A lo largo de la historia, la alimentación ha desempeñado un papel esencial en la vida del ser humano, ya que ha sido un factor determinante en el desarrollo de comunidades, sociedades y culturas, las cuales han preservado y transmitido el arte culinario como parte de su patrimonio cultural inmaterial.
A través de la cocina, las comunidades comparten su historia, su memoria colectiva, permitiendo que otros comprendan y valoren su forma de vida.
La ONU Turismo define al turismo gastronómico como: "Un tipo de actividad turística que se caracteriza porque el viajero experimenta durante su viaje actividades y productos relacionados con la gastronomía del lugar.
Además de las experiencias culinarias auténticas, tradicionales y/o innovadoras, el turismo gastronómico también puede incluir otro tipo de actividades, como visitar productores locales, participar en festivales gastronómicos o asistir a clases de cocina.
En este sentido, abarca una serie de prácticas y experiencias que van mucho más allá de comer. Se trata de un viaje a través de los sabores, aromas y texturas que forman el tejido de las culturas alrededor del mundo.
Asimismo, fomenta la sostenibilidad ya que muchos turistas buscan experiencias auténticas que respeten y promuevan las tradiciones locales y el uso de ingredientes regionales.
En los últimos años el turismo gastronómico experimentó un auge significativo, convirtiéndose en una clara tendencia del sector turístico.
Esta modalidad se centra en la comida como principal atractivo y ofrece a los viajeros una experiencia inmersiva en la cultura culinaria de un destino específico.
La actividad motiva el desplazamiento de turistas y visitantes hacia los destinos, para conocer el patrimonio culinario (material e inmaterial), y vivenciar la gastronomía local como expresión de la tierra, su gente, su historia y su cultura.
Este tipo de turismo se desarrolla a través de una red de actores, sectores y territorios interconectados entre sí. La combinación de factores como el territorio, el patrimonio, la comunidad, su gastronomía identitaria y las actividades vinculadas a la producción da lugar a una experiencia turística enriquecedora y auténtica que, planificada sustentablemente, genera beneficios para la comunidad local.
La ONU Turismo sostiene que el territorio constituye el eje vertebral de la oferta gastronómica ya que el paisaje, la cultura, las técnicas y platos definen la identidad culinaria de los destinos y en consecuencia, son la base y el ADN de las experiencias turísticas.
En gastronomía es esencial garantizar un aprovechamiento sostenible y equitativo de los recursos, promoviendo el desarrollo económico, social y ambiental, para minimizar los impactos negativos.
En este sentido, los beneficios del turismo gastronómico son los siguientes: Impulsa el empoderamiento de las comunidades locales, fortalece la identidad y sentido de pertenencia, dinamiza la cadena de valor e integra diversos sectores económicos, diversifica la actividad turística, contribuye a extender la estadía promedio y aumentar el gasto turístico, fomenta la desestacionalización de la demanda, y conecta al turista con la cultura gastronómica de forma experiencial y participativa.
Características de la oferta y actividades
El turismo gastronómico es un producto turístico transversal que ha evolucionado ampliando su oferta de actividades vinculadas al entorno rural, productivo, natural o cultural, con opciones adaptadas e integradas con la identidad de los destinos.
Dentro de las principales actividades vinculadas a la gastronomía se encuentran las siguientes:
Degustaciones y catas: es una excelente forma de conocer los sabores de la región probando productos artesanales como quesos, vinos, cervezas, licores, entre otros.
Clases de cocina: son experiencias interactivas en las que los viajeros aprenden técnicas culinarias y recetas tradicionales de la región.
Establecimientos locales: visitar restaurantes para disfrutar de la cocina con platos autóctonos.
Cocina sostenible: realizar actividades centradas en la sostenibilidad, como visitas a huertas, programas de agricultura ecológica o degustación de productos orgánico.
Mercados y comida callejera: puntos de venta de productos frescos de la zona donde aprender sobre los ingredientes que se utilizan en los platos típicos y populares.
Festivales y eventos: muchas localidades organizan festivales que incluyen la gastronomía como un atractivo.
Tours culinarios: recorrido organizado con el objetivo de explorar y degustar la comida típica de un lugar mientras se aprende sobre su cultura e historia.