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Salones de eventos en crisis: caída del 70% en reservas

Desde 2023 a la fecha, el sector registró hasta un 40% de cierres de locales en toda la provincia. Desde la Asociación que los nuclea advirtieron también sobre el crecimiento de la informalidad.
Lunes, 04 de mayo de 2026 23:53
CRISIS DEL SECTOR | DESDE LA ASOCIACIÓN DE SALONES DE EVENTOS ADVIERTEN CANCELACIONES Y BAJAS RESERVAS.

El sector de salones de eventos en Jujuy atraviesa uno de los momentos más críticos de los últimos años. Con una fuerte caída en la demanda, aumento de costos, avance del trabajo informal y sin señales de asistencia estatal, empresarios del rubro advierten que la actividad "ya no es rentable" y que muchos establecimientos están al borde del cierre o empujados a la informalidad.

Así lo aseguró Carlos Domínguez, secretario general de la Asociación de Salones de Eventos de Jujuy, quien definió el presente del sector como una "situación crítica de emergencia".

"Hoy estamos en una situación muy complicada. Este es un rubro prescindible: cuando hay crisis económica, lo primero que una familia deja de hacer es festejar", explicó.

Según detalló, la cantidad de reservas cayó alrededor de un 70% en el último tiempo, afectando principalmente a los eventos más grandes como fiestas de 15 años y casamientos.

"Los eventos masivos son los que más se redujeron. La gente está optando por otras alternativas o directamente suspende", señaló.

Incluso, relató situaciones concretas que reflejan el impacto de la crisis: "En abril se me suspendieron tres eventos. Los clientes fueron muy sinceros: no tenían dinero para pagar la comida y no pudieron avanzar".

Hoy, organizar un evento se volvió inaccesible para muchas familias, es que un servicio básico para 100 personas para un cumpleaños de 15 cuesta entre 4 y 5 millones de pesos. Y si a eso se suma vestimenta y otros gastos la cifra asciende a por lo menos 6 o 7 millones de pesos.

ASOCIACIÓN DE SALONES | GIMENA BLASCO ALVARADO Y CARLOS DOMÍNGUEZ.

El panorama se agrava por el incremento generalizado de costos. Domínguez explicó que toda la cadena está impactada, desde el catering y la iluminación hasta la logística y el personal.

"El problema es integral. Todo aumenta, el sonido, los fletes, la movilidad del personal. Un mozo que termina a las 3 de la mañana tiene que pagar un Uber o taxi porque no hay colectivos a esa hora y eso encarece todo", indicó.

Y a esto se suma una situación salarial que no acompaña. "Los sueldos están prácticamente congelados hace más de un año y medio, pero los costos siguen subiendo", cuestionó.

Tarifas e impuestos

Uno de los reclamos más fuertes del sector es la presión de costos fijos y la competencia con actividades informales.

"Nosotros tenemos requisitos similares a los de un boliche: seguros, habilitaciones, controles. Eso implica costos muy altos", explicó.

En contraste, denunció que proliferan espacios no habilitados: "Hay casas de campo o domicilios que alquilan para eventos sin pagar impuestos ni cumplir normas. Eso genera una competencia muy desleal".

"Hoy el trabajo informal explotó y entendemos que la gente necesita trabajar porque los sueldos no alcanzan, pero también es una realidad que esta situación nos perjudica mucho", sostuvo.

Cierres y deterioro

El impacto ya se refleja en el cierre de salones. Según estimaciones del sector, entre 2023 y la actualidad cerró entre el 30% y el 40% de los locales habilitados.

"De unos 60 salones que había en la provincia, hoy no llegamos a 40. Muchos se dieron de baja o dejaron de trabajar formalmente", indicó.

Además, advirtió sobre el deterioro de las instalaciones. "Los equipos se siguen usando, pero no hay ingresos para mantenimiento. Un pelotero lo usan 50 chicos en un fin de semana y necesita limpieza y reparación. Hoy no se puede afrontar eso", comentó.

Desde la asociación también cuestionaron la falta de acompañamiento estatal. "No hemos tenido ningún llamado. Hoy los organismos funcionan más como entes de recaudación que de control. Es más fácil controlar al que está en regla que salir a buscar la informalidad", afirmó.

En ese sentido, señaló que los mayores costos no solo provienen de impuestos, sino también de servicios como luz, recolección y agua. "Entre luz y otros servicios, en temporada alta llegamos a pagar entre 1,3 o 1,4 millones mensuales", dijo.

Ante este escenario, Domínguez advirtió sobre un riesgo concreto que es la migración hacia esquemas informales. "Hoy no se sostiene la formalidad. Muchos van a tener que cerrar o trabajar de otra manera, alquilando equipamiento y haciendo eventos por fuera", explicó.

Para el sector, la clave no pasa únicamente por medidas específicas sino por una mejora general en los ingresos de la población. "La solución es que la gente tenga más plata en el bolsillo. Cuando alguien cubre sus gastos básicos, recién ahí piensa en festejar", sostuvo.

Y agregó: "Hoy la gente compra alimentos en cuotas. Así es imposible que contraten un evento". Además, destacó el impacto indirecto del rubro: "Cuando funciona un salón, trabaja el mozo, el peluquero, el que vende ropa, el que hace maquillaje. Es toda una cadena que hoy está paralizada".

"No somos optimistas. Es una situación muy compleja, similar a la pandemia, pero con la gente en la calle y sin plata", describió.

Incluso comparó el escenario con la crisis del 2001. "Hay muchas similitudes. Hoy no hay obra pública, se perdieron puestos de trabajo y eso golpea directamente a la microeconomía".

Mientras tanto, el sector sigue resistiendo con estrategias como promociones y congelamiento de precios desde el año pasado.

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