La obra "El Bismol" -bueno, bonito y barato-, se repuso con sala llena en el Teatro Mitre. Luego de cinco década de su creación, el Grupo Jujeño de Teatro, renovó aplausos con su propuesta de una mirada humorística y colorida sobre la vida cotidiana en una feria.
Con desopilantes escenas mostraron el trabajo, la resistencia, y las expectativas de sus protagonistas se entrecruzan con la política, las promesas y el desencanto.
En una colmada Sala Galán que vio crecer a los actores, la obra mostró los días en la feria "El Bismol", un espacio colorido de trabajo donde los personajes dieron forma a las estrategias de quienes buscan sostener su economía frente a las dificultades, las estafas y los discursos vacíos.
Recrearon en la feria, un espacio de color, trabajo y resistencia frente a las estafas y el doble discurso. Es la historia de dos mujeres que se ganan la vida comercializando ropa americana en una feria que da nombre a la obra.
Los personajes de "Yoli" que interpreta Carvallo y "Blanquita", Gallegos, quienes son amigas y se apoyan mutuamente mientras el esposo de "Yoli", interpretado por Farfán, y Aldana quien da vida a "Darwin", quien también trabaja en el mismo ámbito, y se enfrentan a los enredos del político "Justo Ramírez" (encarnado también por Aldana).
La trama si bien toca un tema social, lo abordó con una amena dinámica de humor, colorido, y vocabulario popular. Los personajes, caricaturizados en algún punto van delimitando las asimetrías con las que conviven.
El colorido, las vestimentas, y las prendas formaron parte del hilo humorístico cuya historia trascendió el espacio convencional del escenario y utiliza distintos sectores de la sala desde el ingreso de los personajes, involucrando al público y generando una cercanía que revelaba el disfrute en cada situación desopilante.
Con humor emergió la representación en el ámbito político, y las ansias de participar para buscar una mejora en su actividad o frenar un embate al lugar que les da de comer, los sumergió en un impulso que les permite hacer un evento con gran éxito. Sin embargo, lo que parecía un acierto que les daría oxígeno económico se revirtió luego, en una dinámica en la que la política y la corrupción los envolvieron y les dejaron claro que fueron usados.
La tensión por las promesas incumplidas y la corrupción, los volvió a sumergir a los personajes, trabajadores en la desconfianza y el descreimiento en las instituciones, o al menos en sus garantes. La sensación de desprotección, el engaño y la decepción les robó el entusiasmo, pero un giro inesperado les devolvió la sonrisa.
La directora y actriz es Silvia Gallegos, y da vida a la obra junto a los actores Alejandro Aldana, María Ester Carvallo, Silvia Gallegos y Enrique Farfán, todos del Grupo Jujeño del Teatro
Al finalizar el elenco agradeció el apoyo ante una sala Galán del Teatro Mitre colmada, de la que también rememoraron que los vio crecer en sus 50 años de vida como grupo teatral, cuando a los 19 años comenzaban sus primeros pasos con su director, Tito Guerra.
La obra develó la dinámica de un sector trabajador informal, muchos de ellos independientes, que tiene en el circuito de la venta de ropa usada una economía que se sostiene a través de los mismos trabajadores, algunos de ellos independientes que se ganan la vida en estas ferias, que son parte de una economía regional.
También se reveló escepticismo frente a las promesas institucionales y una desconfianza histórica hacia determinadas políticas públicas, aunque los propios personajes intentan modificar esa realidad a través de la participación política. Pero el resultado, volvía a confrontarlos con narrativas de campaña que no siempre se traducen en respuestas concretas.