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En “el mes del buen trato a los adultos personas mayores”

El mensaje central es tan simple como poderoso: envejecer no implica perder autonomía.

Jueves, 18 de junio de 2026 00:00
MARIELA ARGAÑARAZ | ABOGADA ESPECIALISTA EN DERECHO PREVISIONAL.

"Junio: el mes del buen trato a los adultos personas mayores". Este título nos interpela desde el inicio, ya que si necesitamos todo un mes para concientizarnos sobre el buen trato a los adultos mayores, debe ser que en algún momento se naturalizó el maltrato. Los conceptos pertenecen a nuestra columnista destacada Mariela Argañaraz, abogada especialista en Derecho Previsional, quien en esta oportunidad aborda la temática de gran actualidad.

"Hay una escena que muchos conocemos: nuestros mayores, a veces ya no deciden a qué médico ir, no se les pregunta si quieren mudarse, o incluso les 'administran' el dinero sin que nadie les rinda cuentas. No hay gritos, no hay golpes. Pero hay algo que se pierde igual: la dignidad. Eso también es maltrato".

El 15 de junio concentra tres fechas clave: el Día Mundial contra el Maltrato en la Vejez, la firma de la Convención Interamericana que protege a los adultos mayores y -en Argentina- la incorporación de esos derechos a nuestra Constitución Nacional. No es casualidad que todo confluya en un mismo día. Es una señal de que el mundo entero reconoció que había un problema que no se estaba nombrando.

El 15 de junio de 2006, la Red Internacional para la Prevención del Abuso y Maltrato a las Personas Mayores y la Organización Mundial de la Salud proclamaron ese día como 'Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez'. La Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores es el primer tratado en el mundo dedicado exclusivamente a este grupo: las personas mayores de 60 años. Y su mensaje central es tan simple como poderoso: envejecer no implica perder autonomía.

Entre otros derechos, garantiza la posibilidad de elegir dónde vivir y con quién. La institucionalización solo procede cuando es la propia voluntad de la persona; manejar su propio dinero, la administración del patrimonio de un adulto mayor sin su consentimiento puede constituir violencia económica o patrimonial; recibir atención médica con su consentimiento, antes de cualquier intervención, la persona mayor debe ser informada y debe dar su aprobación.

Una de las incorporaciones más importantes que trajo este marco legal es el derecho a expresar, por escrito y con validez legal, qué decisiones médicas queremos que se tomen sobre nosotros si en algún momento no podemos expresarnos. En Argentina, la Ley 26.742 -Ley de Muerte Digna- permite que cualquier persona mayor de edad (no sólo adultos mayores de 60 años) suscriba una Directiva Anticipada. Se formaliza ante escribano o ante un juzgado de primera instancia, con dos testigos. Y el médico a cargo está legalmente obligado a acatarla.

Esa ley permite aceptar o rechazar tratamientos, indicar si se acepta medidas de soporte vital, expresar la voluntad sobre cuidados paliativos y se puede modificar o revocar en cualquier momento.

Los cuidados paliativos son la atención activa, integral e interdisciplinaria de pacientes cuya enfermedad no responde a tratamiento curativo, orientada a mejorar la calidad de vida hasta el fin de los días. Incluye el control del dolor y los aspectos psicológicos, sociales y espirituales.

La Convención también reconoce el derecho a un sistema integral de cuidados que garantice salud, servicios sociales, alimentación, vestido y vivienda. El eje central es que la persona mayor pueda decidir permanecer en su hogar y mantener su independencia. La institucionalización solo procede cuando es la propia voluntad.

Respecto del cuidador, las leyes garantizan que el sistema de cuidados no recaiga únicamente en el entorno familiar sino que debe contar con respaldo estatal.

Esta herramienta existe. Poca gente la usa. Y menos aún se sabe que los familiares están obligados a respetar esa decisión. La ley es clara. La realidad, a veces, no tanto.

"El maltrato a los adultos mayores rara vez llega a la Justicia porque muchas veces no se reconoce como maltrato. Se naturaliza bajo el disfraz del 'cuidado': tomar decisiones por ellos 'porque es lo mejor', alejarlos de su círculo social 'para protegerlos', manejar sus bienes 'para que no se compliquen'. El adulto mayor tiene derecho a decidir sobre su propia vida, incluso cuando esa decisión no coincide con lo que su familia considera correcto".

Poca gente la usa. Y menos aún saben que sus familiares no pueden ignorarla. La ley es clara. La realidad, a veces, no tanto.

"Sin embargo, cabe preguntarnos ¿tenemos la cultura de respeto y cuidado por nuestros adultos mayores? ¿Tenemos en cuenta su voluntad cuando tomamos decisiones que los involucran? Estas preguntas no son retóricas, ni son para otros y sus respuestas serán el futuro de todos nosotros. El buen trato no empieza en la ley. Empieza en casa. Pero cuando falla en casa, la ley está ahí para sostenerlo".

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