La Fundación EcoAndina puso en marcha el proyecto "Lecciones ancestrales para tiempos inciertos, agricultura de altura y resiliencia en los Andes", una iniciativa financiada por la National Geographic Society que busca recuperar conocimientos y tecnologías ancestrales vinculadas al aprovechamiento del agua y la producción agrícola en la Puna jujeña.
Prevén estudiar laderas de altura, terrazas fluviales y sistemas ancestrales de manejo de agua para abordar los nuevos desafíos.
La propuesta se desarrollará entre 2026 y 2028 en las localidades de Paicone y Cusi Cusi, en el departamento Santa Catalina, y está orientada a investigar cómo las comunidades andinas adaptaron sus sistemas agrícolas a los cambios climáticos ocurridos desde el año 1300 hasta la actualidad.
Silvia Rojo, directora ejecutiva de la Fundación EcoAndina, explicó que la investigación se centrará en antiguas terrazas de cultivo que aún permanecen en uso en algunos sectores de la región.
"Es un proyecto que va a averiguar cómo era la agricultura desde el año 1300 en dos zonas particulares del departamento Santa Catalina, que son el pueblo de Paicone y el de Cusi Cusi", explicó a El Tribuno de Jujuy.
La elección de Paicone se dio debido a las características geográficas y ambientales particulares. Es que destacó que se trata de una pequeña localidad que alberga un microclima excepcional dentro de la Puna, donde incluso es posible encontrar árboles frutales a casi 4.000 metros sobre el nivel del mar.
"En ese microclima existen andenes de cultivo que datan aproximadamente del año 1300. La idea es investigar cómo los agricultores se fueron adaptando a los distintos cambios climáticos que hubo en todas esas etapas hasta la actualidad y de qué manera esas lecciones pueden reinsertarse en las prácticas agrícolas actuales", explicó Rojo.
La iniciativa busca identificar estrategias de manejo del agua y del territorio que permitieron sostener la producción agrícola en condiciones extremas, con el objetivo de aportar herramientas para afrontar los desafíos que plantea el cambio climático contemporáneo.
Un aspecto central del proyecto será la participación comunitaria, ya que la investigación contempla el trabajo conjunto con las escuelas primarias y secundarias de la zona, docentes, agricultores y referentes culturales.
En este sentido, Rojo explicó que muchos de los profesores que participan en la propuesta también son productores y hablantes de quechua, lo que facilita la transmisión de saberes entre generaciones. "Pueden entender y transmitir muy bien todos sus conocimientos a los adolescentes y jóvenes que están proyectando su vida en esos lugares", sostuvo.
Además, informó que durante octubre está previsto realizar talleres educativos en los que los estudiantes visitarán las antiguas terrazas agrícolas, construirán modelos de estos sistemas productivos y conocerán técnicas tradicionales de manejo del agua.
El objetivo es analizar cómo estas estructuras preincaicas permitían optimizar el uso del recurso hídrico, evitando desperdicios y favoreciendo el desarrollo de cultivos en un ambiente tan exigente como el de la Puna.
Rojo destacó además la relevancia internacional que alcanzó la propuesta al obtener financiamiento de la National Geographic Society. "Hemos logrado un financiamiento de National Geographic, lo que representa un logro muy importante porque este año solamente fueron seleccionadas dos organizaciones de América Central y América del Sur", afirmó.
La iniciativa es desarrollada por la Fundación EcoAndina junto con especialistas de la cátedra de Arqueología de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, equipo que trabaja en la región desde hace más de una década.
Entre las investigadoras se encuentra la arqueóloga Laura Pey, quien destacó el carácter interdisciplinario del proyecto. "Es una exploración e investigación interdisciplinaria porque no solamente es arqueológica y paleoambiental, sino que también se basa en el trabajo participativo y etnográfico con las comunidades, haciendo foco en los más jóvenes y en la transmisión intergeneracional de conocimientos", explicó.
El equipo está integrado además por el hidrogeólogo Hainer Kleine Hering, de la Fundación EcoAndina, responsable de los análisis hidrológicos, la doctora Verónica Zuccarelli, especialista en paisajes agrarios andinos, Marcelo Morales, investigador del Instituto de Arqueología de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) y del Conicet especializado en estudios paleoecológicos, y la licenciada María de las Victorias Villa, encargada de los análisis sedimentológicos.
Por su parte, Pey explicó que la convocatoria internacional denominada Enduring Impacts estaba destinada a proyectos relacionados con la sustentabilidad y la resiliencia de las comunidades frente a los cambios ambientales. "Nos parecía que el caso de las comunidades andinas, que todavía conservan sus cultivos y sus prácticas de mantenimiento de saberes y cuidado del territorio, era muy relevante para las problemáticas que buscaban abordar", dijo la arqueóloga.
Valoran saberes ancestrales
La Fundación EcoAndina será la institución ejecutora del proyecto, apoyada en una trayectoria de casi 27 años de trabajo en la Puna jujeña. Durante ese período impulsó experiencias pioneras en riego por goteo, sistemas de conducción de agua por gravedad, captación de agua de lluvia y otras tecnologías destinadas a garantizar el acceso sustentable al recurso hídrico.
Los responsables del proyecto consideran que la investigación permitirá generar nuevos conocimientos sobre la adaptación humana a los cambios climáticos a lo largo de la historia y al mismo tiempo, fortalecer la valoración de los saberes ancestrales que aún permanecen vigentes en las comunidades andinas. “Creemos que este trabajo va a derramar información valiosa en las propias poblaciones y también despertar el interés de la comunidad en general sobre estas técnicas de cultivo y manejo del agua”, concluyó Rojo.