El 25 de mayo de 1812, la ciudad de Jujuy fue escenario de uno de los acontecimientos más trascendentes de la historia argentina. Ante la presencia del General Manuel Belgrano y del Ejército del Norte, se realizó la bendición y juramento de la Bandera Nacional en el marco de los festejos por el segundo aniversario de la Revolución de Mayo.
Tras el solemne Tedeum celebrado en la Iglesia Matriz, Belgrano ingresó portando la nueva insignia patria. La ceremonia contó con la participación del canónigo Juan Ignacio Gorriti, quien bendijo la bandera y explicó ante los presentes el significado del símbolo que quedaba consagrado para la naciente nación.
La población jujeña acompañó el acontecimiento junto a destacadas familias de la época, jóvenes, niños y habitantes de distintos parajes cercanos. La música estuvo a cargo de la orquesta de Pedro Ferreyra, integrada por coro, órgano y violines.
Posteriormente, la bandera fue exhibida en el balcón del Cabildo y más tarde trasladada al centro de la plaza principal. Allí, Belgrano dirigió una histórica proclama al ejército y al pueblo, convocándolos a defender la libertad y la patria bajo la nueva enseña nacional.
La respuesta fue inmediata. Soldados y vecinos juraron fidelidad a la bandera y acompañaron el tradicional grito de "íViva la Patria!", dejando testimonio de un momento que marcaría para siempre la historia argentina.
Jujuy y la Independencia
La provincia tuvo un rol decisivo durante las guerras por la independencia. Durante años, su población aportó bienes, recursos y combatientes para sostener la causa revolucionaria, convirtiéndose en uno de los principales bastiones de la libertad en el norte argentino.
Huella de una jornada histórica
La bendición y jura de la Bandera Nacional realizada en Jujuy el 25 de mayo de 1812 no solo quedó registrada en los documentos de la época. Aquel acontecimiento, protagonizado por Manuel Belgrano, se transformó con el paso de los años en uno de los capítulos más significativos de la historia provincial y nacional. Su recuerdo fue preservado a través de distintas iniciativas destinadas a mantener viva la memoria de quienes participaron de aquella jornada.
Monumentos, edificios emblemáticos, espacios patrimoniales y valiosos archivos históricos permiten reconstruir hoy el legado de una ceremonia que fortaleció el sentimiento de pertenencia a la naciente Nación.