El posible recorte de funciones del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti) genera preocupación en el NOA, que venía acompañando en el desarrollo de las pymes en agregado de valor y la protección de los consumidores, por el impacto en el empleo especializado. Así lo planteó Guillermo Baudino, director del Inti en el NOA, quien defendió el rol estratégico del organismo en control, asistencia técnica y desarrollo productivo.
Baudino explicó que una de las funciones centrales del Inti es garantizar la confiabilidad de las mediciones industriales y comerciales, desde las más simples hasta las más complejas. “Todos los instrumentos que expenden mercadería a granel deben ser controlados por el Estado para asegurar que las mediciones sean correctas”, dijo, y ejemplificó con los surtidores de combustible, en los que el consumidor no tiene forma directa de verificar si efectivamente recibe la cantidad exacta por la que paga. “El sello del Inti que puede verse en surtidores de nafta, balanzas o bolsas de cemento certifica que esas mediciones fueron correctamente verificadas”, explicó.
Advirtió que gran parte de esas funciones ya comenzaron a derivarse al sector privado, algo que -consideró- pone en riesgo la imparcialidad de los controles. “Un privado no es un tercero imparcial. Puede haber intereses económicos de por medio”, sostuvo. En ese sentido, recordó que cuando el organismo comenzó a ejercer estos controles en Jujuy, detectaron múltiples irregularidades que perjudicaban siempre al consumidor.
Baudino destacó que el organismo también cumple una función clave en el acompañamiento técnico a las pymes, brindando ensayos, análisis y asesoramiento especializado a costos accesibles para mejorar la competitividad de los productos argentinos.
Como ejemplo, mencionó el desarrollo de la vitivinicultura en la Quebrada de Humahuaca y recordó que cuando comenzaron a surgir las primeras bodegas de altura, el Inti acompañó a los productores en la incorporación de estándares de calidad e inocuidad necesarios para comercializar y exportar sus productos. Detalló que en esos casos, el organismo cobraba tarifas mínimas destinadas solo a cubrir costos operativos, permitiendo a pymes acceder a asistencia técnica especializada.
También recordó otro caso donde una pyme buscaba producir barras de cereal con quinoa y amaranto, y logró desarrollar el producto con asesoramiento técnico del Inti, cumpliendo los estándares necesarios para vender a proveedores del sector minero. “Eso genera trabajo en Jujuy y demuestra cómo el instituto puede impulsar valor agregado local”, dijo, alertando que el escenario actual pone en riesgo ese esquema de apoyo productivo. Planteó que además de la privatización de controles en metrología, ahora se analiza limitar más de 900 ensayos y análisis industriales que el organismo ofrecía a precios subsidiados para promover la competitividad de las pymes.
Estimó que implicaría trasladar esos servicios al sector privado con costos que podrían multiplicarse hasta por diez, dejando fuera del sistema a muchas pymes que necesitan certificaciones periódicas para exportar o integrarse a cadenas de valor exigentes. “Una empresa alimentaria o una pyme proveedora necesita calibrar sus instrumentos todos los años para mantener certificaciones de calidad. Si esos costos se disparan, muchas no van a poder sostenerlo”, dijo. El posible recorte también impactaría en el empleo y que la pérdida de funciones deja a numerosos trabajadores especializados sin tareas concretas, con riesgo de desvinculación.
“Se estima que podría haber unos 700 despidos en todo el país. Eso nos preocupa mucho porque implica perder personal altamente capacitado y desmantelar laboratorios construidos con años de inversión pública”, dijo. Detalló que las delegaciones del Norte ya sufren una gran reducción, ya que la estructura que dependía de su dirección pasó de contar con 120 profesionales y técnicos, a 70. “Los salarios se deterioraron mucho, hubo renuncias, pedidos de licencia sin goce de haberes y profesionales que emigraron al exterior”, dijo.
“Capacitamos a profesionales de Brasil y tenemos convenios con organismos similares de Estados Unidos y Alemania”, afirmó, y destacó que hay técnicos con reconocimiento mundial en metrología. Cuestionó el criterio detrás de las medidas y afirmó que el organismo no representaba una carga para el Estado, ya que muchos de sus servicios se autofinanciaban con aranceles accesibles. “Lo que se presenta como un ahorro puede terminar perjudicando a consumidores, pymes y al desarrollo industrial argentino”, apuntó.
