norteño o hasta el sólo hecho de ver los cerros y el paisaje jujeño.
"Salir de mi casa y ver el cielo y ver las estrellas, eso extraño. El estar en ciudades me hace ver que está todo muy contaminado con edificios muy altos y hasta que te olvidas de ver el cielo, lo cual no es una queja para mí porque estoy muy agradecida pero si se siente, sí se extraña", develó la joven que propone su arte a través de una paleta colorida, llena de encanto y originalidad.