Este 5 de junio, se cumple un nuevo aniversario del nacimiento (en 1898) de Federico García Lorca. Sobre la obra, vida e historia de este notable escritor y poeta español mucho se ha dicho y es conocido. Empero, queda desapercibido - en particular para los hispanoparlantes - el hecho de que fue el autor de una obra referida a viajar a nuestro satélite natural.
Ocurre que, estando Federico García Lorca radicado en los Estados Unidos; más precisamente en la ciudad de Nueva York, escribió algo más que sus conocidos "Poeta en Nueva York" y "El público."
El granadino redactó allí su único guión cinematográfico. Nos referimos a "Viaje a la Luna", concretado durante 1929; esos días de la Gran Depresión.
De "Viaje a la Luna" bien puede afirmarse que ha quedado en el olvido. En la 45 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, el ente organizador - la Fundación El Libro - me contrató para dar el curso "El hombre en la Luna, a través de la Literatura." Cuándo a la numerosa e informada concurrencia le referí que García Lorca era autor de una obra titulada "Viaje a la Luna", percibí el unánime rostro de incredulidad. Mucho menos que se tratara de un guión cinematográfico.
De acuerdo a lo que puede conocerse, la obra fue escrita - con una influencia claramente surrealista - como respuesta a "El perro andaluz", la película de Luis Buñuel con guión de éste y de Salvador Dalí, estrenada en ese mismo 1929.
Transcribo algunos de los pocos comentarios eruditos que hay sobre esta obra singular.
Abilio Hernández Cardoso en su ensayo "Viaje a la luna de Federico García Lorca: la pulsión de la escritura bajo el deseo del film" escribió:
"El texto de Lorca instituye un mundo complejo e inestable, materializado en imágenes que se mueven en permanente dislocación, portadoras de una legibilidad suspensa, como si fuesen anamorfosis, y que se organizan en secuencias que aparentan poder prolongarse de un modo infinito."
Guillermo Sheridan en su ensayo "Gilberto Owen y Federico García Lorca viajan a la Luna" ha señalado:
El Viaje a la luna de García Lorca es, "por supuesto, un viaje interior: largos pasillos, peces, escaleras, ascensores que suben a la noche, mujeres de luto, arlequines, muñecos anatómicos, y una Luna que siempre huye vertiginosamente. Se trata pues de los mismos referentes que siempre hemos identificado en Poeta en Nueva York o en El Público: el deseo, la identidad, la angustia, el amor..."
Varias veces se intentó llevarla al cine - aún en vida del autor - pero ese deseo nunca se concretó. Recién en 1.998 el director Frederic Amat hizo una versión; en cortometraje con 19 minutos de duración.
A mi juicio, lo más notable de esta obra - a los efectos que aquí estamos subrayando - es que no se trata del relato sobre un viaje a nuestro satélite natural. íNi mucho menos! García Lorca titula su guión cinematográfico a partir de un simple detalle que se encuentra en la escena 30. Allí figura. Esa vez. Y nunca más. Un detalle que, hasta podría no haber existido. Irónico sensible detalle del inolvidable poeta.
Esta es la escena número 30:
"Letrero: Viaje a la luna.
Habitación. Dos mujeres vestidas de negro lloran sentadas con las cabezas echadas en una mesa donde hay una lámpara. Dirigen las manos al cielo. Planos de los bustos y las manos. Tienen las cabelleras echadas sobre las caras y las manos contrahechas con espirales de alambre."
Y allí concluye toda referencia a nuestra compañera en el Sistema Solar.
Antonio Las Heras: es doctor en Psicología Social y magister en Psicoanálisis. www.antoniolasheras.com