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La pasión detrás la restauración: el trabajo de preservar la memoria

Es licenciada en Artes. Posee un postgrado en Conservación del patrimo‑ nio UPV, España. Investigadora del Instituto de Arte Americano y Regional en Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán. Como restauradora patrimonial especializada en conservación y restau‑ ración de bienes culturales, cuenta con una amplia trayectoria vinculada a la obra de Lola Mora. Actualmente es asesora en Fundafet.
Domingo, 07 de junio de 2026 00:27

¿Cómo comenzó su vocación por la conservación y restauración del patrimonio cultural?

Mi vocación comenzó cuando estaba por recibirme de licenciada en Arte en la Universidad Nacional de Tucumán. En aquellos años surgió la necesidad de intervenir y restaurar el Monumento a Alberdi, una obra emblemática realizada por Lola Mora. La provincia contrató un equipo de especialistas del Instituto Restauro de Roma que llegó a Tucumán con un doble objetivo, restaurar la obra y capacitar a jóvenes profesionales. Formé parte de ese grupo y esa experiencia cambió completamente mi vida. Descubrí una disciplina apasionante que combina arte, historia, ciencia e investigación.

¿Esa experiencia fue determinante para elegir esta profesión?

Absolutamente. Me permitió comprender que la restauración no consiste solamente en reparar una obra deteriorada. Detrás de cada intervención existe una investigación profunda sobre materiales, técnicas, contexto histórico y causas del deterioro. En el caso del Monumento a Alberdi, por ejemplo, tuvimos que estudiar fotografías antiguas, analizar daños provocados por movimientos sísmicos y por la cercanía del ferrocarril, y trabajar junto a especialistas de distintas disciplinas.

Fue ahí donde entendí que la restauración es una actividad interdisciplinaria. Se trabaja con ingenieros, químicos, geólogos, historiadores, arquitectos y especialistas en materiales. Esa complejidad fue justamente lo que más me atrajo y me llevó a continuar mi formación en España, donde realicé estudios de posgrado y doctorado.

¿Qué aspectos la siguen apasionando después de más de tres décadas de trabajo?

La capacidad de descubrir historias detrás de cada obra. Cuando uno restaura una escultura o un monumento no solamente está trabajando sobre piedra, metal o mármol. Está recuperando una parte de la memoria colectiva. Cada obra cuenta algo sobre la sociedad que la produjo, sobre los valores de una época y sobre las personas que participaron en su creación. Además, la restauración obliga a una actualización constante. Permanentemente aparecen nuevos estudios, materiales y metodologías. Es una disciplina en la que nunca se deja de aprender.

¿Cuál considera que es el aprendizaje más importante que le dejó esta trayectoria?

La importancia de la transferencia del conocimiento. Durante muchos años observé que se realizaban importantes restauraciones, pero luego no existía un seguimiento o una apropiación social de esos trabajos. Una obra puede ser restaurada con los mejores criterios técnicos, pero si después no se cuida ni se valora, volverá a deteriorarse.

Por eso considero fundamental la educación patrimonial. La comunidad debe conocer qué representa cada monumento, quién lo creó y por qué es importante conservarlo. Cuando la gente comprende el valor de un bien cultural, automáticamente se convierte en su principal defensora.

¿Cuáles fueron los principales desafíos al intervenir esculturas de Lola Mora?

Trabajar sobre obras de Lola Mora siempre representa una enorme responsabilidad. No sólo por la relevancia artística de sus esculturas, sino también por la dimensión simbólica que tienen para nuestro país.

En el caso de La Libertad, por ejemplo, hablamos de una escultura monumental que requirió estructuras especiales para poder acceder a todos sus sectores. Estar frente a una obra de esas dimensiones permite apreciar detalles imposibles de observar desde el suelo, las huellas de las herramientas, las marcas de la talla, la manera en que Lola resolvía los pliegues de las vestimentas y la expresividad de los rostros.

Cada intervención exige además respetar criterios internacionales de conservación. No se trata de dejar una obra "como nueva", sino de preservar su autenticidad, minimizando cualquier alteración.

¿Qué distingue la obra de Lola Mora?

Lola Mora tenía una capacidad extraordinaria para transmitir fuerza y movimiento. Sus esculturas femeninas representan mujeres poderosas, decididas y cargadas de simbolismo. Además, dominaba de manera magistral el mármol de Carrara, un material complejo que ella utilizaba para generar efectos de luz y transparencia sorprendentes.

También fue una artista adelantada a su tiempo. Debió enfrentar enormes obstáculos por el simple hecho de ser mujer en un ámbito dominado por hombres. Sin embargo, logró desarrollar una carrera excepcional y dejar una huella imborrable en la historia del arte argentino.

¿Por qué es importante conservar el patrimonio cultural?

Porque el patrimonio es una de las principales herramientas para construir identidad. Cuando desconocemos nuestro patrimonio cultural, perdemos referencias fundamentales sobre quiénes somos y cómo llegamos hasta aquí.

No podemos analizar el pasado únicamente con los ojos del presente. Debemos comprender cada proceso histórico en su contexto y valorar los bienes culturales como testimonios de distintas etapas de nuestra sociedad. Cuando una obra desaparece o se deteriora irremediablemente, perdemos una fuente invaluable de conocimiento.

¿Considera que todavía falta conciencia sobre este tema?

Sí, todavía queda mucho por hacer. En muchos casos se intervienen bienes patrimoniales sin la participación de profesionales especializados, lo que puede generar daños irreversibles. También es necesario fortalecer la formación académica en restauración y promover una mayor valoración social de esta disciplina.

La conservación del patrimonio requiere conocimientos específicos, planificación y criterios técnicos rigurosos. No es una tarea improvisada.

¿Qué valor tiene el patrimonio escultórico de Jujuy y del NOA?

Tienen un valor enorme. Las provincias del NOA concentran capas históricas y culturales muy diversas. Conviven el legado de los pueblos originarios, la herencia colonial, los procesos vinculados a la independencia y el aporte de artistas fundamentales como Lola Mora.

Esa riqueza convierte a la región en un espacio único dentro del patrimonio argentino. Preservar esos bienes significa proteger una parte esencial de nuestra historia nacional.

¿Hay alguna obra que le gustaría restaurar en el futuro?

Me encantaría participar en la restauración integral de las obras de Lola Mora en Jujuy. Es un proyecto que siempre me movilizó y que considero de enorme importancia para la preservación del patrimonio cultural del norte argentino.

¿Qué mensaje le dejaría a los jóvenes?

Que se involucren, que pregunten, que investiguen y que recorran los espacios culturales de sus ciudades. El patrimonio no pertenece únicamente a especialistas o instituciones, pertenece a toda la comunidad.

Cada monumento, cada museo y cada obra de arte cuentan una historia que nos ayuda a comprender quiénes somos. Si no protegemos esos testimonios, perdemos parte de nuestra memoria colectiva. Cuidar el patrimonio es cuidar nuestra identidad y también nuestro futuro.

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