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El responsable técnico de la Finca Experimental La Posta y de Agrícola Fermi, Leonardo Moreno Issa quien analizó la aparición de manchas en hojas de tabaco, explicó que se trata del fenómeno conocido como "weather fleck", un daño fisiológico asociado a la presencia de ozono en la atmósfera y a determinadas condiciones ambientales. Aclaró que no es una enfermedad infecciosa, no se transmite de una planta a otra ni se puede controlar con fungicidas.
El especialista explicó que se trata de un fenómeno que se viene observando en distintas variedades de tabaco y que su intensidad depende de varios factores, entre ellos la genética de la planta, su estado de crecimiento y las condiciones climáticas.
Sostuvo que, a diferencia de otros años, en esta ocasión la situación también afecta a otras zonas productoras, como Salta y Misiones, además de regiones de Brasil, donde se registraron daños similares.
"Me parece importante aclarar que no estamos hablando de una enfermedad infecciosa, no la produce ningún hongo, ni una bacteria, ni un virus y por lo tanto no se transmite de una planta a otra", precisó el ingeniero agrónomo sobre el origen del problema.
El "weather fleck", cuya traducción aproximada es "mancha climática", se manifiesta mediante pequeños puntos o áreas necróticas en las hojas. Es decir, se trata de sectores de tejido vegetal que mueren como consecuencia de la acción oxidativa del ozono troposférico, presente en la atmósfera cercana a la superficie terrestre.
Explicó que el ingreso de este gas se produce a través de los estomas, pequeños poros que las plantas abren y cierran para intercambiar gases con el ambiente. Cuando están abiertos, además del dióxido de carbono necesario para la fotosíntesis, puede ingresar ozono y provocar daños celulares.
El especialista detalló que las plantas cuentan con mecanismos antioxidantes naturales para defenderse de estas sustancias, pero cuando la exposición supera su capacidad de respuesta, aparecen las manchas. El daño producido en el tejido afectado es irreversible, por lo que las hojas que ya presentan necrosis no pueden recuperarse.
Moreno Issa sostuvo que la combinación de las recientes noches frías, jornadas nubladas y plantas en pleno crecimiento habría favorecido las manchas. Consideró que los estomas abiertos facilitan el ingreso de ozono, sobre todo contemplando que en los últimos días se registraron temperaturas nocturnas inusualmente bajas para la época, incluso cercanas a los 8 grados.
Planteó que el daño varía según la genética y el estado de la planta, hay variedades más sensibles y otras más tolerantes. De hecho, estimó que las hojas inferiores suelen ser las más afectadas porque tienen mayor cantidad de estomas y en casos severos, las hojas dañadas podrían desprenderse.
No obstante, el responsable técnico detalló que no observó pérdidas totales de plantas e incluso en algunas parcelas, las hojas nuevas no presentaban manchas.
El especialista insistió en la importancia de identificar correctamente el problema antes de realizar aplicaciones y ratificó que al no tratarse de una infección, los fungicidas no son adecuados. Además, entiende que el tejido afectado no se recupera, por lo que aplicar productos no revierte el daño.
Consideró por ello que hoy aplicar un producto foliar pensando que puede parar esto es "complejo", ya que además del costo, existe el riesgo de generar fitotoxicidad. Sostuvo que hay investigaciones sobre alternativas preventivas, pero no cuenta con evidencia científica concluyente por lo que la principal línea de trabajo pasa por seleccionar variedades más resistentes.
De hecho, en los ensayos de la Finca Experimental La Posta se observan diferencias marcadas, algunos materiales presentan hojas muy afectadas, mientras que otros muestran síntomas mínimos.
La actual situación coincide con el inicio de la cosecha en los valles donde algunos productores ya comenzaron las primeras recolecciones y otros están en la etapa de "bajear", es decir en retirar las hojas inferiores. Estimó que esta tarea puede aliviar la carga sobre el cultivo, aunque no impide nuevas manchas si persisten las condiciones ambientales.
Estimó que el riesgo dependerá de la severidad y duración del episodio, del momento en que ocurra y de la sensibilidad de cada variedad. Si las condiciones cambian, podría dejar de aparecer daño nuevo, pero si persisten las condiciones propicias para la presencia de ozono, las manchas podrían continuar.
"Yo entiendo la preocupación del productor, entiendo que arriesga mucho", expresó Moreno Issa, pero recomendó evitar aplicaciones sin diagnóstico claro, ya que es clave la observación de las plantas y el asesoramiento técnico.
"Si las condiciones se dan, las concentraciones de ozono se dan y si estos días nublados, lluvioso, puede seguir apareciendo, no hay nada que podamos hacer hoy, que no sea desde lo varietal genético", afirmó el ingeniero agrónomo.