El Grupo Cultural Amigos del Arte (Grada), de Libertador General San Martín, inició el festejo de sus cuarenta y dos años de existencia presentando el libro póstumo "Recuerdos de infancia y Mis versos, de Yedelmira Viltes (Deye), quien en vida se desempeñó como su vicepresidente.
Vale mencionar que la escritora y docente ledesmensa, fallecida en 2024, fue una prestigiosa colaboradora de nuestro diario, reflejando la historia de los artistas y del arte de Libertador General San Martín, en su columna "Yungas Cultural".
El viernes pasado, Grada, presentó el libro póstumo de Yedelmira Viltes, a quien cariñosamente todos llamaban "Deye", en las instalaciones de la Biblioteca Popular "Bartolomé Mitre".
El año pasado, al cumplirse el primer año de su fallecimiento (2025), ya se había realizado un homenaje al presentar la antología de Vivencias IV, pero en esta oportunidad el libro contiene obras exclusivamente de Yedelmira Viltes.
La publicación rescata del olvido un manojo de textos narrativos y poéticos que Yedelmira Viltes había recopilado con la intención de publicar, pero que en vida no tuvo oportunidad de hacerlo.
El presidente de Grada, Francisco Romano Pérez, expresó que la importancia de este trabajo realizado con la colaboración económica de muchos amigos de toda la provincia y de la Secretaría de Cultura de Jujuy es valioso por haber concretado el deseo de la escritora.
Yedelmira había enviado la selección de textos a su amiga Ana Tschamler (colaboradora de Grada) para que fuera su primera lectora y prologara el libro. También, había remitido en formato de cartilla anillada, los textos seleccionados a su otro entrañable amigo, Francisco Romano Pérez. Los textos llevaban el título de "Recuerdos de infancia", el cual fue respetado.
Cuando se presentó el proyecto de editar el libro póstumo a los integrantes de Grada, fue aceptado inmediatamente. Además, se recopilaron poemas que fueron anexados al libro de relatos bajo el título de "Mis versos". El comentario introductorio de la selección de poemas fue realizado por Nancy Olivera.
Los hijos de la escritora dieron el permiso para la publicación y el viernes pasado, en la Biblioteca Bartolomé Mitre, "se presentó esta obra póstuma con la esperanza de que la palabra de Deye circule por las bibliotecas, las escuelas y las manos de muchos jujeños que se deleitarán con las historias y los poemas que describen los paisajes de las yungas", comentó Nancy Olivera, escritora también miembro de Grada.
En la presentación, Francisco Romano Pérez explicó el proceso de recopilación de textos y posterior publicación del libro, Ana Tschamler se refirió a las narraciones incluidas de "Recuerdos de infancia" y Nancy Olivera a los poemas de "Mis versos".
La reunión finalizó con la entrega de las resoluciones de declaración de importancia municipal y provincial a los hijos de la escritora, José, Emilia y María Inés Noguera.
Ejemplares del libro se repartieron entre los amigos que colaboraron con la publicación del mismo.
Por su parte, la presidente de la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre, Graciela Gutiérrez, invitó a los hijos de Yedelmira a descubrir una placa en reconocimiento del accionar de la escritora como vicepresidente de la mencionada institución.
Sobre Grada
El grupo Grada fue fundado el 23 de mayo de 1984, como una necesidad de nuclear, orientar, canalizar y dar respuestas a las inquietudes artísticas de la comunidad, desarrollando una labor proyectada al bien común y al progreso cultural de la misma.
La sigla que compone su nombre indica escalón, cuyo simbolismo puede interpretarse como elevarse espiritualmente a través de las disciplinas del arte.
Desde sus inicios, desarrolla su actividad en Libertador General San Martín, departamento de Ledesma.
En la actualidad, el grupo está integrado por Francisco Alfredo Romano Pérez, presidente; María Magdalena Rojas, tesorera; Nancy Magalí Olivera, asesora Área Letras; y como colaboradores, por Juan Carlos Giménez, Silvia Moya de Cepeda, Ana María Tschamler, Agustina Mariani, Elena de Medina, Edgardo Ávila Sing, Silvina Brizuela, Nanci Satosán, Gabriela Canteros, Walther Cepeda, Diego Marazza y muchos amigos más.
Las miradas sobre su obra
Dice Ana Tschamler en el prólogo a “Recuerdos de infancia”, sobre los relatos de Yedelmira: “La primera impresión que se tiene, al leer los relatos fue encontrarse en lugares no desconocidos, cada uno de ellos, nos abre una ventana, nos hace renacer nuestras experiencias vividas, nos hace habitar en el paisaje de nuestro sencillo, y fructífero Pueblo que, en aquel entonces, mirado desde el campanario de la Iglesia se veía como un mar verde y ondulante, pincelado de exuberante vegetación que tapaban las casas bajas; en la profundidad de los verdes árboles emergían como dos gigantes las chimeneas del progreso. Yedelmira a través de los relatos, da a conocer lo íntimo, aquella casa que aún habita, la casa de su niñez, esa búsqueda de recuerdos llevó a revivir la presencia de los que ya no están (...)
Y además...
Dice Nancy Olivera sobre la poesía de Yedelmira, en el prólogo a “Mis versos”: “En sus poemas, sin excepción, ella deja traslucir la admiración por el paisaje que la deslumbra, el respeto por su lugar de nacimiento que no es más que el orgullo de ser jujeña, de ser ledesmense... ¿Cuál es el territorio definitivo que buscan sus versos? Su tierra ledesmense. ¿Dónde se acurruca ese Ledesma de su infancia y su vida entera? En sus brazos. ¿Qué es para la poetisa vivir un agosto en Ledesma? Es ser preludio de lapachos. ¿A dónde volverá una tarde cualquiera? A su casa de la infancia, al azul de las montañas, a su limonero, a sus achiras rojas y a los mangos amarillos. ¿A dónde se posa el amor según Deye? Ese amor que le seduce el alma está confundido con el paisaje de Ledesma, es el sol que quiere ser caricia, es el sueño rosa de las bauhinias y los racimos de lapacho. Está en un mar hecho de miel verde...”.
Y un agradecimiento
Dice Francisco Romano Pérez en la contratapa del libro póstumo de Yedelmira: “Recuerdo de infancia, la edad más feliz de la vida.
Y Yedelmira, con la envoltura afectiva que la caracteriza, nos acompaña en este acompasado recorrer por esos caminos que, hace tiempo, hemos transitado.
Ella, seduce con la palabra, con ese especial encantamiento y ejemplaridad. Gracias Seño Deye, por acercarnos aquellos aromas inolvidables...”.