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Daniel Fernández: “La justicia social es un valor, no una aberración”

En diálogo con FM Sol, el obispo de Jujuy cuestionó la “falta de empatía del Estado nacional hacia los más desprotegidos”.
Martes, 26 de mayo de 2026 13:26
Daniel Fernández

Un día después de la celebración del 25 de mayo, el obispo de Jujuy, Daniel Fernández, cuestionó esta mañana la “falta de empatía” del Gobierno nacional hacia los sectores “más abandonados” de la sociedad y ratificó la importancia de la “solidaridad” en momentos de crisis. Además, sostuvo que para la Iglesia “la justicia social es un valor y no una aberración” como afirma el presidente Javier Milei.

En una entrevista con FM Sol, de El Tribuno de Jujuy, el vicepresidente segundo de la Conferencia Episcopal Argentina aseguró que “el Estado se ha retirado de los servicios esenciales, dejando campo libre a la delincuencia y al narcotráfico”. “Eso nos preocupa mucho porque realmente denota un abandono muy grande de quienes están más desprotegidos y es allí donde el Estado tiene la obligación mayor de velar por ellos”, agregó.

“La doctrina social de la Iglesia precisamente nos mueve en esa dirección de dar a cada uno lo que necesita y de un Estado que favorece la atención y la ayuda de los que menos posibilidades tienen, no que los desecha o los deja de lado. Así que estamos por ahí en construcciones filosóficas y aún diría antropológicas muy diferentes” a las que enuncia el jefe de Estado, manifestó. 

Consultado sobre los dichos de García Cuerva en el Tedeum de ayer en relación a que “nadie es desechable”, Fernández indicó que “todos somos importantes” y que las palabras del arzobispo de Buenos Aires recuerdan a “palabras habituales del papa Francisco sobre que nadie se salva solo, entendiendo justamente que cada una de las provincias, desde la parte de la iglesia, está haciendo todo lo posible para llegar a aquellas personas que se ven en situación de vulnerabilidad”. 

“Es el mensaje evangélico, el arzobispo no inventó nada, sino que fue simplemente hacer patente el Evangelio de Jesús, que dijo el que dé un vaso de agua a otro por amor no va a quedar sin recompensa y lo que hicieron al más pequeño de mis hermanos, los hombres, lo hicieron conmigo, dijo Jesús. Entonces, ¿cómo podemos realmente querer estar bien con Dios si cerramos el corazón al hermano y si no hacemos lo posible”, argumentó.  

Fernández expresó que “el mensaje del mundo egoísta, materialista, individualista de hoy que se nos quiere imponer, es tratar de que a vos te vaya bien y cerrar los ojos al que tenés al lado, que cada uno haga su vida y que Dios lo ayude”. Y añadió: “Eso va contra nuestras convicciones más profundas que nos dicen, ´mirá al hermano que tenés al lado, hacé lo posible porque él esté bien, porque así vos estarás mejor´. Eso es puro evangelio, y es lo que nos compromete, nos desafía a todos”.

“Pienso como en una familia, en el sentido de que cualquiera de nosotros si tuviera un hijo discapacitado todos los demás haríamos el esfuerzo por acompañarlo, por atenderlo y que esté lo mejor posible dentro de sus limitaciones. Los que podemos nos sacrificamos para que él esté mejor. Eso en una familia se entiende así y la sociedad y el Estado debe ser también una familia que cuida”, aconsejó el obispo jujeño. 

Interrogado sobre los tiempos que demandará el arreglo de la Catedral jujeña, Fernández aseguró que tomará “por lo menos cinco o seis años” ya que las refacciones demandarán “muchísimo dinero” y agradeció a las “hermanas del Huerto” por la utilización de la carpa blanca desde hace más de un año. “Tenemos por delante muchos años en esta precariedad, porque no sabemos cuándo podría hacerse la obra de restauración total de la Catedral”, informó.

Fernández destacó la importancia de la colecta de Cáritas, que se realizará el 8 y 9 de junio, pero llamó a la gente a dejar sus donaciones durante todo el mes en todas las capillas de la provincia.  

“Si bien hay un Estado que parece mirar de costado, también hay una sociedad en la que cada uno se sienta un poquito más responsable del prójimo, y hacer algo de lo que esté a nuestro alcance por él. Yo creo que ese es el camino que se nos impone por delante. Los que tenemos un poquito más tenemos que abrir también más los ojos para ayudar a los que menos tienen”, aseveró.

Para finalizar, el religioso reflexionó que “evidentemente vemos que gente que antes estaba más o menos llegando por lo menos al 20 del mes, hoy se le acortó el almanaque y que incluso hay gente que era de clase media y que hoy reclama algún tipo de ayuda o de atención”. “Pensemos en los jubilados y en lo que para ellos significa comprar los remedios, pagar servicios que estén a su cargo y vivir todos los días, lo que se les hace muy complicado. Pero nosotros apostamos a la solidaridad y al compromiso de todos”, concluyó.  

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