El fuerte terremoto que afectó a Venezuela evidenció la vulnerabilidad de las ciudades ubicadas en regiones sísmicas y la importancia de construir con criterios y normas de edificación actualizadas. El ingeniero civil del Colegio de Ingenieros de Jujuy Luis Fernández Campos, lo analizó y estimó que ofrece enseñanzas para provincias como Jujuy, de actividad sísmica es frecuente.
El especialista en diseño y cálculo de estructuras explicó que el sismo venezolano ocurrió en una de las zonas de mayor complejidad tectónica del continente, donde interactúan la placa Sudamericana y la placa del Caribe y que a diferencia de otros eventos recientes lo que agravó las consecuencias fue que hubo dos movimientos de gran intensidad separados por unos segundos. "Esa duplicidad hizo que muchas estructuras que habían resistido el primer movimiento terminaran colapsando con el segundo", dijo.
Sostuvo que hubo edificios completamente destruidos junto a otros casi intactos generan sorpresa, tiene una explicación técnica y responde a numerosos factores que actúan de manera simultánea. Dijo que el desempeño de una construcción durante un sismo depende de la calidad del diseño estructural, del momento en que fue construida, de la normativa vigente en ese período y de las características del terreno. Recordó que muchos edificios conviven con reglamentaciones diferentes, ya que cada gran terremoto lleva a modificar los códigos de construcción para incorporar nuevos conocimientos.
Explicó que los derrumbes en forma de "panqueque", donde los pisos caen uno sobre otro, suelen observarse en edificaciones levantadas con normativas antiguas, cuando todavía no existían los criterios actuales para reforzar columnas y elementos resistentes. Sin embargo, dijo que el objetivo de la ingeniería moderna no es evitar cualquier daño material, sino en garantizar que las personas puedan evacuar con vida.
Otro de los aspectos determinantes durante un terremoto es el tipo de suelo y explicó que los terrenos blandos amplifican las ondas sísmicas y aumentan considerablemente los daños, algo que quedó evidenciada en varias zonas cercanas a Caracas. Además, dijo que muchas construcciones venezolanas se encuentran sobre laderas, lo que incrementa la vulnerabilidad frente a movimientos de gran magnitud, por lo que recordó que algo similar ocurrió en otros grandes terremotos como el de México, donde la composición del suelo fue uno de los factores que potenciaron el desastre.
Más allá del análisis internacional, Fernández Campos puso especial énfasis en la realidad de Jujuy y del Norte argentino. Explicó que el país posee dos grandes regiones de alta actividad sísmica, una en Cuyo y otra que comprende el Norte de Tucumán, Salta y gran parte del territorio jujeño.
Explicó que la actividad sísmica de la provincia está relacionada con el proceso de subducción de la placa de Nazca debajo de la placa Sudamericana, y que ese movimiento genera esfuerzos en la corteza terrestre y origina numerosas fallas geológicas capaces de producir terremotos. "Los últimos estudios muestran que la peligrosidad sísmica en nuestra región sigue existiendo y todavía necesitamos profundizar el conocimiento sobre muchas fallas activas", dijo.
Entre las zonas de mayor riesgo mencionó la Sierra de Santa Bárbara y toda la franja limítrofe entre Salta y Jujuy, donde históricamente se registraron algunos de los sismos más importantes del Norte argentino. También recordó los terremotos de Santa Clara, Palma Sola o el histórico sismo de Esteco (Salta) que demuestran que la actividad sísmica en la región.
El especialista aclaró que no todos los terremotos tienen las mismas características. Mientras que en países como Chile o Venezuela predominan movimientos prolongados, vinculados directamente al contacto entre placas tectónicas, en Jujuy los sismos suelen ser superficiales y de corta duración, lo que modifica el comportamiento de las edificaciones. Los terremotos largos afectan especialmente a construcciones de gran altura, mientras que los sismos característicos del Norte argentino generan mayores exigencias sobre edificios bajos y medianos.
Fernández Campos consideró que Jujuy mejoró sus estándares de construcción durante las últimas décadas y comentó el trabajo realizado por los profesionales especializados en cálculo estructural y el permanente acompañamiento del Colegio de Ingenieros mediante capacitaciones y actualización técnica.
Actualmente integra una comisión nacional conformada por representantes de provincias sísmicas, universidades y colegios profesionales que trabaja en la actualización del reglamento argentino de construcción sismorresistente. Buscan armonizar la normativa nacional con los criterios utilizados en gran parte de América, el código normativo, es decir las normas americanas ACI 318. También se avanzó junto a la Municipalidad de San Salvador de Jujuy en la actualización del Código de Construcción del 91, aunque aún resta incorporar las futuras modificaciones que surjan de la nueva reglamentación nacional.
Preocupa el futuro del Inpres por su importante rol
Otro de los puntos abordados por Fernández Campos, fue la situación del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres), encargado de monitorear la actividad sísmica y elaborar bases técnicas para los reglamentos. Sucede que el Gobierno Nacional este desafectó al director del Inpres y fue cedida al Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar), organismo descentralizado que actúa bajo la órbita de la Secretaría de Minería del Ministerio de Economía de la Nación. El ingeniero manifestó su preocupación por la pérdida de autonomía institucional y por la reducción presupuestaria que podría afectar el mantenimiento de las estaciones sismológicas distribuidas en todo el país.
Esos registros constituyen una herramienta indispensable para comprender mejor el comportamiento de las fallas geológicas y continuar perfeccionando las normas constructivas. Fernández Campos destacó que un terremoto no sólo provoca daños estructurales, sino que desencadena una emergencia social, sanitaria y ambiental de gran magnitud.
Los cortes de electricidad, agua potable, comunicaciones y servicios esenciales complican las tareas de rescate y recuperación durante los días posteriores al evento. En ese contexto valoró las acciones de prevención que se desarrollan en Jujuy a través del Comité de Acción Sísmica, especialmente los simulacros y las campañas de concientización. Es que Jujuy es una zona de alta actividad sísmica y los últimos estudios demuestran que no disminuyó la peligrosidad y hace falta un estudio mayor de fallas, que es donde se inician los terremotos.
“La placa de Nazca se mete debajo de la Sudamericana, a un ritmo de 7 cm y medio por año. Esto hace que la zona donde estamos, el centro del centro de Sudamérica, el Norte de Argentina, la corteza se comprima y se eleve. Eso genera tensiones y presiones y eso genera infinidad de fallas más pequeñas que generan terremoto y generan sismo”, detalló.
Recordó que muchas víctimas fatales no son consecuencia del colapso de edificios, sino de elementos como mamposterías, cornisas o revestimientos que se desprenden cuando las personas intentan salir corriendo durante el movimiento. Por eso insistió en la importancia de conocer las medidas básicas de autoprotección y de fortalecer una cultura de prevención.
Tecnología útil de Google
Fernández Campos destacó que los teléfonos celulares con sistema Android funcionan como pequeños sensores sísmicos gracias a los acelerómetros que incorporan. Esta herramienta conocida como Google Alert, ya demostró su utilidad en países como Chile y recientemente en Venezuela, donde numerosos usuarios recibieron la advertencia antes del fuerte temblor. “Son pocos segundos, pero pueden hacer una gran diferencia y ayudar a salvar vidas”, dijo.
Cuando Google detecta que miles de dispositivos registran simultáneamente un movimiento compatible con un sismo, el sistema emite una alerta automática hacia la zona que podría verse afectada. Aunque el aviso suele llegar entre 5 y 10 segundos antes de que se perciba el movimiento, es útil.