Con un gran crecimiento de la vitivinicultura jujeña suma nueve nominaciones en los premios Winexplorers que se definirán en Buenos Aires, consolidando su posicionamiento como una actividad emergente que combina producción, identidad territorial y proyección turística. Así lo destacó el flamante secretario de Vitivinicultura, Rodrigo Corbalán, quien ponderó el crecimiento del sector dado que en 2015 la superficie cultivada era de apenas 15 hectáreas y hoy ronda las 150.
Sucede que el 29 de este mes la vitivinicultura jujeña se medirá por un reconocimiento a nivel nacional, con etiquetas que ya han sido distinguidas en distintos certámenes para ocho categorías en el premio Winexplorers.
"Ojalá que volvamos con algún premio. Se presentarán críticos que eligen a lo largo del país diferentes tipos de vinos, y Jujuy tiene nueve nominaciones. Está destacada como ruta del vino, también por las indicaciones geográficas de la Quebrada en su historia y como emergente de los Valles Templados, así que esperemos tener buenos resultados", expresó Corbalán.
El certamen reúne a especialistas nacionales e internacionales que realizan catas a ciegas, sin conocer la procedencia de los vinos, lo que garantiza una evaluación objetiva basada exclusivamente en la calidad. La instancia final combina esa selección previa con una presentación ante el público, lo que posiciona al evento como una vidriera clave para las bodegas.
La Quebrada de Humahuaca compite como Región Vitivinícola del Año y también como Mejor Ruta del Vino, mientras que los Valles Templados fueron distinguidos como Región Vitivinícola Emergente.
En el segmento de etiquetas, sobresalen El Bayeh Trópico Sur Sauvignon Blanc 2024, de Bodega El Bayeh, y Cielo Arriba 2021, de Huichaira, ambos nominados como Mejor Vino del NOA. Asimismo, Bodega El Bayeh figura en la categoría Mejor Bodega Pequeña/Productor, en tanto que Bodega Yanay fue seleccionada como Mejor Nuevo Emprendimiento.
A nivel individual, los reconocimientos alcanzan a los enólogos Ulises Fontana, de Bodega Yanay, y Tomás Sampere, de Bodega El Bayeh, quienes fueron nominados en la categoría Revelación, consolidando el protagonismo jujeño tanto en la producción como en el desarrollo profesional del sector.
Crecimiento del sector
"Un crecimiento como el 782%, viéndolo así es realmente importante en una provincia que tiene su historia tabacalera, en caña de azúcar, pero este nuevo nicho ha crecido exponencialmente", dijo Corbalán.
El funcionario explicó que este desarrollo no se limita a la producción primaria, sino que comienza a traccionar otras actividades. En ese sentido, señaló que algunos productores ya avanzan en el enoturismo, integrando el vino con la gastronomía y la oferta turística. "A partir de una actividad productiva como fue la del vino, la producción de uva deriva en otras actividades económicas que se van sumando", indicó, al tiempo que valoró el trabajo que impulsa el Ministerio de Turismo con la ruta del vino.
Corbalán recordó que el impulso inicial se dio con la sanción de la Ley 5.882 de Fomento de la Vitivinicultura, que contempla beneficios fiscales y herramientas de apoyo para quienes emprenden en la actividad. A ello se suman líneas específicas del Consejo de la Microempresa y las acciones del Estado para posicionar la marca "Vinos de Jujuy" en distintas ferias.
Uno de los aspectos centrales es la diferenciación del producto. En ese marco, destacó las indicaciones geográficas de la Quebrada, reconocidas en 2015, y de los Valles Templados, más recientes. "Esto no se entiende mucho, pero es muy importante en el mundo del vino porque distingue una zona que tiene características específicas", explicó. A modo de ejemplo, señaló que una misma variedad como el Malbec se comporta de manera distinta según las particularidades del suelo, el clima y el entorno natural.
En ese sentido, ponderó el concepto de "terruño" o terroir, que engloba factores como la composición mineral del suelo, los vientos, la vegetación y las prácticas culturales. "Todo eso se combina con la uva y le da una característica especial", sostuvo al referirse a las particularidades de la Quebrada.
El crecimiento local se da en un contexto complejo para el sector vitivinícola a nivel nacional e internacional, con una caída del consumo. Corbalán planteó que provincias como Mendoza y San Juan atraviesan un escenario de preocupación, aunque consideró que Jujuy, por su escala que es de apenas el 0,1% de la producción nacional, tiene oportunidades si logra consolidar su perfil diferenciado y vincularlo al turismo.