Debilita crecimiento en la región
En el Inti hay preocupación por el impacto que generaría su reducción en las posibilidades de crecimiento productivo y exportador de provincias como Jujuy, que buscan posicionarse estratégicamente a través de iniciativas como el Corredor Bioceánico, la Zona Franca y el agregado de valor a las producciones regionales. Guillermo Baudino, director del Inti en el NOA, sostuvo que la defensa del organismo excede la preocupación laboral, y enfatizó en que el verdadero desafío para provincias como Jujuy es avanzar en la industrialización de sus recursos y no limitarse a vender materia prima sin transformación. Como ejemplo, mencionó el trabajo que actualmente se realiza en torno a cultivos andinos en la zona de Cusi Cusi, cerca de Yavi, donde el Inti participa junto al Inta y el Senasa en procesos de certificación que permiten que esos productos puedan llegar a mercados más exigentes, incluso internacionales. Explicó que estos controles garantizan que las producciones estén libres de plagas y residuos químicos, condiciones indispensables para exportar. “Eso no lo puede hacer otra institución que no sean organismos nacionales. Una comunidad originaria de la Puna difícilmente pueda contratar una certificadora internacional”, advirtió.
Sostuvo que el funcionamiento de organismos como Inti, el Inta y el Senasa debe entenderse como una inversión estratégica más que como un gasto administrativo. “En una lógica de planilla Excel solo se mira cuántos empleados hay y cuánto cuesta sostenerlos, pero no se calcula cuánto se pierde en exportaciones, desarrollo productivo y controles sanitarios”, dijo. También alertó sobre el impacto de la desregulación en materia de control de calidad de productos importados, y por ejemplo recordó que anteriormente los juguetes que ingresaban al país debían pasar controles técnicos para verificar que los materiales y pinturas no fueran tóxicos para niños. “Hoy, con la idea del libre mercado, esos controles se relajaron y pueden ingresar productos de cualquier calidad”, sostuvo. Destacó la oportunidad estratégica que representa el Corredor Bioceánico con salida al Pacífico a través del Paso de Jama, pero para aprovechar ese escenario no alcanza con financiamiento. “Las pymes necesitan asistencia tecnológica para cumplir estándares internacionales.
Tenemos productos con enorme potencial exportador, pero sin apoyo técnico es muy difícil llegar a esos mercados”, explicó. Como ejemplos de agregado de valor también mencionó el trabajo con carne de llama en La Quiaca, donde el Inti participó en el desarrollo de formulaciones y procesos para generar productos con identidad regional. “No existe ningún país industrial serio que no tenga organismos nacionales de investigación, desarrollo y promoción. Estados Unidos, Europa, Brasil y México los tienen. Argentina no debería ir en sentido contrario”, dijo. Asimismo, vinculó la situación del organismo con el deterioro del sistema científico y universitario nacional.
Recordó que trabajadores del sector participaron recientemente en medidas de fuerza junto a otros organismos tecnológicos y universidades públicas. “Muchos de nuestros profesionales se formaron en universidades nacionales. Si también se debilitan esos espacios y desaparecen becas y programas de formación, se compromete el futuro del sistema científicotecnológico”, afirmó.
Además, recordó que durante el debate de la Ley Bases, el Inti integraba el listado de organismos susceptibles de privatización, aunque finalmente fue excluido tras gestiones realizadas con legisladores nacionales. Sin embargo, consideró que el actual proceso apunta igualmente a un vaciamiento progresivo del organismo. Pese al escenario actual, Baudino se mostró convencido de que el rol de instituciones como el Inti terminará siendo revalorizado.
Debate sobre la industria nacional
Mañana, de 13 a 15, se realizará en la sede del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti) una jornada tecnológica que reunirá a empresarios nacionales y referentes del organismo, para debatir sobre el futuro de la industria argentina y el rol estratégico del instituto en el desarrollo productivo del país.
Se abordarán ejes vinculados a exportación, productividad y articulación públicoprivada, con exposiciones a cargo de referentes del sector empresario. Es organizada por mandos medios del Inti junto a representantes del sector empresarial y se desarrollará en la sede central del Inti, ubicada en Colectora de Avenida General Paz 5445, en San Martín, provincia de Buenos Aires. Podrán inscribirse a través del formulario que se encuentra en redes y contacto el correo encuentroindustria.inti@ gmail.com.