Con texto de Roberto Cortizo Petraglia y Walter Peña, cuenta con las actuaciones de Bea Moran y José Ramayo.
La comedia reúne a dos cocineras ideológicamente irreconciliables que, por algún misterioso capricho del tiempo, atraviesan más de dos siglos de historia nacional.
Esta obra se estrenó el 26 de junio en la sala Citá en San Miguel de Tucumán.
¿Cómo nace la idea de unir ideologías y cocina?
Creo que los autores de esta obra usan la metáfora de la cocina como el lugar de reunión, de sostén, hacen referencia a la idea del afuera del arriba donde se toman decisiones que afectan a los de abajo, a los que con esfuerzo y trabajo sostienen día a día la realidad.
¿Cuál es la importancia de que nuestra historia nacional aparezca en una propuesta teatral?
Los artistas somos comunicadores sociales y el escenario es el lugar donde podemos transmitir nuestro mensaje, transmitir nuestra historia nacional a través de esta obra para nosotros, es una forma de plantarnos delante de muchas cosas que consideramos injustas, es nuestra forma de invitar e invitarnos a repensar de dónde venimos como país, como sociedad, a donde estamos yendo y adonde realmente queremos ir.
¿Qué aceptación ha tenido con el público? ¿Qué respuesta?
El público sale maravillado, sorprendido, emocionado, hacer un recorrido de 200 años de historia en 70 minutos provoca un cimbronazo en el espectador, además a través del humor vamos llevando a la emoción genuina, la risa ante situaciones que vivimos que rozan lo grotesco y las lágrimas ante otras que son un dolor que no se cura.
¿Hay una reflexión final?
Hay una mirada crítica sobre nuestra historia que te lleva a una reflexión, hacer que el espectador se identifique con alguna de las cocineras, con lo que sienten y transitan, con la característica cíclica de nuestra historia lleva al espectador a preguntarse cosas.
¿Cómo se acomoda esta puesta en la realidad argentina, con una sociedad ideológicamente muy dividida, que parece irreconciliable?
Estas dos cocineras representan estas miradas opuestas y contradictorias en el trascurso de toda la obra, muestran esas ideologías divididas frente a situaciones concretas, cómo cada una desde su mirada se posiciona adhiriendo o protestando ante las situaciones que viven.
¿Se ve la famosa "grieta"?
Si, se ve, desde el accionar de cada una, desde el lugar en la cada una toma partido aun cuando esa decisión te perjudica a vos o a tus pares.
¿Cómo fue el proceso de creación a partir del texto?
Fue un proceso complejo pero satisfactorio, primero porque tuvimos que profundizar sobre algunos hechos históricos que no teníamos tan claros, sobre todo los de 1800, la obra también tiene una complejidad desde la puesta por los actores interactúan con recursos audiovisuales, lo que hace que la técnica en general tenga la misma importancia que los actores, pero por suerte contamos con excelentes profesionales no solo arriba del escenario sino en la parte técnica, los videos son una edición y creación magnifica de Gabriela Josefina Rodríguez y la operación técnica de excelencia es de Flavia "Pila" Armella.
¿Qué expectativas tienen con esta visita a Jujuy?
Vamos con las mejores expectativas. Con la felicidad de encontrarnos con gente muy querida por nosotros y también la alegría de poder llegar a un lugar que forma parte importante de nuestra historia de resistencia cultural.
¿De qué habla?
"Del aceite a la Cacerola", sostiene que toda nuestra historia podría resumirse en una cocina llena de discusiones, recetas improvisadas y una cacerola a punto de estallar.
Las cocineras serán testigos privilegiadas de revoluciones, guerras, caudillos, golpes de Estado, democracias, crisis económicas, promesas incumplidas y todas esas costumbres argentinas que parecen repetirse generación tras generación.
Mientras tanto, siguen cocinando, porque aquí la cocina es nuestro país.