En este nuevo aporte, nuestro columnista destacado Fernando Zurueta aborda la temática de las mercedes reales.
Con el descubrimiento de América, la corona española dio posibilidades de tener un mejor bienestar al incentivar viajes al nuevo continente con el objetivo de fundar ciudades y promover el crecimiento poblacional.
Se crea una organización llamada mercedes reales como premio sin que se produzcan enfrentamientos, como dijo Miguel A Vergara en sus "Orígenes de Jujuy": "La conquista de Argañaraz tuvo una característica de ser pacífica, sin que esto signifique que no haya pérdidas dado que los indígenas con razón, pretenden cuidar sus espacios".
Así como los fines perseguidos en paz y armonía fueran importantes, no siempre la actitud de los españoles fue encaminada con esa idea.
Mientras, los que vivían en estas tierras encontradas, no les gustaba que "los recién llegados" se sientan propietarios, al colocar una picota y avanzar sin tener en cuenta que pensaban los que allí habitaban. Estas actitudes de avance sin límites empleando un lenguaje diferente, producían temores por lo que decidieron observar cómo seguirían comportándose evitando enfrentamientos.
Entre los indígenas, uno de ellos sobresale en el trato siendo respetado por su manera de actuar en la Quebrada de Humahuaca conocido con el nombre de Viltipoco, quien como líder, convoca a una reunión a omaguacas, tilcaras, tumbayas, uquias, ocloyas, chichas, diaguitas y otros pueblos para coordinar la resistencia contra la ocupación española, armándose una confederación de curacas que llegaban a sumar en base a tantas tribus que se unieron a una de suma aproximada de 10 mil hombres.
Al decir del historiador Carlos Sarasola refiriéndose a "los paisanos indios" manifestaba: no era fácil llegar a acuerdos.
Viltipoco muy hábil, no estaba dispuesto a ceder ante extraños conociendo que serían atropellados por la fuerza que tenían en equipamientos armados. Por lógica, en el año 1586, las conversaciones no llegaron a un acuerdo de paz a pesar de los esfuerzos entre los habitantes de Charcas encabezados por Francisco Altamirano y el cacique Viltipoco.
Se conocieron que los españoles distribuían concesiones y entre las primeras fue la del 30 de abril de 1593. Argañaraz se auto concede tierras con la justificación en lo personal, que su resultado sería la pacificación.
Tuve acceso a mercedes archivadas en el Protocolo del Archivo del Colegio de Escribanos de Jujuy en que figura una merced del año 1606 de quinientas cuadras de tierras en el paraje llamado Echira la vieja tres leguas adelante de Cochinoca a favor de Pedro de Onagabiria 1606 -1612 Testimonio. Traspaso hecho por la esposa de Pedro de Onagabiria a don Pedro Ovando y Zarate y otra merced de tierras del año 1630 a favor de Francisco de Argañaraz y Diego de Torres de las tierras que caen desde la pampa de Quera, hacia Cochinoca, Tinte y Tobara, con la Ichira citas en el recinto de Cochinoca. Debo agradecer la posibilidad de tener acceso por el apoyo de la comisión directiva y Patricia Aguilera que aportó antecedentes.
España probaba por dos vías llegar a un acuerdo según la documentación de la época: la política con la audiencia de Charcas y la evangelizadora mediante el misionero jesuita llamado padre Gaspar Monroy sin encontrar resultados positivos.
El padre Pedro Lozano comenta lo que le dijo el sacerdote en su "Descripción Corográfico - "Pueblos Originarios": el cacique que representaba a varias tribus, llamado Viltipoco le ofrece un vaso de chicha moqueada al padre Gaspar Monroy al principio intenta rechazarlo al conocer el método de fabricación. "La chicha se la preparaba masticando el maíz y escupiendo en un procedimiento que a los españoles les resultaba repugnante". El padre Monroy, con el solo objeto de seguir en las conversaciones para llegar a un acuerdo, lo acepta sin tener éxito.
En 1586 el acuerdo de paz entre los habitantes de Charcas encabezados por Francisco Altamirano y el cacique Viltipoco con los curacas de Atacama no se logró.
Las guerras de resistencia indígena de los omaguacas y de los pueblos diaguitas enmarcada dentro de las guerras calchaquíes conocidas como de resistencia diaguita - omaguaca en la región de Jujuy, produce la captura del curaca Viltipoco por Francisco de Argañaraz en 1594, marcando un debilitamiento de la resistencia indígena favoreciendo el asentamiento español como un hecho decisivo y la consolidación de San Salvador de Jujuy sin que signifique el fin de las guerras calchaquíes.
Fue Viltipoco considerado como el caudillo con sus compañeros de lucha, que fueron héroes de una revolución social de defensa agraria que vivió y sufrió el drama de su raza, sin más recompensa que entregar su destino como el mejor holocausto a los principios que soñaba la historia de la conquista.
Lo relatado magníficamente por Desiderio Sarberry de la "Asociación de jujeños Manuel Belgrano" es digno de recordar.
"El padre Pedro Lozano señala a Viltipoco marcando una actuación de epopeya que los historiadores argentinos no han destacado todavía. La justa grandeza de la proporción de su héroe el caudillo Viltipoco sin duda representa la configuración histórica del pasado colonial".
Su acción, movilizando las tribus regionales tenía un fin sagrado como era salvar del atropello del conquistador los bienes del suelo, del hogar, la familia y en esa seguridad elevó su voz y no escuchó ninguna excusa".
Cuando el abnegado padre Gaspar de Monroy iluminó en su espíritu la doctrina cristiana del amor, la religión y la paz, debe recordarse un prócer civil de la conquista como el primer defensor de los hombres libres del caudillo de los indios del Norte argentino, que no aceptó mansamente el yugo de la servidumbre y que trazó con el signo de su arco el pulso naciente del carácter americano.
La captura de Viltipoco junto a otros cuatro caciques permitió la toma de posesión de las encomiendas de la Quebrada y en base a la información de la época, se dice que en enero de 1596 permaneció varios meses detenido y luego trasladado a Santiago del Estero donde murió en prisión.
Lo que se pretende hoy es someramente tomar conocimiento de los problemas existentes en el ingreso de los españoles a América y el trabajo que se hizo en el norte del país. (Autoría Fernando Zurueta).