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Una experiencia romántica, graciosa y diferente

El público cantó las canciones que sabe de memoria desde hace mucho tiempo, pero también las escuchó. Con una atención diferentes, descubrieron historias y sensaciones universales en el amor.
Miércoles, 10 de junio de 2026 00:00
EN EL BAR | EN UN ESPACIO MUY CERCANO AL ARTISTA, EL PÚBLICO DISFRUTÓ DE CANCIONES MUY CONOCIDAS.

La noche de Seba Mealla, con la propuesta que ideó junto al director de teatro Rodolfo Pacheco, tuvo el sábado pasado otra noche de recorrido por las distintas etapas del amor. Recordemos que era la segunda vez que presentaba su especial con canciones de Luis Miguel.

En el Bar del Teatro El Pasillo, el público pudo escuchar en detalle esas canciones que todos sabemos de memoria pero que esta vez además le prestamos atención. Porque como dice el cantante es un repertorio comercial de un artista internacional, la diferencia es que por un lado el cantante hace suyos estos hits, y los canta con su propia versión; y por otro, en un clima en el que sin imponérselo el público fue a lo más profundo de los versos.

Rodolfo Pacheco se encargó del guión que va llevando al público, en la voz de Mealla, por las universales historias de parejas, desde que comienzan entusiastas, bellas, optimistas; pasando por el tiempo de la formalización, la convivencia, los desencantos; hasta los cierres, separaciones y angustias del duelo posterior.

SEBA MEALLA | ELIGIÓ UN REPERTORIO DE LUIS MIGUEL

Sí, cada una de las letras de Luis Miguel, elegidas para este show, tienen la profundidad de describir lo que a casi todos nos sucede con los enamoramientos.

Seba Mealla también se da el lujo de compartir en un par de oportunidades, interpretaciones a capella, impecables, que el público aprecia y aplaude con mucha admiración.

El guión y las canciones están divididos en varios bloques, cada uno reflejando un momento o una forma del amor: la hermosa, la ridícula, la profunda, la exagerada, la rota y la libre.

Y así fue, durante una hora y media el público revivió alguna de sus historias de amor, y al final, en un ida y vuelta con el artista, algunos se animaron a contarle su experiencia, algunos emocionados hasta las lágrimas y otros con episodios sonrientes, compartieron sus sensaciones con esta propuesta.

El público escuchó lo que canta Luis Miguel, con otra atención. Como dice Mealla: "... algunas canciones las vamos a cantar juntos. Otras necesitan silencio. Porque hay frases que, si uno las escucha de verdad, pegan distinto".

Una experiencia romántica, graciosa y diferente para escuchar baladas y boleros mega conocidos.

Cuando todo terminó el público pidió una última canción y entonces todos juntos cantaron fuerte y con las luces ya encendidas, "La incondicional".

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