Cargados de frutas, desde el más pequeño al más coposo, los naranjos resisten en las veredas del antiguo barrio colindante con el centro capitalino y el cementerio El Salvador que el Gobierno de Jujuy supo construir en 1942, bastante antes de que se creara el Instituto de la Vivienda de la Provincia (el actual Ivuj) en 1955.
Sin embargo los pocos vecinos originales que quedan en Los Naranjos, dado que la mayoría de la zona está ocupada por oficinas, centros terapéuticos, consultorios y comercios, coinciden en que los ejemplares no reciben ningún tipo de cuidado por parte de la comuna ni tampoco se realiza una recolección organizada de naranjas para que sean aprovechadas de alguna manera.
En un local de venta de ropa ubicado en la calle San Martín al 200 comentaron a El Tribuno de Jujuy que las frutas maduran y caen en la vereda, teniendo como único destino la basura.
Mientras que en un centro terapéutico de calle Bustamante al 100 tampoco apreciaron que lleguen a ser cosechadas con todos los cuidados para convertirse en insumo de mermeladas, jugos u otros productos.
Un vecino memorioso de calle Alberdi indicó que muchos de los primeros ejemplares fueron renovados, de allí que luzcan abarrotados de fruta, pero conservando la fisonomía del lugar. Sin embargo lamentó que no sean fumigados en su conjunto para evitar las plagas y eso motiva la proliferación de arañas y gusanos que se tornan peligrosos para las personas que caminan por las veredas. Esa falta de cuidados influye también en la calidad de las naranjas.
Así las cosas los pocos frentistas familiares hacen lo que pueden y detallaron que además cuentan con inconvenientes al momento de solicitar las podas que eviten el contacto de las ramas con el cableado de energía, una situación en extremo riesgosa para un particular.
En las remembranzas vecinales de tiempos idos quedó alguna pareja en camioneta que pedía permiso en distintas casas y retiraba la fruta; pero no volvió a repetirse.
Los Naranjos es un barrio altamente transitado porque están emplazados el Ministerio de Salud, la Escuela de Minas, la Escuela Pucarita, la Escuela de Comercio Nº 1 "José Antonio Casas", las Facultades de Ciencias Agrarias y de Ingeniería de la Unju; así como las oficinas de Ejesa, consultorios, sede partidaria, departamentos, comercios y más.
La cuestión no deja de ser delicada puesto que en San Miguel de Tucumán el mes pasado se generó una polémica por la extracción "salvaje" de naranjas por parte de personal municipal, con reclamos de daños al arbolado y ruidos molestos al hacerse en horario nocturno. (Eugenia Sueldo)