Bonnie Tyler, la destacada cantante británica, cuya voz rasgada marcó a fuego la década del ‘80 con baladas icónicas como “Total eclipse of the heart” y “Holding out for a hero”, falleció a última hora del miércoles último, según confirmó su familia a través de un comunicado en sus redes sociales. Tenía 75 años y se encontraba de gira en Portugal y de hecho aun tenía varios conciertos por delante.
A inicios de mayo pasado, la artista había tenido que ser inducida médicamente a un coma tras una cirugía intestinal de urgencia en la ciudad de Faro, Portugal. “Sabemos que todos le desean lo mejor y les pedimos que respeten nuestra privacidad en estos momentos difíciles”, había expresado entonces su representante al dar la noticia.
En ese momento, el medio The US Sun informó que Tyler había sido trasladada de urgencia al hospital el 30 de abril, aunque no dio mayores precisiones. La cantante tenía previsto iniciar su gira europea 2026 el 22 de mayo en Malta. En marzo, durante una entrevista con la revista Hello!, la artista había asegurado que atravesaba un gran momento personal y profesional. “Por el momento estoy en buena forma. . . Toco madera. Estoy disfrutando mucho de los conciertos. Sigo actuando en ese escenario con mi maravillosa banda; si tienes salud, lo tienes todo”, había señalado. En aquella misma charla también comentó que había atravesado problemas en las rodillas que incluso la obligaron a reprogramar algunos shows durante 2025. Sin embargo, explicó que el tratamiento había sido exitoso.
A lo largo de su carrera, Tyler cosechó tres nominaciones al premio Grammy y representó al Reino Unido en el Festival de Eurovisión 2013, donde alcanzó el puesto 19. Además, sus aportes a la cultura le valieron ser distinguida como Miembro de la Orden del Imperio Británico (MBE). Gran parte de este legado se sostuvo sobre el fenómeno imbatible de “Eclipse total del corazón”, un clásico que superó las mil millones de reproducciones impulsado, curiosamente, por los eclipses solares reales de 2017 y 2024. Varias veces, al hablar sobre este tema, Tyler -con sus peinados voluminosos y su estilo rock glamoroso- afirmaba que no había ganado “casi nada” de dinero porque no era la autora.
El impacto de la canción cruzó generaciones y formatos. En 1995, la inglesa Nicki French la llevó a las pistas de baile, y en 2006 fue el turno de la boyband Westlife. El cine también cayó ante su magnetismo: Cate Blanchett la entonó en una particular escena de la película “Vida bandida” (2001) mientras atropellaba a Billy Bob Thornton, y tuvo su momento dorado en una boda de la comedia “Aquellos viejos tiempos” (2003).
Incluso el fenómeno adolescente One Direction la rescató en 2010 durante su consagratorio paso por la versión británica del reality The X Factor. En la actualidad “Eclipse total del corazón” sigue siendo una de las canciones de amor más famosas de todos los tiempos. A principios de 2026, 43 años después de su lanzamiento, había superado mil millones de reproducciones en Spotify.
Su historia
Nacida el 8 de junio de 1951 bajo el nombre de Gaynor Hopkins, los orígenes de la cantante distaban mucho de las luces del estrellato. Hija de un minero del carbón, creció en Skewen -un pueblo galés a pocos kilómetros de Swansea- en una vivienda social con baño exterior, donde compartía la infancia junto a sus cinco hermanos.
Adoraba a los Beatles y el primer álbum que compró fue “A Hard Day’s Night”. Una de sus canciones favoritas a los 13 años fue “Hippy Hippy Shake” de The Swinging Blue Jeans. Por esa época también veía religiosamente el programa Top of the Pops, según sus memorias “Straight From the Heart”. Lo grababa cada vez que podía y anotaba las letras de las canciones que le encantaban, como los temas de Janis Joplin, Nina Simone, Tina Turner, Wilson Pickett y Otis Redding. “Solía cantarlas con mi cepillo para el pelo durante horas y horas, y así fue como todo empezó para mí”, escribió.
