La comunidad aborigen de Santo Domingo (poblado distante a unos 80 kilómetros de Abra Pampa) avanza en su posicionamiento como destino turístico en la Puna revalorizando y rescatando las costumbres ancestrales de los puneños.
Como miembro del Corredor Ecoturístico Alto Andino Abra de García - Hitos 5 y 6, incrementa sus propuestas para la llegada de más visitantes y entre ellas retomó la ancestral ceremonia del Inti Raymi (Fiesta del Sol) el domingo pasado.
Desde el anochecer del 20 y durante toda la madrugada del 21 la comunidad afrontando el intenso frío en esa región, esperó el regreso del Tata Inti refugiados en el calor de una fogata y bajo un cielo intensamente oscuro y estrellado.
La maestra de ceremonia Noemí Martínez, guío la fría espera alimentando al fuego y compartiendo coca, tabaco y bebidas fuertes para mantener caliente el cuerpo mientras se relataban historias y vivencias en el pequeño poblado.
Desde Tres Cruces llegó la banda de sikuris "Virgen de Fátima" para acompañar con los sonidos de sus instrumentos en la larga espera casi a 4 mil msnm y en una de las zonas más fría de la Puna jujeña, en la jurisdicción municipal de Rinconada.
En el sector alto del pueblo donde está el Centro de Interpretación Arqueológica, desde donde se observa la extensión del territorio la comunidad comenzó un año de trabajo y proyectos.
Las costumbres ancestrales como un atractivo turístico
La Fiesta del Sol (el 21) se manifiesta cuando se produce el solsticio de invierno (entre el 21 y 24 de este mes), y entre el sábado y domingo pasados en la comunidad se dijo que fue la noche más larga, es el tiempo en que el sol está más lejos de la tierra a la vez que inicia su regreso.
Es también cuando se produce el inicio de un nuevo año andino o un nuevo ciclo agrario, lo cierto es que la comunidad unidad dio un paso más hacia la conservación y revalorización de su identidad cultural. En la manifestación participó el gobernador Sadir, cuya presencia fue especialmente valorada por la comunidad.
Durante toda la noche estuvo acompañado por la secretaria de Pueblos Indígenas, Yolanda Cruz, y por Nilda Zerda, secretaria de la comunidad. Aproximadamente a las 8.20 los primeros rayos solares iluminaron desde el este los rostros de los pobladores y autoridades que con los brazos en alto los esperaban mientras las llamas del fuego se iban apagando. En ese momento cada uno se pasó sus manos por sus cuerpos como si se estarían limpiando para iniciar una nueva etapa y agradeciendo el retorno del sol. La comunidad en atención a la presencia, sirvió una calentita kalapurka y un anchi mientras el sol iluminaba el poblado y los cerros que lo rodean predisponiendo a las familias para su rutina diaria.