En el frío amanecer de ayer, la Virgen de Copacabana de Punta Corral regresó a su santuario después de permanecer un mes y días en la iglesia de Tumbaya recibiendo a los fieles y devotos para darles su bendición y recibir el agradecimiento por su protección.
Después de la misa de despedida celebrada por el párroco Abraham Pereira -junto al vicario parroquial Alberto Guari- puntualmente a las 6, la venerada precedida por numerosas bandas de sikuris se alejó del poblado mientras comenzaba a aclarar asegurando que sería otra jornada soleada.
La iglesia permaneció abierta toda la madrugada y a lo largo de ella los fieles llegaron permanentemente para despedirse de la Mamita del cerro, otros tantos durmieron dentro de ella debido a la gran cantidad de personas que saturaron los alojamientos y otros servicios.
Minutos antes del inicio de la eucaristía, la venerada fue llevada al atrio del templo acompañada de la Virgen Dolorosa (patrona de la iglesia) y la Virgen de La Merced (patrona del paraje Higueritas, que en su regreso la acompañó hasta el primer calvario).
Ustedes "pidan, porque a eso vinieron y por eso fueron hasta Punta Corral para pedir, por intersección de la Virgen María pero Jesús será quién les va a conceder, él está íntimamente unido al Padre", dijo el párroco durante la misa.
La mamita "se va al cerro, allá estará todo un tiempo y como una madre cuando sale de la casa deja diciendo a sus hijos que se porten bien y se cuiden, porque ya voy a volver", prosiguió señalando.
"Hoy (por ayer) vinimos a renovar nuestro compromiso y nuestra fe que hemos recibido en el bautismo, y tenemos que ser muy agradecidos".
Alrededor de las 18.30 estaba previsto que la imagen llegara a su santuario y que a las 19 se iniciara la misa de bienvenida. Luego se iba a servir una cena y muchos de los que acompañaron a la Virgen tenían previsto regresar.
Arriba la venerada estará al cuidado de la esclava Epifania Torres y será ella quien despida a todos los fieles que permanecerán hasta hoy en el cerro.