El libro se presentó días atrás en la Biblioteca Popular "Bartolomé Mitre" de la ciudad de Libertador General San Martín, con la presencia del grupo Grada, escritores, y del secretario de Cultura de la Provincia, José Rodríguez Bárcena.
Hay mucho paisaje y reflexión...
Sí, es un poco más nostálgico. La primera parte es nostalgias por mi pueblo, y la otra parte es agradecimiento al lugar donde vivo, a la gente, a los amigos.
Tiene algunas reflexiones acerca de la espiritualidad de algunas cosas, pero en líneas generales es un agradecimiento.
Se hicieron 50 ejemplares, que fueron a medios de comunicación, y bibliotecas; y cuando tenga la posibilidad, voy a imprimir más para dejar en las librerías. Haré una segunda edición agregándoles algunas otras cosas que tengo escritas.
La tapa del libro es también un óleo mío.
Cuando hablas de tus obras, las nombras como "cuasi poemas" ¿Por qué?
Porque creo que les falta algo para tengan la pretensión de ser poemas, una cuestión técnica. Pero más allá de eso, he hecho hincapié en la razón espiritual por la cual yo escribo, cosa que no puedo hacer desde el periodismo porque ahí tengo que ser objetivo. En cambio, en los poemas soy reflexivo.
¿Cuándo escribiste todos estos poemas?
Creo que desde el 2020. Soy nuevos. Yo publiqué otro libro antes, titulado "Memorias de la copla" (1991), del que hice doscientos ejemplares a mano, un amigo me prestó las máquinas y yo hice todo, lo tecleé, le di el formato, lo imprimí y lo encuaderné. Cien ejemplares los vendí y los otros cien, los regalé.
Antes publiqué "Poemas para una hacedora de gaviotas", que fue por un premio que recibí cuando estudiaba en La Plata en la década del '70.
Teniendo en cuenta tus tres facetas: de escritor, de periodista (trabajó en varios medios y fue encargado de prensa en la Municipalidad de Libertador General San Martín) y de artista plástico, ¿qué es lo que más pesa o te moviliza a la hora de expresarte?
Para mí las tres cosas con importantes, porque mi primera inserción en el campo del periodismo fue en un diario de mi pueblo en Buenos Aires, que se llamaba Tribuno, donde publicaba poesías, hasta que comencé a hacer algunas crónicas de fiestas camperas que había en algunas localidades o reportajes a gente de las artes. Esa fue mi primera experiencia periodística. A los 18 años fui corresponsal de diario La Nación, y después trabajé en la revista Folklore bajo la dirección de Félix Luna.
En los ´80, en el diario Pionero de la Costa Atlántica, fui cronista. Fui colaborador de Radio Habana de Cuba.
A esta altura de tu vida, ¿es el poema lo que mejor te refleja a la hora de dar cuenta de la experiencia de vida, la sabiduría reflexiva?
De alguna manera sí, porque por recomendación médica, por ahora, no puedo hacer esculturas.
Sos el fundador del Encuentro de Escultores de Calilegua y del Museo Regional de Artes Plásticas de esa ciudad...
Yo inicié el encuentro de escultores, y de ahí salió el patrimonio que tiene el museo, que se inauguró en el 2003. En el 2005 invité a un escultor que se llama Juan José Mosca, que era el tasador de obras de arte el Banco de la Nación Argentina. Y antes de irse me dijo cuánto tenía de valor económico este museo, y eran 500.000 dólares en obras de arte.
En cuento a contenido, se transformó en un museo latinoamericano porque vinieron artistas de Bolivia, Chile, Perú, etc.
El primer encuentro se inició con los alumnos que yo tenía en el taller de escultores.