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Estiman que Jujuy tiene potencial de cultivo de café

Destacan su cualidad productiva por gran interés. Ya está en varias provincias y prevén ensayo en Inta Yuto.
Domingo, 19 de abril de 2026 23:13
TOMÁS FORTE | CULTIVA EN SALTA, ASESORA E INICIARÁ ESTUDIO EN JUJUY.

El productor de café y consultor Tomás Forte, participó recientemente de una jornada técnica en la Estación Experimental de Cultivos Tropicales del Inta Yuto, donde compartió su experiencia en la introducción y desarrollo de este cultivo en el Norte argentino por el gran interés comercial. Ponderó a Jujuy por su potencial y anticipó que con Inta Yuto iniciarán un ensayo con 10 variedades para estudio y seguimiento.

Forte relató que su incursión en la caficultura comenzó hace unos cinco años, a partir del hallazgo de antiguas plantaciones abandonadas en distintas provincias como Misiones, Tucumán, Salta y Jujuy. "Empecé a recolectar semillas de esos lugares que se habían abandonado en los años 90 y armé un pequeño vivero en San Lorenzo, en Salta. Seleccioné las variedades que estaban adaptadas y funcionaban bien con el frío y las planté", dijo.

Explicó que uno de los principales desafíos para el cultivo en el país son las heladas, factor limitante que condiciona su expansión. En ese sentido, destacó la importancia de elegir variedades resistentes y aplicar estrategias de manejo adecuadas. Actualmente, desarrolla plantaciones en zonas como Chicoana y Gallinato (Salta), asesora a productores en distintas regiones y cuenta con un vivero en Misiones.

Si bien reconoció que la caficultura aún avanza lentamente en Argentina, consideró que presenta "números muy prometedores" y amplias posibilidades de crecimiento, especialmente en Jujuy. "Se puede hacer en gran cantidad de zonas. Con el clima que tenemos conviene hacerlo bajo monte, en el sotobosque, donde la planta no necesita tanta luz y con cuatro o cinco horas diarias se desarrolla bien", precisó.

PLANTÍN

El especialista sostuvo que el mercado interno representa una gran oportunidad, dado que el consumo de café es masivo en el país. "En casi nueve de cada diez hogares se consume café, por lo que sería ideal producir uno argentino. La planta se adapta bien; lo que falta es regulación y asesoramiento técnico", estimó.

En cuanto a las zonas aptas en Jujuy, mencionó que a su entender son las Yungas, que incluye las de Calilegua, Ledesma, áreas cercanas a San Pedro e incluso Yala, siempre que cuenten con monte, cierta altura y resguardo frente a las heladas.

Entiende que para mitigar ese riesgo, explicó que hoy existen herramientas como mantas antiheladas y sistemas de cobertura que permiten mejorar las condiciones productivas, avances tecnológicos que no estaban disponibles décadas atrás.

Forte también repasó aspectos técnicos del cultivo, puede alcanzar unos 2,5 metros de altura, comienza a florecer alrededor de los dos años y medio y produce frutos nueve meses después. Luego se inicia el proceso de poscosecha, que incluye despulpado, secado, tostado y molido.

En términos históricos, recordó que existen registros de producción de café en la región desde fines del siglo XIX. "En Calilegua ya había café en 1887, cuando un productor lo trajo desde San Pablo junto con la caña de azúcar y llegó a exportarlo por el puerto de Buenos Aires", detalló, al tiempo que mencionó antecedentes en Tucumán, Salta e incluso La Rioja.

Sobre las variedades, explicó que actualmente predominan dos tipos, Arábiga, más aromática y de mejor calidad, y Robusta, más resistente a condiciones adversas, y entiende que ambas pueden combinarse según el perfil buscado.

Destacó que el cultivo no solo es rentable, sino también social y ambientalmente beneficioso. "Hay una enorme demanda de café argentino. Aunque no se llegue a reemplazar la importación, alcanzar entre un 5 y un 10% del consumo nacional sería muy significativo", afirmó y destacó la generación de empleo que implica la cosecha manual.

LOS GRANOS DE CAFÉ

En relación con los requerimientos hídricos, indicó que el café necesita alrededor de 1200 milímetros de lluvia anual, aunque ese aporte puede suplirse mediante riego. Recomendó especialmente el riego por goteo para asegurar la producción y mejorar los rendimientos.

Asimismo, aconsejó a los productores comenzar de manera gradual, con pequeñas cantidades de plantas y evaluando cuidadosamente las condiciones del entorno. "Lo ideal es arrancar con 100 o 200 plantas, analizar cómo se comportan y luego escalar", sugirió.

Sobre el panorama nacional, estimó que hoy existen alrededor de 100 hectáreas implantadas, con avances significativos en Misiones, Tucumán y Salta. Destacó que en Jujuy , hay al menos tres productores iniciando experiencias piloto. Además, adelantó que se prevé iniciar un ensayo en el Inta Yuto con múltiples variedades para evaluar su comportamiento en la región.

También destacó el interés creciente de empresas y tostadores locales. "Hoy todo el café que consumimos es importado. Hay industrias como Cabrales que están muy interesadas en desarrollar producción local", dijo. Insistió en que, como toda actividad que se inicia el desarrollo debe ser progresivo y tiene como ventaja, la estabilidad comercial del producto. "Lo importante es que el café ya tiene demanda asegurada y al no ser perecedero, se puede almacenar y conservar, lo que brinda mayor previsibilidad al productor", dijo.

Por otra parte, valoró la convocatoria generada durante la jornada técnica realizada en el Inta Yuto, donde participaron más de 30 personas, entre productores, representantes de ingenios y equipos de investigación. "Fue muy interesante y hubo mucho interés. La idea es seguir impulsando este tipo de encuentros y capacitaciones", dijo.

Destacó la importancia de fomentar una red de productores que permita consolidar el intercambio y comentó que su emprendimiento "De Patio Café", también busca difundir conocimientos y acompañar a quienes deseen iniciarse en esta actividad.

El manejo de la sanidad es clave

TOMÁS FORTE | INGENIERO AGRÓNOMO Y CONSULTOR, ANALIZANDO LAS SEMILLAS.

En relación con el manejo del cultivo y la posible aparición de plagas o enfermedades, Forte explicó que se trata de un proceso de aprendizaje gradual, similar al de cualquier producción agrícola. “No hay ninguna que sea rara ni que no se pueda controlar. Por suerte, salvo la roya , una enfermedad fúngica que no está presente en Argentina, el resto son plagas comunes, como gusanos u otros problemas puntuales que los productores ya conocen de otros cultivos”, explicó. Sostuvo que muchas de estas situaciones sanitarias se repiten en producciones como el tabaco o los frutales, por lo que consideró que no representan un obstáculo significativo. Sobre el tipo de manejo productivo, Forte confirmó que el cultivo se orienta hacia prácticas más naturales o agroecológicas. Al desarrollarse bajo cobertura de monte, el sistema aprovecha la materia orgánica generada por la caída de hojas, lo que contribuye a la fertilidad del suelo.

Destacó que el ambiente de sombra modera las temperaturas extremas, creando condiciones más estables en invierno como en verano. “Eso permite que la planta se nutra de manera natural del suelo, lo cual es muy importante. Mientras más natural sea el manejo, mejor será también la calidad del producto final”, agregó.

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