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Estación Central, donde las almas se encuentran

Con humor y amor, entre jazz, boleros y valses es un viaje desde lo creativo y se abre hacia un gran recorrido.

Lunes, 27 de abril de 2026 19:03

Héctor Böhâmia Wültrich pertenece a esa categoría sitial de respeto y preponderancia, como pocos artistas latinoamericanos de la generación de los 90's que se ganó en el mundo, lo que puede afirmarse en este hombre argentino de nacimiento, germano por elección, que es hoy una fuerte referencia.

Creador polifacético, guionista y régie; buscó siempre aquellos lenguajes que lo nutrieron en sus inicios con maestros de la talle de Iris Scaccheri en Buenos Aires, Twayla Tharp en New York o Pina Bausch en Alemania tomando como soporte estético el expresionismo alemán.

Al resumir su obra se podría resaltar la concepción escénica como fenómeno de su vida cotidiana y parte de nuestra realidad circundante y no sólo como producto estilista al alcance de unos pocos.

Böhâmia Wültrich es un creador intensamente visceral por la compleja totalidad de sus obras, de ahí cierta influencia wagneriana que va del cine de Fassbinder a la plástica de Miró apelando a diversos métodos y recursos para ello.

En diferentes circunstancias, su búsqueda lo acercó a referencias de gran importancia como Giorgio Strehler en el montaje de Lulu de Alban Berg para Il Festival di Música Contemporánea di Venezia, Ein Schauspiel de Peter Handke sobre regencia de Claus Peymann junto al Burgtheater de Viena o Arvo Pärt en el Salzburger Festspielen en su mise en scÞne de Spiegel im Spiegel junto a Gidon Kremer, explorando así nuevos mundos sonoros.

Compuso piezas para Compañías en Egipto, Turquía, Rabat, Holanda, Israel, Finlandia, Francia, Noruega, Italia, Portugal, Grecia, Georgia, Bulgaria y España; como también en países de toda América además de haber colaborado en cine, ópera, acciones de arte e instalaciones investigando el cuerpo en un contexto contemporáneo de exploración e identidad.

Su propuesta coincide en un claro desarrollo e intervención de carácter atemporal que demuestra, finalmente, interés por un proceso de memoria colectiva entre ordinario y obsoleto e involucrando una evidencia de la abrupta transformación del entorno que hacen referencias al significado real como simbólico de propiedad y poder.

Para el gran ensayista y escritor jujeño Héctor Tizón, el hombre tiende a dejar señales de lo que hace e hizo de su tiempo de vida, que siempre fue así porque está registrado en los trazos de los muros, en las cavernas y en las confesiones de San Agustín, a la vez es la esencia de la técnica de la novela policial que va creciendo hasta culminar paulatinamente evidenciando coherentemente la interpretación de las huellas.

Desde este lugar, Böhâmia Wültrich yuxtapuso su concepción en esta pieza colectiva como si todo fuera una gran parábola en una suerte de juglares por sus integrantes dentro de la programación en la Semana Latinoamericana de la Danza.

"El propósito fue resaltar aquello que de uno u otro modo hizo un tiempo de vida en todas las formas de andar"- señaló Böhâmia Wültrich. Con humor y amor, entre jazz, boleros y valses es un viaje a los estados que parte de la Estación Central y abre los extremos a lo largo del recorrido.

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