Seis meses después de su toma de posesión, Paz enfrenta duras protestas impulsadas por distintos sectores con diversos reclamos que le demandan al gobierno un cambio en el rumbo político.
Los sectores más críticos, entre los que se encuentran los campesinos y trabajadores que integran las organizaciones sociales afines al expresidente Evo Morales (2006-2019), piden incluso la renuncia de Paz.
El gobierno dice que Morales está detrás de los disturbios, algo que el expresidente niega.
Morales fue declarado en rebeldía por un tribunal el pasado 11 de mayo, después de que el líder social decidiera no presentarse al inicio de un juicio en su contra por presunta trata agravada de personas.
La convulsión social, que empezó hace más de tres semanas con cortes de rutas, derivó en un bloqueo que afecta el día a día de gran parte de los bolivianos que sienten la falta de alimentos, combustible y medicamentos.
"El presidente está terco, no quiere escuchar nada, la gente está enojada", le dice a BBC Mundo Eddy, un conductor de auto particular que trabaja recorriendo La Paz y que está molesto con Rodrigo Paz, a quien votó en la última elección.
Las protestas esconden un profundo descontento con Paz entre aquellos que votaron por el presidente, pero sienten que en su primer tramo de mandato no está respondiendo a sus demandas.