Además, destacó la importancia del origen del producto, remarcando que la producción es íntegramente jujeña. En los Valles Templados, por ejemplo, se observa un crecimiento sostenido que retoma una tradición histórica, mientras que la Quebrada presenta un desarrollo más consolidado.
En términos productivos, Jujuy genera hoy unos 400.000 litros de vino, aunque opera al 40% de su capacidad. Esto se debe, en gran medida, a la juventud de muchas plantaciones. "Hay mucha vid joven que no alcanza los tres años y todavía no está en su máximo de producción, pero también es importante generar recurso humano y mano de obra calificada", explicó.
Capacitación y comercialización
Rodrigo Corbalán valoró el trabajo conjunto con la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta), orientado a la capacitación de productores y trabajadores rurales. Sostuvo que, a diferencia de la actividad tabacalera, donde el conocimiento se transmite de generación en generación, en la vitivinicultura aún es necesario formar y consolidar saberes locales. Otro punto destacado es el potencial para el desarrollo de prácticas agroecológicas.
Según Corbalán, las condiciones naturales de la provincia, con ecorregiones diversas y climas favorables, permiten avanzar hacia producciones orgánicas con menor incidencia de plagas. Actualmente, el sector se organiza en dos grandes zonas, la Quebrada de Humahuaca, con 18 bodegas y unos 30 viñedos, y los Valles Templados, con 5 bodegas y 9 viñedos. También existen emprendimientos que elaboran vinos para terceros, permitiendo a pequeños productores contar con su propia marca.
En cuanto a la comercialización, el funcionario consideró que el desafío es ampliar mercados y consolidar la presencia de los vinos jujeños. “Es importante la participación en ferias nacionales para un mercado interno fuerte que demanda estos productos, pero también avanzar en mercados como Brasil o Paraguay”, afirmó.
Precisó que Jujuy produce alrededor de 350.000 botellas al año y que, de mantenerse el ritmo, podría alcanzar las 700.000 en los próximos tres o cuatro años. Este escenario abre nuevas oportunidades, pero también plantea el desafío de fortalecer los canales de comercialización.
Avanzan con la Red Agroclimática
En el plano tecnológico, recientemente se anunció que el Gobierno provincial avanza en el desarrollo de una Red Agroclimática que permitirá mejorar la previsibilidad y el manejo productivo del sector vitivinícola. Según explicó el secretario de Vitivinicultura, Rodrigo Corbalán, la iniciativa es impulsada por la Secretaría de Ciencia y Tecnología, dependiente del área de Educación, en articulación con el Ministerio de Desarrollo Productivo, y se encuentra en una etapa experimental orientada a la recolección de datos.
Explicó que el objetivo es anticipar eventos climáticos adversos, especialmente las heladas, que representan uno de los principales riesgos para la actividad. En ese sentido, indicó que algunos emprendimientos locales ya cuentan con sistemas antiheladas basados en la aplicación de microneblina, una técnica que permite mitigar los daños en los cultivos. La red, en tanto, incorporará estaciones meteorológicas capaces de registrar variables como temperatura, humedad, precipitaciones y radiación, generando una base de datos que facilitará el análisis y la emisión de alertas tempranas para los productores.
En paralelo, se avanza en la conformación de un panel sensorial que permitirá evaluar y caracterizar los vinos jujeños. La iniciativa, en la que trabaja la ingeniera Verónica Sato, busca establecer parámetros técnicos que contribuyan a tipificar la producción local y fortalecer su diferenciación dentro del mercado nacional. Por otra parte, el crecimiento del sector también se vincula con el desarrollo del enoturismo, en un trabajo articulado con el área de Turismo. Corbalán explicó que muchos emprendimientos, inicialmente orientados solo a la producción, comenzaron a adaptarse para recibir visitantes, incorporando infraestructura básica y servicios.
En este proceso, destacó el rol del ministro de Turismo, Federico Posadas, y del titular de Producción, Juan Carlos Abud, quienes impulsan una estrategia conjunta para potenciar el sector. Esta articulación permite que la actividad vitivinícola se integre con otras cadenas productivas, como la gastronomía y la producción de carne de llama, generando propuestas más completas para el visitante y nuevas oportunidades para los productores. En cuanto a la proyección internacional, el funcionario sostuvo que algunas bodegas jujeñas ya lograron insertarse en mercados externos, principalmente en Brasil y, en menor escala, en países europeos como Francia, Bélgica e Italia. Sin embargo, planteó que el desafío actual es consolidar esos avances.
“Lo que buscamos ahora es consolidar volúmenes, es decir que no sean experiencias comerciales aisladas, sino que realmente puedan convertirse en un canal comercial que no solo traccione a dos o tres bodegas, sino al conjunto de los vinos jujeños como marca Jujuy”, concluyó.