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Pesar por la partida de “Susú” Suárez

La destacada artista y restauradora falleció ayer. Deja un legado invaluable en el patrimonio sampedreño.

Lunes, 15 de junio de 2026 00:39
SUSANA “SUSÚ” SUÁREZ

La destacada artista plástica, artesana y restauradora partió hoy, domingo 14 de junio de 2026. Deja un legado invaluable en el patrimonio del Museo Histórico Pablo Balduin y una huella imborrable de ética, arte y amor incondicional por su tierra.

El alma de San Pedro se ha quedado en un profundo y respetuoso silencio. Hoy, domingo 14 de junio de 2026, le toca despedir a una de sus hijas más dignas, una mujer cuya labor por la cultura local fue tan inmensa como silenciosa: Susana "Susú" Suárez. Su partida deja un vacío desgarrador, pero también el orgullo de haber caminado junto a una verdadera guardiana de nuestra identidad.

Nacida un 17 de mayo de 1950, bajo el cielo dorado de la Tacita de Plata, "Susú" creció en el seno de un hogar humilde en el barrio Belgrano. Allí, viendo trabajar sin descanso a su madre, Doña Carmen, esas manos fuertes y trabajadoras encendieron en la pequeña Susú el despertar de su propio "duende artesano". Desde niña, sentada junto a ella en las tardes de invierno y verano, aprendió a transformar el hilo, las telas y el descarte en verdaderas obras de arte.

Una creadora sin límites

RESTAURADORA | DE INNUMERABLES PIEZAS HISTÓRICAS.

Su formación técnica e intelectual la llevó por las aulas de las escuelas N° 95 "Almirante Brown", "Obispo Padilla" del Hogar de la Joven, "Santiago del Estero" y "Su Santidad Juan XXIII", culminando su formación en la escuela Profesional N° 12 de Corte y Confección del Ingenio La Esperanza. A partir de allí, su inquietud creadora no conoció fronteras: incursionó en el tejido, el pirograbado, la porcelana en frío, la policromía, la cestería en papel y la cerámica en barro.

"Susú" poseía el don de ver belleza donde otros veían olvido. Su paleta abarcaba desde la delicadeza del óleo y las acuarelas hasta el rescate ancestral de la cerámica prehispánica del Valle de San Francisco. Sin embargo, su trabajo más sagrado y trascendental no se vio en las grandes luces de las galerías, sino en la penumbra y el silencio de las salas patrimoniales.

Las manos restauradoras

Resulta imposible caminar hoy por el Museo Histórico, Arqueológico y de Arte de la ciudad sin cruzarse con el milagro de sus manos. Susana Suárez pasó horas interminables y voluntarias en el Museo "Pablo Balduin" rescatando marcos antiguos devorados por las termitas, limpiando con reverencia textiles históricos que yacían en el olvido y restaurando muebles coloniales que resguardan el auténtico ADN del pueblo.

ARTISTA PLÁSTICA | OTRA DE SUS FACETAS DESTACADAS.

Paradójicamente, y a pesar de su vasta experiencia y talento innato, el sistema formal nunca la convocó para nutrir el alma de los jóvenes en las escuelas, privando a muchos de su gran sueño: enseñar y despertar en otros el amor por el arte. Pero a "Susú" nunca la movió el aplauso, ni el sueldo, ni la fama. Hace un tiempo, al recibir un emotivo reconocimiento por parte del equipo de la Revista Cultural Grito Verde, con lágrimas en los ojos pronunció una frase que hoy queda esculpida como su testamento moral: "Lo que hice por el Museo fue un deber moral y lo volvería a hacer una y mil veces".

Esa era "Susú". Una mujer con la estatura ética de quien no puede permitir que la historia de su pueblo se llene de moho en un museo clausurado. Su fe quedó plasmada en aquel lienzo inolvidable donde pintó a la antigua "Casa Hacienda" (calle Miguel Aráoz al 500) en todo su esplendor, recordándonos que el patrimonio todavía espera y merece estar de pie.

El dolor de la comunidad

Su vida fue una entrega constante al arte, pero sobre todo a los suyos. El epílogo de sus propias palabras nos recuerda su filosofía de vida: "El secreto está en ponerle alas a la imaginación". Y con esas alas, hoy Susú ha emprendido su vuelo hacia la paz del Señor, reencontrándose en el cielo con su madre Carmen y aquel hermanito mellizo que partió tempranamente en el parto.

La comunidad cultural de San Pedro de Jujuy, acompaña en este momento de indescriptible dolor a sus hijos Silvina y Sebastián; a su amada nieta Melisa y a sus su hermanos.

Querida "Susú": tus pinceles han quedado en pausa, tus cerámicas guardan el calor de tus dedos y el Museo llora a su guardiana. Pero tus manos ya salvaron la historia. Hoy, tu pueblo se une en oración para sostenerte y decirte que tu trabajo no fue en vano. Descansá en paz, artesana de mil sueños. San Pedro jamás te va a olvidar.

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