De acuerdo con ONU Turismo, las principales características del turista gastronómico se definen a través de:
Motivaciones: Búsqueda de experiencias auténticas: desean conocer la cultura local a través de la comida; curiosidad y aprendizaje: interés por ingredientes, técnicas culinarias, recetas tradicionales; disfrute sensorial: valoran sabores, aromas, texturas, la ambientación y presentación de los platos; y conexión social y cultural: buscan interactuar con locales, cocineros y productores.
Comportamiento: Visita a restaurantes típicos y gourmet, mercados locales, ferias gastronómicas, bodegas, fábricas de alimentos, etc; participa en clases de cocina, catas (vino y quesos), rutas gastronómicas, etc; busca: recomendaciones en blogs, redes sociales, guías especializadas; y comparte: experiencias en redes sociales.
Segmentos: Foodies: apasionados por la gastronomía están al tanto de tendencias y chefs famosos; Foodies culturales: interesados en la cocina como expresión de identidad; Turistas gourmet: buscan alta cocina y experiencias exclusivas; Foodies sustentables: prioridad por la sustentabilidad, lo orgánico y el comercio justo. Fomentan el apoyo a la producción, prácticas que reducen el impacto ambiental y promueven un modelo de consumo más responsable; y Casuales: No planifican el viaje en torno a la comida, pero disfrutan de descubrir sabores locales.