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La acróbata jujeña que vuela en el MET de Nueva York

Antonela González Haquim es una joven de Alto Comedero que evoluciona en las artes escénicas en EEUU.
Lunes, 01 de junio de 2026 00:00
ACROBACIA MAGNÉTICA | LA JUJEÑA EN EL AIRE JUNTO A SU COMPAÑERO MEXICANO.

La pasión por la acrobacia aérea es su motivo de vida. Una inspiración constante y original que, dirigida hacia el vuelo poético de su impulso por seguir siempre con energía hacia adelante, se eleva en un talento al máximo nivel para brindar performances mágicas en New York.

Dueña de una personalidad carismática, Antonela González Haquim, deja en claro que desde hace treinta de sus treinta y tres años de existencia, la dedicación a la gimnasia artística están dando sus frutos en el corazón de Norteamérica.

Con una formación a base de disciplina y esfuerzo, su infancia y adolescencia fue vivida en Alto Comedero, estudió en la Escuela Normal Superior "Juan Ignacio Gorriti", mientras en varios países competía con la actividad que revolucionaría todo su universo. "Lo primero que me llevó a salir de Argentina, fue tener esa experiencia reveladora, muy importante como artista circense de artes escénicas", dijo González Haquim que de Jujuy, viajó a Córdoba donde compitió a nivel nacional, fue integrante del jurado en competencias nacionales de acro-tela.

ACROBACIA MAGNÉTICA | LA JUJEÑA EN EL AIRE JUNTO A SU COMPAÑERO MEXICANO.

Gracias a su destreza artística, participó activamente en dos circos, uno en Argentina y otro en Estados Unidos; para ser docente durante muchos años también de acrobacia en tela, en training shoes. "Fui cofundadora de un centro cultural en Córdoba, donde produje shows y me llevó a hacer giras por el país para dar workshop de acrobacia", indicó la joven que decidió partir a México e ir por la Riviera Maya como freelancer.

Cuando se decidió a viajar a Estados Unidos, empezó en "House of vies", un centro cultural importante, también para la compañía independiente "Hybrid Movement Company", para la revista Vogue. El instinto creativo la condujo al Metropolitan Ópera House, una de las casas de ópera más grandes del mundo donde artistas de primerísimo nivel exponen su repertorio. Es por ello que valora muchísimo cada uno de sus aprendizajes técnicos, ya que requieren de autovaloración y sacrificios, que implican duros entrenamientos de muchísimas horas en diferentes elementos.

Conoce de trapecios, cuerdas y aros que comparte con un compañero mexicano. "Con él hacemos mano a mano y también hacemos dúo de cintas, que es todo aéreo, telas y todo ese tipo de cosas que requieren de muchísimas horas de preparación, porque cada elemento es como una especialización diferente, que si bien comparten bases acrobáticas, son muy diferentes entre sí también, por las cuestiones físicas que lo diferencian también, las formas de los elementos y todo eso hace que hayan variaciones en las formas de agarrarse y de mantener una técnica limpia, también eso va comprometido con otro tipo de artes", reveló.

DETRÁS DE ESCENA | LOS ARTISTAS COMPARTIENDO ANTES DEL SHOW.

Para González Haquim su misión personal es la de repartir el arte en diferentes lugares por el mundo, al sentir que es un orgullo estar conectada con su cuerpo y revelar lo que su alma le dicta a cada instante. "Lo artístico lo aprendí de mi tía que es bailarina de salsa y de mi otra tía que es bailarina de ballet clásico, yo crecí mirándolas, viéndolas y también mi mamá me dejaba el cuidado de ellas", aseguró quien se entrenó y se formó en el gimnasio Aizen. "Cuando uno sale al mundo y existe una formación que no te la da una institución, sino la vida misma, el camino del artista es vivencial y no hay una receta específica para poder llegar a un lugar, sino muchas maneras", indicó.

No obstante, más allá de la técnica hay que tener para poder llegar a ser un artista profesional, su premisa es ser una persona que tenga buenos principios, valores, humanos y que pueda defender su integridad.

"Las competencias tienen un formato, pero el arte es completamente diferente también. Hay menos estructura, hay más libertad, hay más trabajo personal involucrado, es un poco menos desestructurado la manera en la que vos podés llegar a armar una pieza de arte, a diferencia de por ejemplo una rutina de competición", detalló.

“EL ÚLTIMO SUEÑO DE FRIDA Y DIEGO”

"Yo soy de Alto Comedero, la verdad que vengo de una familia muy humilde, de una mamá soltera, no tuvimos muchas posibilidades, pero sí las herramientas, el entrenamiento y la voluntad", aseguró la joven que hace más de diez años que no vive en el país.

"Fue un camino muy largo en el cual me topé gente increíble, profesionales que gracias a su experiencia pudieron evitarme muchos malos tragos y me brindaron muchísima información, así como también hubieron un montón de personas que trataron de abusar de esa ignorancia o inocencia que tenemos al ser inmigrantes, pero a pesar de la vulnerabilidad, se puede salir adelante siempre", dijo con emoción.

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