PUBLICIDAD

San Pedro homenajeó al luthier Gregorio “Goyito” Velázquez

A cien años de su natalicio, la memoria se hizo música en el Conservatorio Santa Cecilia.

Miércoles, 29 de abril de 2026 00:43
ORGULLO FAMILIAR | HIJOS, NIETOS Y BISNIETOS DE GOYITO VELÁZQUEZ. ABAJO SU BISNIETO LUCIANO BENJAMIN CON LA GUITARRA.

NORA RUIZ ESPECIAL PARA EL TRIBUNO DE JUJUY

San Pedro vivió una noche donde el tiempo se detuvo. Entre el brillo del Duende de Plata y las cuerdas que aún guardan el calor de sus manos, el centenario de Gregorio "Goyito" Velázquez no fue un homenaje a la ausencia, sino la prueba de que su esencia es inmortal.

El retorno del maestro artesano de la madera, fue mágico, no entró caminando con su delantal de trabajo, sino en una imagen plasmada en un banner portado con orgullo por su familia, como quien trae de regreso a casa a un ser amado y su presencia llenó el sábado último el Conservatorio Santa Cecilia. Pero el milagro de la memoria no terminó allí.

Ante la mirada conmovida de los presentes, hizo su entrada el "Duende de Plata", aquella estatuilla, el máximo galardón que hace 30 años el artesano levantaba en alto ante el aplauso de toda la provincia y en la noche, volvió a brillar bajo las luces del escenario, para transformarse en custodio del homenaje y con autoridad y presidió la emotiva velada.

Y como recordar es volver a pasar por el corazón, el momento fue propicio para evocar aquel taller mítico, primero bajo la sombra de una mora y luego de un chañar. Allí, entre virutas y olor a madera fresca, "Goyito" Velázquez no fabricaba instrumentos, despertaba almas. Con apenas escuela primaria pero una maestría de acero, le enseñó al mundo que la acústica más perfecta es la que nace de la paciencia y el amor por el oficio.

A cien años de su natalicio, la memoria se hizo música en el Conservatorio Santa Cecilia en una ceremonia donde el amor venció al olvido, en un acto que no fue protocolar, sino un viaje en el tiempo.

HIJO DEL HOMENAJEADO | EL CONCERTISTA JOSÉ LUIS VELAZQUEZ.

La voz de la herencia: el mensaje de Silvia Velázquez. Tras la impecable apertura de la conductora Liliana Mendoza, quien con versos cargados de sentimiento anunció el regreso de Grito Verde al encuentro con su gente, el clima de emoción se volvió casi tangible. Con el corazón henchido y embriagado por la magnitud del momento, tomó la palabra la hija del luthier Silvia Velazquez.

"Celebrar tu centenario no es hablar de ausencia sino de la permanencia de tu esencia", sostuvo conmovida. En su discurso, rescató la figura de ese hombre de "valores de acero y corazón de seda" que, a pesar de haber asistido a la escuela nocturna y tener apenas formación primaria, poseía un conocimiento magistral de la acústica. Resaltó la devoción con la que su padre elegía el abeto y el nogal, y esa paciencia infinita para esperar que la madera "se rinda" ante los detalles. "Tu legado no se mide solo en objetos, sino en la capacidad de transformar el silencio en música y la madera en una extensión del alma humana", concluyó.

Un llamado a la identidad

TALENTOSOS | ARTISTAS QUE SE SUMARON AL TRIBUTO.

Tras el conmovedor testimonio de Silvia, el micrófono quedó en manos de la directora de Grito Verde, Nora del Rosario Ruiz, quien subrayó la importancia de este reconocimiento ineludible. Comenzó saludando a los presentes como "amigos", definiéndolos como aquellos que acompañan y sostienen los sueños hasta hacerlos realidad.

Su mensaje fue un llamado a la memoria activa, no dejar que el polvo del tiempo cubra las manos de nuestros artesanos, sino elevar sus nombres como banderas de nuestra identidad. "Grito Verde vuelve para ser el eco de esos duendes mágicos como 'Goyito' Velázquez, que trabajan en silencio, pero dejan una huella eterna. Hace un momento al levantar el Duende de Plata, no solo sostenía una estatuilla, sino el honor de un hombre que puso a San Pedro en el mapa del arte mundial.

"Hay una frase que reza -recordar es volver a pasar por el corazón- y el poder encontrarnos con nuestros afectos, aquellos que viven en nuestro corazón, le da un sentido espiritual a este acto, porque no es una reunión formal, es un encuentro de afectos. Allí es donde habita la figura de Goyito Velázquez", dijo.

En un relato que transportó a la audiencia al humilde origen del genio, recordó aquel primer taller bajo la sombra de una mora y luego de un chañar, donde nacieron las guitarras que despertarían el amor por la música en artistas consagrados mundialmente.Pero su mensaje también fue una firme invitación a la reflexión para todo el pueblo de San Pedro, "no podemos mirar a los de afuera sin mirar primero a la gente con arte y talento que camina a nuestro lado", instó.

Subrayó la importancia de valorar nuestra propia esencia y a nuestros creadores, destacando que el reconocimiento a Gregorio Velázquez es, en definitiva, un reconocimiento a nuestra propia identidad sampedreña.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Últimas noticias

PUBLICIDAD