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Gran expectativa por una visita canónica

Superior scalabriniano brindará un informe sobre la causa de beatificación del padre Tarcisio Rubín.

Viernes, 08 de mayo de 2026 00:10
TARCISIO RUBÍN | AVANZA LA CAUSA DE BEATIFICACIÓN DEL RECORDADO MISIONERO.

NORA RUIZ ESPECIAL PARA EL TRIBUNO DE JUJUY

La comunidad de San Pedro de Jujuy vive horas de profunda fe y expectativa. Con la llegada del Superior Regional de la Congregación Scalabriniana, padre Alexandre De Nardi Biolchi, se inicia una visita canónica que toca el corazón de la devoción local y brindará un informe detallado sobre los avances en la causa de beatificación del querido padre Tarcisio Rubín.

Hoy se vivirá una cita con la memoria y la santidad que tendrá como escenario la capilla del cementerio municipal Cristo Rey, lugar donde descansan los restos del "misionero de la barba blanca". Allí, se oficiará una misa concelebrada presidida por el padre De Nardi Biolchi. La ceremonia tiene un significado especial, ya que coincide con el 97° aniversario del natalicio del recordado misionero. El punto más esperado será el informe sobre el avance de la causa en la Santa Sede.

"Santo en vida"

Para entender la urgencia de este proceso, basta recordar la figura del misionero que optó por no tener parroquia a cargo para poder estar siempre junto a los trabajadores y migrantes.

Su imagen es inolvidable e imborrable, pues recorría los paisajes con su barba blanca, una sotana raída y sandalias, llevando como únicas pertenencias el rosario al cinto y la Santa Biblia.

Tarcisio Rubín fue también el misionero de los surcos, se lo recuerda especialmente entre los surcos de las cañas quemadas, acercando agua, comida y los sacramentos a las familias zafreras bajo el sol ardiente.

Fiel a su espíritu, el padre Tarcisio Rubín desoyó prescripciones médicas para volver a Jujuy a fines de 1983. Subió a pie los cerros de Valle Grande para visitar a las familias de Alto Calilegua.

Luego de oficiar la misa con la gente del poblado, cenó y se retiró a descansar en la capilla. Allí, la mañana del 3 de octubre, los niños llegaron a despertarlo y vieron que estaba recostado en el piso. Sorprendidos al ver que no respondía fueron a buscar a los mayores, constatando el agente sanitario Tito Flores que no tenía signos vitales.

La gente del lugar relató que la noche anterior, al llegar a la capilla, el misionero expuso el Santísimo en el altar y se recostó, como siempre lo hacía para comenzar su oración. Y allí quedó, en medio del silencio entregó su alma a Dios. Sus restos descansan en la capilla del cementerio Cristo Rey.

"Olor a oveja"

El relato del Superior General de la Congregación Scalabriniana padre Leonir Chiarello quedó latente en el corazón de la comunidad. "Hace unos años, en un dialogo breve que tuve con el Papa Francisco durante la celebración del día mundial de los religiosos, le comenté, -Santo Padre usted que siempre invita a los sacerdotes a tener olor a oveja, tenemos a un sacerdote que realmente tenía olor a oveja, el padre Tarcisio Rubín, y me respondió- sí lo conocí. Una vez participé en un retiro que él estaba dirigiendo, a la medianoche bajé a la capilla y frente al altar me parecía haber visto a un fantasma y cuando vi, era el padre Tarcisio que estaba rezando de esa manera, su manera típica de rezar, se ponía en el piso y ahí rezaba y realmente era un sacerdote con olor a oveja", dijo el Papa Francisco definiéndolo con la frase que marcó su pontificado: "Era un sacerdote con olor a oveja".

Hoy, la siembra de santidad del Padre Tarcisio sigue palpitante. San Pedro tiene el privilegio de atesorar sus restos, y la comunidad eleva su oración para que su obra sea inspiración para el mundo entero, especialmente en estos tiempos que tanto necesitan corazones al servicio de los más humildes.

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