La Escuela Normal Secundaria “Juan Bautista Cabral” de Abra Pampa, la más antigua de la ciudad, se prepara para celebrar sus 53 años de vida el próximo 24 de junio. Sin embargo, el festejo llega marcado por un reclamo que atraviesa generaciones, la falta de un polideportivo techado, para que los estudiantes puedan realizar sus clases de educación física en condiciones dignas.
Hoy, los jóvenes siguen entrenando a cielo abierto, bajo un sol abrazador que castiga la piel con radiación solar y expone a riesgos de enfermedades cutáneas y problemas respiratorios. En los días de frío intenso y viento, la situación no mejora: la práctica deportiva se convierte en un desafío que puede derivar en resfríos, bronquitis y lesiones musculares por la exposición a temperaturas extremas.
Los especialistas advierten que la actividad física en estas condiciones puede traer consecuencias a largo plazo, desde deshidratación, golpes de calor y fatiga crónica, hasta trastornos en el sistema inmunológico por la exposición constante al frío. Los alumnos lo saben y lo sienten en cada clase, pero aun así continúan, con la esperanza de que su pedido sea escuchado.
En este contexto, y en diálogo con nuestro medio en la jornada de este día viernes 8 de mayo , la vicedirectora Susana Torres destacó que desde octubre del año pasado, cuando asumieron la conducción de la institución junto a la directora María Garay, se comprometieron a llevar adelante todas las gestiones necesarias para dar respuesta a los alumnos y garantizar que puedan realizar las actividades físicas en mejores condiciones. “El clima aquí es muy particular: las bajas temperaturas de la Puna y la intensidad del sol en horas de la tarde hacen muy difícil la práctica al aire libre. Por eso estamos impulsando diversos trámites para dar solución a este pedido que lleva muchos años”, concluyó.
Han pasado más de cinco décadas y la escuela, símbolo de la educación en la Puna, todavía espera una respuesta de las autoridades. Mientras tanto, los jóvenes siguen corriendo, saltando y entrenando en la intemperie, con la fuerza de la juventud y el compromiso de la tradición, pero también con la certeza de que un polideportivo techado no es un lujo, sino una necesidad urgente para cuidar la salud y el futuro de toda una comunidad.