ABRA PAMPA (Corresponsal)
En el marco del aniversario de la Escuela Normal secundaria "Juan Bautista Cabral" de Abra Pampa, que se celebrará el próximo 24 del corriente, la institución llevó adelante el proyecto "Manos unidas, aulas vivas", una iniciativa que puso en el centro a las familias y su compromiso con la educación de sus hijos. La jornada se desarrolló recientemente desde las 8 hasta entrada la tarde. Desde muy temprano, los padres comenzaron a llegar con entusiasmo y plena disposición para el trabajo comunitario. Algunos trajeron sus propias herramientas y materiales (brochas, lijas, rodillos, escaleras y pinceles), demostrando el compromiso y la voluntad de aportar más allá de su tiempo.
Las tareas se organizaron de manera colaborativa: hubo quienes se dedicaron al lijado de paredes, la aplicación de enduido y la pintura de las aulas; otros se ocuparon de la carpintería, retirando y acondicionando ventanas y puertas de la institución para luego protegerlas con impregnante de madera. El esfuerzo conjunto permitió avanzar significativamente en la mejora de los espacios escolares, dejando en evidencia que la unión de las familias y la comunidad es capaz de transformar la escuela en un lugar más digno y acogedor para los estudiantes.
Familias enteras dedicaron horas de su día, algunos dos o tres, otros permaneciendo durante toda la jornada. Gracias a esa entrega, se avanzó notablemente en la mejora de los espacios escolares. La convocatoria fue un verdadero éxito y dejó en claro que en comunidad organizada se puede dar respuestas concretas y cumplir sueños.
La directora María Garay y la presidenta de la comisión cooperadora, Verónica Mendoza, fueron las impulsoras de esta propuesta, que contó también con la presencia de docentes en su día de descanso.
En diálogo con nuestro diario, la directora de la secundaria expresó que había "sido una mañana intensa, pero también profundamente especial. Hoy la escuela se abrió de una manera distinta, quienes habitan las aulas no son los estudiantes, sino sus padres, trabajando con entusiasmo y compromiso. Los docentes, incluso en su día de descanso, decidieron estar presentes. Algunos trajeron té, otros frutas, gaseosas y sándwiches. Entre todos se creó una jornada de encuentro y colaboración, donde cada gesto sumaba al objetivo común, mejorar las aulas para nuestros chicos. Esta unión nos llena el alma, porque demuestra que la escuela no es solo un lugar de aprendizaje, sino también un espacio de comunidad. Que las familias se acerquen y colaboren con la institución que forma a sus hijos, es un acto de amor", finalizó
"Desde que asumimos, nos propusimos como meta administrar con responsabilidad los recursos económicos y garantizar que cada aporte de los padres se traduzca en mejoras visibles para la institución", manifestó Mendoza.
Aunque una sola jornada no alcanzó para completar todas las aulas, se supo que el trabajo continuará en futuras convocatorias. Este proyecto no solo embellece los espacios, sino también fortalece el sentido de pertenencia y la construcción de comunidad.
El éxito de "Manos unidas, aulas vivas" demuestra que la escuela es mucho más que un lugar de aprendizaje: es un espacio donde familias, docentes y alumnos se unen para compartir, colaborar y crecer juntos. Una muestra clara de que, cuando la comunidad se organiza, los sueños se convierten en realidad.