El 19 del corriente, de 9 a 12, la Agencia de Extensión Rural Humahuaca del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) realizará una charla técnica sobre frutos de carozo y pepita. La referente de la estación experimental, Adriana Albarracín, explicó que la propuesta surge a partir de la presencia histórica de diversas especies frutales en la Quebrada y la necesidad de acompañar a los productores con herramientas técnicas para mejorar su rendimiento
La actividad se desarrollará como parte del Proyecto Raíces y contará con la participación de Daniel Lamberti y María Paredes, técnicos del Inta AER Perico, quienes abordarán aspectos vinculados al manejo de estos cultivos y su importancia para mejorar la producción local. Está destinada a productores, instituciones educativas y público interesado en fortalecer la producción frutícola de la región
"Desde la agencia del Inta en Humahuaca brindamos asistencia técnica, tanto agrícola como ganadera, a la población local. En este caso, teniendo en cuenta que muchos productores cuentan con plantas de durazno, manzana, pera y otros frutos, la idea es fortalecer esta producción como venimos haciendo, para que puedan seguir obteniendo frutos de calidad para comercializar", explicó.
Destacó que aunque estos frutales no son originarios de la región, forman parte de la identidad productiva local desde hace décadas. "La idea es valorizar estos frutales que, si bien no son autóctonos, ya están incorporados como propios de la zona, y seguir promoviendo esta producción de alimentos que cada temporada está presente en la Quebrada", afirmó.
En ese sentido, destacó la riqueza genética existente en el territorio, particularmente en el caso de los duraznos y manzanas. "Queremos rescatar y revalorizar un trabajo de investigación que identificó 14 variedades. La idea es mantener esa biodiversidad, que es muy importante en esta zona, especialmente frente a eventos climáticos como las heladas", explicó.
La capacitación abordará contenidos vinculados al manejo integral de los frutales, incluyendo fertilización, riego y estrategias de cuidado adaptadas a las condiciones ambientales de la región. También se prevé avanzar, según la temporada, en prácticas como poda e injertos.
"Estamos retomando y aplicando conocimientos ancestrales de los productores, combinándolos con el conocimiento técnico que podemos brindar desde la institución, para evaluar qué prácticas naturales o agroecológicas conviene seguir manteniendo en la zona", precisó.
Albarracín sostuvo que uno de los principales desafíos para la producción local sigue siendo la variabilidad climática, marcada por heladas y períodos de escasas precipitaciones, por lo que el fortalecimiento de prácticas adaptadas al territorio resulta central.
Sostuvo que muchas familias cuentan con pequeñas producciones de entre 15 y 20 plantas de manzana, pera o durazno, en la zona también se incorporan cultivos como vid, nogal y granada. "Lo que buscamos es darle valor a cultivos que ya están produciendo y que demostraron estar adaptados a la zona. Si es posible, también multiplicarlos, aumentando el número de plantas, siempre considerando variables como el agua y la aptitud del suelo", dijo.
La actividad forma parte del Proyecto Raíces, una iniciativa internacional impulsada en Argentina, Bolivia y Brasil, orientada a promover la agrobiodiversidad y la conservación de semillas criollas y nativas. En Jujuy, el proyecto no solo trabaja con frutales, sino también con cultivos andinos como papa, maíz y haba, con el objetivo de mejorar la calidad productiva y fortalecer sistemas agrícolas adaptados a cada territorio.
"El Proyecto Raíces hace mucho hincapié en el mejoramiento genético participativo. Esto quiere decir que no es el técnico quien decide de manera aislada, sino que se trabaja junto al productor, observando qué materiales están mejor adaptados a las condiciones climáticas y cuáles responden mejor a sus necesidades", explicó.
Cambio productivo debido al clima
Adriana Albarracin, del Inta, también observó que los cambios en las condiciones climáticas están modificando las posibilidades productivas en distintos sectores de la Quebrada. "Hay lugares donde antes no se podía hacer zapallo y ahora sí, incluso en zonas más altas, debido al aumento de temperaturas. Acá funcionan muy bien nogales, vid, manzana, durazno y granadas. La idea es sostener eso y, si es posible, seguir experimentando con nuevas alternativas", dijo.
Otro de los ejes de la capacitación será la conservación y multiplicación de material vegetal local. En este sentido, Albarracín explicó que si bien existen bancos institucionales de semillas, desde el Inta se impulsa especialmente la conservación in situ, es decir, en el propio territorio productivo.
"La capacitación apunta al manejo y multiplicación de estas plantas, a cómo obtener material de las propias variedades del lugar para reproducirlas y distribuirlas en la zona. Eso permite mantener estas variedades a nivel local", detalló la ingeniera.
Recordó que las capacitaciones son abiertas y gratuitas, con el objetivo no solo de transferir conocimientos, sino también de generar espacios de intercambio entre técnicos, productores y la comunidad.
"Siempre invitamos a productores, instituciones educativas y a cualquier persona interesada. Son espacios donde brindamos información, pero también aprendemos del intercambio con quienes trabajan diariamente en el territorio", concluyó.