Ya bajo el seudónimo de Bonnie Tyler -elegido con el respaldo de la discográfica RCA-, su álbum debut “The World Starts Tonight” (1977) le abrió el camino gracias al éxito del single “Lost in France”, que le valió una nominación como artista revelación en los Brit Awards. Su consolidación definitiva llegó un año después con “It’s a Heartache”, un hit que escaló hasta el puesto número tres de los rankings.
Decidida a dar un salto, tras firmar con Sony quedó impactada al ver a Meat Loaf interpretar “Bat Out of Hell” en la televisión británica. Sin dudarlo, pidió trabajar con el cerebro detrás de ese sonido: el compositor y productor Jim Steinman. Y él fue quien le presentó su canción “Eclipse total del corazón”, que se convertiría en el sencillo debut de su quinto álbum de estudio “Faster Than the Speed of Night”, y que la hizo liderar todos los rankings. A lo largo de cinco décadas, Bonnie Tyler lanzó más de 15 álbumes de estudio y mantuvo una presencia constante en escenarios de Europa, América y Asia.
El repertorio abarcó géneros como el pop, el rock y la balada romántica, habiendo colaborado con figuras relevantes de la música internacional. Sus discos han superado los 20 millones de copias vendidas en todo el mundo. Su actividad artística se mantuvo constante hasta sus últimos días. La gira europea en la que se encontraba antes de su fallecimiento incluía presentaciones en España, Francia, Alemania y Portugal. El último recital tuvo lugar en Oporto, donde reunió a miles de seguidores.
El aporte de la artista al fútbol argentino
Hay un fenómeno estrictamente rioplatense que consiste en despojar a las canciones de su contexto original, desarmarles la métrica y prenderlas fuego en el tablón. En esa lista de apropiaciones involuntarias, la galesa Bonnie Tyler ocupa un olimpo bizarro y glorioso.
El primer gran hito de esta colonización cultural a la inversa ocurrió a finales de la década de 1970. En 1977, Tyler lanzó “It’s a Heartache” (“Es un dolor de corazón”), una balada country-pop que se convirtió en su primer éxito masivo a nivel global. La canción hablaba de la desilusión, de lo estúpido que es amar a alguien que te lastima y del vacío que queda cuando un romance se apaga. Un clásico de la melancolía anglo. Sin embargo, cuando el vinilo cruzó el Atlántico, el oído de los hinchas detectó un pulso rítmico perfecto para el reclamo.
Los que estudian la historia de las hinchadas, sus canciones, sus rituales y sus crímenes, coinciden en que la primera hinchada en cantar la adaptación fue la de Huracán. El ingenio de la tribuna extirpó el dolor romántico de la canción y lo transformó en impaciencia colectiva. La melodía de “It’s a Heartache” devino en el clásico y universal: “Jugadores, la c... de su madre, a ver si ponen huevos, que no juegan con nadie”.
Mientras Tyler rasgaba la garganta cantando sobre un amor que te defrauda, miles de hinchas colgados de los alambrados la replicaban a los gritos para exigirle actitud a su equipo. Con los años, el tema pasó a ser patrimonio de todas las hinchadas del país. Pero el destino de Bonnie Tyler con el fútbol argentino no se iba a limitar a la catarsis del hincha indignado. Unos años después, su música subió un escalón y se metió directamente en el santuario de los protagonistas: el vestuario. En 1983, de la mano del productor Jim Steinman, la cantante editó “Total Eclipse of the Heart”.
El encargado de darle su lugar en la historia grande del deporte fue Diego Armando Maradona. En su libro testimonial “México 86. Mi mundial, mi verdad”, reveló la estricta y obsesiva rutina mística que montó la delegación argentina durante aquella Copa del Mundo.
El trayecto en micro desde la concentración del América hasta los estadios era un ritual inalterable controlado por el propio Maradona. Y allí, en el corazón del casete que tronaba en el reproductor del ómnibus, Bonnie Tyler era una pieza fundamental. Diego recordaba que la playlist de la cábala mundialista tenía tres columnas estables que debían sonar sí o sí antes de salir a jugar: “Eye of the Tiger” (de la película Rocky III), “Gigante Chiquito” de Sergio Denis, y “Total Eclipse of the Heart”.